ARGENTINA: Emerge identidad de monja francesa desaparecida

La justicia de Argentina confirmó este lunes el hallazgo del cadáver de la religiosa francesa Leonie Duquet, secuestrada en 1977 por represores al mando de Alfredo Astiz, el hoy ex marino condenado en ausencia por un tribunal de París por este crimen.

La antropóloga forense Silvana Turner, del equipo que realizó la identificación, dijo a IPS que el cadáver tenía una lesión provocada por una caída de altura, un dato confirmatorio de que la religiosa de 61 años fue arrojada al mar desde una aeronave, como ocurrió con otras víctimas de la última dictadura militar (1976-1983).

Astiz, que fue sentenciado a cadena perpetua por la justicia francesa en 1990, cumple actualmente prisión preventiva en Argentina por la causa de la desaparición de Duquet y otras también referidas a violaciones de los derechos humanos, reactivadas gracias a la anulación en 2003 de las leyes que a fines de los años 80 alejaron a los uniformados de los tribunales.

Horacio Méndez Carreras, abogado de la familia Duquet, recordó que el secuestro se hizo "para proteger a Astiz", quien estaba "preocupado" por la repercusión internacional que había ganado un operativo de mayor magnitud perpetrado dos días antes contra otra religiosa francesa y activistas humanitarias. "Quería borrar todo testimonio en su contra", aseguró el letrado.

Méndez Carreras, quien actualmente es director de la dirección de Derechos Humanos de la cancillería argentina, aclaró que hasta ahora se confirmó sólo el cadáver de Duquet y no el de Alice Domon, la otra monja de la misma nacionalidad secuestrada dos días antes. Sin embargo, los dos casos están muy vinculados.

En 1977, Astiz se hizo pasar por Gustavo Niño, un supuesto hermano de un detenido-desaparecido y, como tal, se reunía con familiares de otras víctimas de la dictadura en la iglesia de la Santa Cruz de Buenos Aires.

El 8 de diciembre de ese año, al salir del templo, desconocidos en dos autos se llevaron a una decena de familiares de desaparecidos.

Entre los secuestrados estaban Domon, lo cual hizo que el caso cobrara gran notoriedad internacional y en Francia en particular, además de Esther Ballestrino y María Eugenia Ponce que contribuyeron a fundar la asociación Madres de Plaza de Mayo.

Dos días después, en otros dos operativos, los militares se llevaron a la presidenta de esa entonces incipiente agrupación, Azucena Villaflor, y a Duquet desde su parroquia, San Pablo, ubicada en la localidad de Ramos Mejía, localidad satélite de la capital argentina.

Méndez Carreras entiende que Duquet fue secuestrada para que no revelara lo que sabía de la desaparición de Domon y de las otras mujeres.

Según relatos de sobrevivientes, las dos monjas y las madres de detenidos-desaparecidos fueron llevadas a la Escuela de Mecánica de la Armada (ESMA), el emblemático centro de detención y torturas que operaba de modo clandestino en esa época en Buenos Aires.

Los testimonios coincidieron en que las religiosas fueron brutalmente torturadas y luego "trasladadas", un eufemismo que en la jerga de la represión ilegal significaba que los prisioneros eran llevados para ser fusilados o arrojados al mar desde aviones. Antes, les tomaron una foto con una bandera de la agrupación guerrillera Montoneros.

La fotografía fue un montaje orquestado por los marinos como parte de la misma estrategia de disimular la responsabilidad de Astiz en el episodio, según relata el periodista Horacio Verbitsky en su libro "El Silencio", citando a un sobreviviente de la represión.

El Equipo Argentino de Antropología Forense comenzó en diciembre pasado a indagar en pistas que llevaban hasta el cementerio de General Lavalle, en la oriental provincia de Buenos Aires, donde había una fosa común con cuerpos enterrados sin identificar desde diciembre de 1977.

Pobladores del balneario Santa Teresita, 400 kilómetros al sur de Buenos Aires, donde habían aparecido los cadáveres, habían confesado extraoficialmente sus sospechas de que podían tratarse de restos de prisioneros clandestinos.

En julio pasado, los forenses y familiares de las víctimas informaron oficialmente que tres de esos cuerpos hallados en 1977 correspondían a Villaflor, Ballestrino y Ponce, las tres madres de desaparecidos secuestradas entre el 8 y el 10 de diciembre. Ahora lograron identificar los restos de Duquet y entregaron la información a la justicia.

Por la desaparición de las monjas y otros crímenes contra la humanidad, la justicia argentina procesó a Astiz en 1985, pero poco después el Congreso sancionó la ley de obediencia debida que le permitió a él y a otros miles de uniformados acusados de similares delitos quedar libres de proceso.

Pero esa situación se revirtió en agosto de 2003, cuando el parlamento anuló las dos normas en cuestión, lo cual ha reactivado las causas por violaciones a los derechos humanos durante la dictadura, entre ellas todas las que involucran al ex capitán de navío Astiz. En septiembre, Astiz fue detenido.

La justicia francesa, ante la negativa de Argentina a extraditarlo, lo juzgó en ausencia y lo condenó en 1990. Pero el ex marino siguió en libertad aunque sin poder salir del país hasta 2003, cuando el gobierno de Néstor Kirchner impulsó la anulación de las leyes del perdón, y se reactivaron los juicios a los acusados de crímenes contra la humanidad.

*/Atención editores: este despacho corrige información de los párrafos tres, 18 y 19 de la nota transmitida a la hora 22.34 GMT/ (

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