BRASIL: Lula admite tres errores

El presidente brasileño Luiz Inácio Lula da Silva admitió este viernes que uno de los ”pocos errores” de su gobierno fue combatir la inflación exclusivamente mediante el aumento de tasas de interés.

Agregar otros instrumentos al control del alza de los precios es un esfuerzo que está haciendo el gobierno, hasta ahora sin éxito, dijo Lula en la primera conferencia de prensa que concede desde que asumió el poder, en enero de 2003.

Las tasas de interés de Brasil, que se mantienen desde hace más de una década entre las más elevadas del mundo, fueron tema de cuatro de las catorce preguntas efectuadas por los periodistas y de otras tantas respuestas del presidente, ya que las cuestiones económicas dominaron la rueda de prensa, celebrada en el palacio presidencial, en Brasilia.

Las tasas básicas de interés del Banco Central, que el año pasado bajaron a 16 por ciento, están ahora en 19,5 por ciento, tras ocho subas mensuales de 0,25 y 0,5 puntos porcentuales desde septiembre, pese a protestas generalizadas y reiteradas de empresarios y sindicalistas, porque encarecen el crédito y no promueven las inversiones de carácter productivo.

Pero Lula descartó cualquier posibilidad de cambios en su política económica, manifestando ”total confianza” en su ministro de Hacienda, Antonio Palocci. ”Somos carne y uña”, dijo el mandatario y destacó que estaban juntos ”política e ideológicamente” desde hace 30 años.

”Combatir la inflación no puede ser responsabilidad exclusiva del Banco Central, sino de toda la sociedad”, dijo Lula.

Recordó una medida reciente del gobierno, que liberó de aranceles la importación de acero para atenuar el alza de precios de ese insumo necesario para muchos productos industriales.

”Pero se trata de una iniciativa limitada, ya que el país tiene que cumplir reglas de la Organización Mundial del Comercio y del Mercosur” (Mercado Común del Sur), observó Lula.

Ante una pregunta sobre los ”tres mayores errores del gobierno”, Lula admitió la insuficiencia de no haber efectuado obras de recuperación de las deterioradas carreteras brasileñas, la derrota este año en la elección del nuevo presidente de la Cámara de Diputados y la política antiinflacionaria basada sobre las tasas de interés.

Desde febrero preside la cámara baja Severino Cavalcanti, del conservadurismo Partido Progresista, quien obtuvo el puesto ante la división del gobernante e izquierdista Partido de los Trabajadores.

El conservadurismo e independencia de Cavalcanti están trabando trámites parlamentarios de proyectos que interesan al gobierno.

El predominio de preguntas económicas permitió a Lula jactarse de varios avances. El salario mínimo, que a inicios de 2003 solo alcanzaba para adquirir 1,2 canastas básicas de alimentos, pasará a valer el equivalente a dos canastas a partir de mayo, cuando se eleve a 300 reales (115 dólares), destacó.

Además, el gobierno generó un promedio de 91.000 empleos formales por año, once veces más que la media de la gestión anterior; concedió más de seis millones de ”becas” (subsidios) de hasta 95 reales (36,50 dólares) a familias pobres y redujo la vulnerabilidad externa de la economía, logrando un superávit comercial de 36.000 millones de dólares en los 12 últimos meses, dijo Lula.

También expuso como un logro que su gobierno no hubiera renovado en marzo el acuerdo con el Fondo Monetario Internacional. El Fondo debe quedar en la historia del país y para eso trabaja el gobierno, sostuvo el mandatario.

Tales avances le permiten ”dormir tranquilo”, dijo el presidente, aunque el pago de los altos intereses de la deuda pública cueste mucho más que las inversiones que su gobierno hace para favorecer la producción y el área social, según señaló un periodista en una pregunta.

Sobre las denuncias de delitos tributarios o financieros supuestamente cometidos por el ministro de la Previsión Social, Romero Jucá, y por el presidente del Banco Central, Henrique Meirelles, Lula dijo que ”no juzga con antelación” y que aguardaba las investigaciones judiciales para adoptar medidas, si fueran necesarias.

La autonomía del Banco Central, defendida por muchos economistas como forma de reducir incertidumbres y bajar los intereses, es otra cuestión que exige más tiempo de debates, hasta que se compruebe que es eficaz en las condiciones del país, declaró el presidente.

La conferencia, que Lula prometió repetir respondiendo a críticas sobre su falta de diálogo con la prensa, resultó insatisfactoria por concentrarse demasiado en la economía, omitiendo el área política, ”donde está la crisis” de este gobierno, opinó Lucia Hipólito, comentarista de la red informativa de radio CBN.

El gobierno no está logrando tramitar los temas que le interesan en la Cámara de Diputados y muestra ausencia de coordinación política y divisiones en su base parlamentaria, argumentó la analista política.

En el área internacional, Lula dijo confiar en que se superarán de las desavenencias entre Venezuela y Estados Unidos, después de recibir el martes en Brasilia la visita de la secretaria de Estado (canciller) estadounidense Condoleezza Rice.

”El desarrollo exige paz en el continente” y el mercado estadounidense es el mayor comprador de petróleo venezolano, argumentó.

Lula reiteró que Brasil reclama un asiento permanente en el Consejo de Seguridad de la Organización de las Naciones Unidas, pero como consecuencia de un proceso de ”democratización” del foro mundial. (

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