CANADA: Soldados desertores de EEUU esperan asilo

Activistas piden al gobierno y a toda la sociedad de Canadá que apoyen a los soldados de Estados Unidos que desertan del ejército y solicitan asilo ante Ottawa para no ser trasladados a Iraq.

La presión de los activistas aumenta conforme se acerca una audiencia en la Junta de Inmigración y Refugiados, prevista para el próximo lunes, en la que el soldado estadounidense Jeremy Hinzman sabrá si se le concede su tan anhelado asilo en Canadá.

Las autoridades ya aclararon que no considerarán el argumento de Hinzman de que se negó a servir al ejército de su país en Iraq porque esa guerra era ”ilegal” según normas internacionales.

”Eso hará que nosotros apelemos, si es necesario, pero Jeremy hubiera preferido haberlo planteado de esa forma. Es claramente un error, y algo decepcionante”, dijo a IPS desde Toronto Lee Zaslofsky, de la canadiense Campaña de Apoyo a los Opositores de la Guerra.

El activista sostiene que hay un asunto político de fondo.

”Esto no se trata sólo de responder a la pregunta: ¿Podemos hacer que la Junta entienda que Jeremy y los otros entran en la definición de refugiados? El asunto aquí es: ¿Permitirá el gobierno de Canadá que estos hombres se queden?”, añadió.

Hinzman llegó a Canadá el 3 de enero con su esposa y su pequeño hijo desde una unidad del ejército en Estados Unidos, pocos días antes de que se cumpliera la fecha en que debía ser trasladado a Iraq.

Hinzman, quien participó de la ofensiva militar en Afganistán de 2001, había pedido ser reasignado a otras tareas arguyendo ser ”objetor de conciencia”, pero su solicitud fue rechazada.

El proceso para ser reconocido como tal en el ejército puede demorar un año, explicó Bill Galvin, del estadounidense Centro sobre Conciencia y Guerra.

”Es un año en el que dices públicamente que no puedes hacer algo porque va contra tu conciencia, y sin embargo estás obligado a hacerlo”, afirmó..

Galvin dijo a IPS que el Centro, invocando la Ley de Libertad de Información, exigió en varias oportunidades al Departamento de Defensa que revele cuántos soldados han pedido ser reconocidos como objetores de consciencia en los últimos años, pero nunca recibió respuesta.

El activista señaló que el grupo ahora mismo está gestionando unas 20 solicitudes y estima que otras 10 organizaciones en Estados Unidos están haciendo el mismo trabajo, además de los soldados que hacen las gestiones por su propia cuenta.

Galvin, objetor de conciencia durante la guerra de Vietnam (1964-1975), aconseja a los soldados desertores, denominados por el ejército ”ausentes sin permiso” (”absent without leave”, o AWOL), que piensen dos veces antes entrar a Canadá.

”Cientos de soldados pasan a ser AWOL todos los días. La deserción es un delito. Y si tu intención es no volver más y evitar ir a la guerra, es mucho más grave”, señaló.

”Parte del problema reside en que cuando los soldados van a Canadá y piden asilo, están dándole evidencia al gobierno de Estados Unidos. Por eso, ir a Canadá sólo empeora las cosas con el ejército”, añadió Galvin.

Camilo Mejía y Stephen Funk, dos soldados que desertaron del ejército de Estados Unidos y pidieron asilo en Canadá, fueron sentenciados a un año de prisión por un tribunal militar de su país a comienzos de año.

Mejía, de 28 años, es hijo del conocido músico nicaragüense Carlos Mejía Godoy. Fue declarado desertor cuando no se reintegró a su unidad en Iraq después de una licencia. El joven se negó a volver tras haber presenciado abusos y maltrato de prisioneros en un campamento de detención cerca del aeropuerto de Bagdad.

”A ellos les afectó no sólo que fueran AWOL, sino que además se trasladaron a Canadá, pidieron asilo y hablaron con la prensa”, dijo Galvin.

La Junta de Inmigración y Refugiados de Canadá le otorga el derecho de asilo a las personas que demuestran estar en verdadera ”necesidad de protección”, esto es, que en sus países de origen corren riesgo de muerte o de ser sometidos a torturas.

También otorga el asilo en casos previstos por la Convención de las Naciones Unidas para los Refugiados, cuando el solicitante tiene ”miedo fundado de persecución” basado en la raza, religión, nacionalidad, opinión política o membresía a un grupo social en particular.

La Junta no tomará una decisión sobre Hinzman antes de febrero, y puede ser apelada ante la Corte Federal y luego ante la propia ministra de Inmigración, Judy Sgro, explicó Zaslofsky.

”Creo que hay muchos que se sentirán estimulados a venir al norte si hay una decisión política del gobierno. No digo que haya una inundación de solicitudes, pero sí sé que hay muchos soldados estadounidenses desmoralizados que no quieren ir a Iraq”, añadió.

Canadá aceptó a miles de jóvenes estadounidenses que evadieron ser reclutados por el ejército durante la guerra de Vietnam, pero ahora esa actitud irritaría las relaciones entre estos dos socios de América del Norte.

El primer ministro canadiense Paul Martin recibió esta semana al presidente estadounidense George W. Bush, con quien logró una mejor relación que su antecesor, Jean Chrétien. El anterior primer ministro decidió el año pasado mantenerse al margen de la guerra en Iraq, lo que provocó malestar en Washington.

Bush le pidió a Martin que enviara observadores a las elecciones presidenciales previstas para enero en Iraq. Por su parte, el primer ministro solicitó a Bush que levante las restricciones al ingreso de carne vacuna canadiense.

Otros dos soldados estadounidenses se presentarán a la Junta en los próximos meses. David Sanders lo hará el 28 de enero, y Brandon Hughey poco después.

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