CHILE: Los bellos durmientes

La Empresa de los Ferrocarriles del Estado (EFE) de Chile se propone sustituir 200.000 durmientes de madera por piezas de hormigón, una iniciativa bien recibida por organizaciones ambientalistas y criticada en el sector forestal, donde se sostiene que perjudicará a pequeños propietarios de bosques nativos.

”Me parece excelente y aplaudo la idea”, dijo a Tierramérica la bióloga Adriana Hoffman, presidenta de la organización Defensores del Bosque Chileno y ex secretaria ejecutiva de la Comisión Nacional del Medio Ambiente en los inicios del gobierno del actual presidente Ricardo Lagos, que asumió en 2000.

”Si el ferrocarril chileno se embarca en una política de expansión tiene que ser amistoso con el medio ambiente”, señaló a Tierramérica el presidente del Instituto de Ecología Política, Manuel Baquedano, quien elogió la iniciativa de la EFE pero considera que debe ser más amplia.

La licitación nacional e internacional convocada por la empresa desde el 4 de este mes prevé la compra de 200.000 durmientes de cemento para las líneas entre Santiago y Chillán, que está 400 kilómetros al sur de la capital. De Chillán a Puerto Montt, 1.000 kilómetros más al sur, se reemplazarán otros 250.000 durmientes, manteniendo piezas de madera.

La licitación para los 450.000 durmientes implicará a EFE un desembolso en torno a los 26 millones de dólares. Según Baquedano, para una completo mantenimiento y renovación de las vías férreas la empresa estatal necesitaría 1,2 millones de estas piezas transversales, que si fueran de madera requerirían destruir 3.600 hectáreas de bosques.

Los volúmenes de peso y tráfico ferroviario que deben soportar los durmientes determinan que deban fabricarse con maderas muy duras, como sólo los son las de especies de lento crecimiento: en el caso de Chile, el roble (Quercus rubra), el coigüe (Nothofagus dombeyi), el ulmo (Eucryphia cordifolia) o la tepa (Laureliopsis philippiana), todos autóctonos y amenazados por sobreexplotación o tala ilegal.

El Instituto Forestal (Infor), un organismo técnico estatal, propuso a la EFE aplicar una ”discriminación positiva” a favor de los durmientes de madera en sus licitaciones, con el argumento de que su calidad es similar a los de hormigón y resisten un tráfico ferroviario intenso por 30 a 45 años cuando se trata adecuadamente la madera nativa.

La fabricación de durmientes madereros ”contribuye al desarrollo de un gran sector de pequeños propietarios forestales”, comprometidos en planes de manejo y explotación racional de bosques nativos, según Rodrigo Ipinza, director del Infor.

Para Baquedano, los informes técnicos con que el Infor avala estas demandas ”son parte de la presión que lleva a cabo la industria maderera para no perder este mercado”.

El ambientalista afirmó que no se opone a los durmientes de madera, si son certificados ambientalmente por organismos técnicos, independientes y altamente calificados, condición que a su juicio no se da en Chile.

”Tiene que ser una certificación internacional y creíble, porque resulta que Chile está tratando de crear un 'autosello' (verde). Es decir que la industria forestal quiere tener un sello propio, lo cual no es una garantía de nada para nosotros”, alegó Baquedano.

Hoffman calificó de ”inaceptable” la posición del Infor en las condiciones del país, donde la falta de controles a la explotación del bosque nativo, más que favorecer a pequeños propietarios, beneficia ”a unos perversos traficantes de maderas finas”, como quedó demostrado este año al descubrirse una organización que contrabandeaba alerce (Fitzroya cupressoides).

Hay ”algunos buenos dueños de predios que se preocupan de hacer un buen manejo de bosques nativos”, pero son la excepción, al igual que las empresas que fabrican durmientes madereros de alta calidad, aseveró.

”Los durmientes de hormigón son mucho más durables, más sólidos, posibilitan líneas de ferrocarriles mucho más estables, no se echan a perder y evitan la tala de bosques”, subrayó Hoffman.

El argumento del Infor de que la compra de durmientes de madera podría contribuir a estimular el manejo sustentable de bosques nativos fue considerado ”falaz” por Baquedano, quien aseguró que en Europa ya no se usan durmientes de madera y ”todo se está reemplazando por hormigón”.

Baquedano subrayó que el IEP se opone igualmente a que EFE adquiera durmientes de madera en otros países. ”Hace cinco años la empresa quiso importar durmientes de madera de Bolivia, lo cual habría implicado la destrucción de bosques nativos en ese país”, comentó.

En la localidad de Yumbel, 480 kilómetros al sur de Santiago, propietarios de bosques nativos que venden sus maderas a la mayor empresa fabricantes de durmientes expresaron el 5 de octubre su rechazo a las piezas de hormigón, aduciendo que usarlas perjudicaría a unos 1.000 pequeños productores madereros.

* Publicado originalmente el 9 de octubre por la red latinoamericana de diarios de Tierramérica.

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