POLITICA-BRASIL: Muerte de Brizola sepulta al laborismo

Con Leonel de Moura Brizola desaparece el último líder del laborismo en Brasil, una corriente nacionalista que estuvo en el origen de la industrialización del país y de los derechos laborales.

Brizola murió el lunes por la noche a los 82 años, después de gobernar el estado de Río de Janeiro en las dos últimas décadas y el de Río Grande del Sur entre 1959 y 1962, ambos en la porción meridional del país, donde surgió como un joven y osado político en los años 40 y fue uno de los fundadores del Partido Trabalhista (Laborista) Brasileño (PTB).

La presidencia fue su sueño frustrado, principalmente por los militares que tomaron el poder en 1964 mediante un golpe de Estado y gobernaron hasta 1985. En todo ese período dictatorial, Brizola se mantuvo exiliado en Uruguay y en Portugal.

Fue probablemente el dirigente político más odiado y temido por los militares desde 1961, cuando encabezó como gobernador de Río Grande del Sur la resistencia a un intento de golpe.

Los jefes castrenses querían entonces impedir que el vicepresidente Joao Goulart, un laborista, asumiera la primera magistratura luego de la renuncia del presidente Janio Quadros, quien se mantuvo apenas siete meses en el poder.
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La "cadena de la legalidad", con discursos de Brizola llamando a la resistencia, obtuvo la adhesión del ejército en Río Grande del Sur y retardó el golpe militar, que finalmente derrocaría a Goulart en 1964.

Esa imagen de Brizola como defensor de una democracia amenazada es la que queda para las generaciones posteriores, destacó el canciller Celso Amorim, al lamentar la muerte del líder laborista, considerado un caudillo populista por muchos académicos.

Su importancia política decayó desde el segundo período como gobernador de Río de Janeiro, de 1991 a 1994. Pero su papel en la historia del país en el siglo pasado, sin embargo, tiene el reconocimiento de todos los sectores.

El presidente Luiz Inácio Lula da Silva, que contó con apoyo de Brizola en varias de las elecciones que disputó, decretó duelo nacional de tres días por su muerte.

El país "perdió una referencia de mucha importancia política", lamentó Lula, señalando que siempre tuvo "respeto y admiración" por el laborista, incluso en momentos de divergencias políticas.

Durante el gobierno de Goulart, con cuya hermana estaba casado, Brizola se destacó por la defensa radical de las "reformas de base", es decir la agraria, la urbana y la bancaria.

Luego del golpe, refugiado en Uruguay, intentó sin éxito promover una oposición guerrillera al régimen militar. Algunos años después explicaba aquel fracaso aseverando que "no correspondía a nuestra vocación".

Expulsado de Uruguay en 1978 por el régimen militar de ese país vecino, se exilió en Portugal, donde reorganizó el PTB antes de regresar a Brasil en septiembre de 1979, beneficiado por la amnistía decretada por el último gobernante militar, Joao Figueiredo.

Pero los militares se aplicaron en trabarle los pasos rumbo a la presidencia de Brasil, haciendo que la justicia electoral le quitase el derecho a usar el nombre PTB en 1980, y concediéndolo a otro grupo de oposición moderada.

Brizola fundó entonces el Partido Democrático Trabalhista (PDT), con el cual obtuvo la gobernación de Río de Janeiro dos veces y que presidió hasta su muerte.

Con ese partido también intentó llegar a la presidencia de Brasil en 1989 y en 1994, cuando quedó claro que compartía el espacio de izquierda con una fuerza de mayor empuje y futuro más prometedor, el Partido de los Trabajadores (PT), fundado por Lula en 1979.

En 1998 Brizola fue candidato a vicepresidente en la fórmula encabezada por Lula y derrotada por Fernando Henrique Cardoso (1995-2003), entonces reelegido para su segundo mandato.

En las elecciones de 2002, cuando Lula finalmente logró la presidencia, Brizola lo apoyó en la segunda vuelta, participando en la coalición triunfante. Pero condujo al PDT a romper con el gobierno de Lula a fines del año pasado, discrepando de su política económica, acusada de mantener la anterior orientación neoliberal.

La decadencia del laborismo se reflejó en su representación parlamentaria cada vez más reducida y en las derrotas electorales del propio Brizola, la última de las cuales fue en las elecciones parlamentarias de 2002, cuando el veterano político aspiró en vano a una banca en el Senado.

Pero el laborismo aún mantiene sus huellas en Brasil, como la legislación laboral adoptada en los años 30 por el "padre" de esa corriente política, el ex presidente Getulio Vargas, que gobernó entre 1930 y 1945 como dictador, y entre 1950 y 1954 como mandatario democráticamente elegido.

El ex presidente Cardoso tenía como uno de sus objetivos "poner fin a la era Vargas", es decir reformar el país erradicando los legados del "varguismo", que se confunde con el laborismo vernáculo.

El mismo gobierno de Lula anunció como una de sus próximas medidas una reforma laboral y sindical para superar las "sobrepasadas" estructuras y leyes aún vigentes.

El voto femenino, el salario mínimo, el sistema de previsión social, la creación de la compañía estatal petrolera Petrobras y la instalación de la industria siderúrgica fueron otras conquistas nacionales del varguismo.

Brizola, por su parte, profundizó especialmente las preocupaciones sociales del laborismo, destacándose la prioridad concedida a la educación y a políticas en favor de los más pobres, en este país de 178 millones de habitantes

Su determinación para frenar la represión policial en las "favelas" (barrios hacinados) de Río de Janeiro le hizo perder respaldo electoral entre las capas medias locales, que le atribuyen el agravamiento de la violencia criminal en esta ciudad turística.

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