INDONESIA: Islam sí, partidos islámicos no

La influencia de los partidos políticos islámicos sobre la ciudadanía de Indonesia, el país musulmán más poblado del mundo, cae en las vísperas de las elecciones parlamentarias del 5 de abril.

Las razones son complejas, y no son ajenos a esta situación los atentados terroristas del 11 de septiembre de 2001 en Estados Unidos y el del 12 de octubre de 2002 en la meridional isla de Bali.

Indonesia tiene 220 millones de habitantes, de los cuales 85 por ciento son musulmanes.

”Desde los años 50, los partidos políticos islámicos se han vuelto cada vez más incompatibles con los intereses de la enorme población musulmana”, sostuvo el analista Hamid Basyaib, de la independiente Fundación Askara, con sede en Yakarta.

Basyaib recordó que en las primeras elecciones democráticas en Indonesia, en 1955, los partidos islámicos obtuvieron 42 por ciento de los votos.

Pero luego de tres décadas de gobierno totalitario de Alí Suharto (1965-1998), los partidos islámicos, que sufrieron periodos de dura represión, perdieron respaldo y obtuvieron apenas 14 por ciento de los sufragios en las elecciones de 1999.

Por eso, muchos dudan que estos partidos, que promueven la aplicación de la ”sharia” o ley islámica, logren buenos resultados cuando se abran las urnas la próxima semana.

Indonesia, tras la era Suharto, es una democracia emergente observada de cerca por la comunidad internacional, que teme el surgimiento de un régimen fundamentalista islámico similar al movimiento Talibán, que gobernó gran parte de Afganistán hasta la invasión estadounidense de 2001.

El 5 de abril, cerca de 148 millones de indonesios acudirán a las urnas para elegir a las autoridades municipales, provinciales y a los miembros del parlamento.

Las principales fuerzas políticas del país, como el Partido Democrático Indonesio para la Lucha, de la presidenta Megawati Sukarnoputri, y el Partido Golkar, ambos seculares, ganan cada vez más simpatizantes.

El nuevo Partido para el Despertar de la Nación (PKB) y el Partido del Mandato Moderado, también seculares, cuentan con gran número de adherentes musulmanes.

Pero a los partidos oficialmente islámicos no les va bien. Los tres principales, el Partido para el Desarrollo Unido (PPP), el Partido de la Estrella Creciente, y el Partido para una Justicia Próspera (PKS) sumarán menos de 20 por ciento de los sufragios, según las últimas proyecciones.

”El PKS puede aumentar sus votos debido a que cuenta con una buena imagen, pero el PPP podría tener incluso menos votos que en 1999 debido a sus conflictos internos”, sostuvo Basyaib.

En los años 50 era común que los musulmanes se exhortaran unos a otros a votar solamente a los partidos islámicos, pero esto cambió con el tiempo.

En los años 70, el líder religioso Nurcholish Madjid lanzó el lema: ”El Islam sí, los partidos islámicos no”, dejando en libertad a los musulmanes a distinguir entre religión y política.

La gran mayoría de los integrantes de Nahdlatul Ulama, la mayor organización religiosa musulmana del país, votarán al PKB, liderado por el ex presidente Abdurrahman Wahid (1999-2001), según un estudio divulgado en diciembre por el Instituto Republicano Internacional, con sede en Washington.

El PKB está vinculado a Nahdlatul Ulama, con más de 35 millones de miembros. Wahid es, además, un defensor de la tolerancia religiosa.

Mientras, la mayoría de los 30 millones de miembros de Muhammadiyah, la segunda organización musulmana de Indonesia, son simpatizantes del PAN, liderado por el presidente de la Asamblea Popular Consultiva, Amien Rais, ahora también candidato a la presidencia.

Tanto el PKB como el PAN aseguran no ser partidos islámicos, e incluso tienen candidatos de otras religiones. Por ejemplo, el candidato del PKB para gobernar la occidental isla de Sumatra es Bara Hasibuan, un cristiano muy vinculado a congresistas de Estados Unidos.

El principal partido islámico de Malasia, el Partai Islam se-Malaysia (PAS), perdió las elecciones del 21 de este mes en el estado de Terengganu, que gobernó en los últimos cuatro años.

Ese partido ha sido siempre considerado por analistas internacionales como un termómetro del comportamiento político musulmán en Asia sudoriental.

Los indonesios deberán volver a las urnas en julio para los comicios presidenciales, y si ningún candidato obtiene más de 50 por ciento de los votos, lo que es muy probable, habrá una nueva votación en septiembre.

El analista Esti Wahyuni, del independiente Instituto de Estudios sobre el Libre Flujo de Información, en Yakarta, señaló que para los musulmanes indonesios la política está inexorablemente vinculada a la corrupción, y por eso no puede mezclarse con la religión.

”Los votantes musulmanes pueden distinguir entre el Islam como religión y los partidos políticos islámicos, que sólo buscan influencia. La mayoría de los votantes apoyan los partidos seculares porque se está produciendo un verdadero cambio en la cultura política”, dijo Wahyuni al diario en inglés Jakarta Post.

Archivado en:

Compartir

Facebook
Twitter
LinkedIn

Este informe incluye imágenes de calidad que pueden ser bajadas e impresas. Copyright IPS, estas imágenes sólo pueden ser impresas junto con este informe