BOLIVIA-CHILE: Conflicto marítimo ahoga planes de integración

Los proyectos de integración física de América del Sur tienen escasas posibilidades de fructificar mientras persista el conflicto marítimo entre Chile y Bolivia, advierten analistas y líderes políticos en ambos países.

El gobierno chileno reiteró su disposición al diálogo con La Paz, pero no se hizo cargo públicamente de las afirmaciones del presidente boliviano, Carlos Mesa, quien sostuvo el 23 de este mes que no se logrará la integración sudamericana si no se resuelve la demanda de su país de un puerto soberano sobre el océano Pacífico.

Mesa habló con ocasión del Día de Mar, con el cual Bolivia recuerda la pérdida de su provincia costera de Antofagasta en la Guerra del Pacífico (1879-1883), donde combatió contra Chile en alianza con Perú, que perdió en el conflicto la provincia de Tarapacá.

Este año la conmemoración tuvo características especiales, al cumplirse 125 años de la guerra y un siglo del Tratado de Paz de 1904, que fijó los actuales límites entre Chile y Bolivia, pero que La Paz cuestiona por considerar que fue impuesto por la fuerza de las armas.

La reivindicación marítima se reactivó en octubre de 2003, con la revuelta popular en rechazo a la exportación de gas boliviano a Estados Unidos a través de un puerto chileno, y que derivó en la renuncia del presidente Gonzalo Sánchez de Lozada, sustituido constitucionalmente por el entonces vicepresidente Mesa.

En la Cumbre de las Américas de enero en la ciudad mexicana de Monterrey se produjo una confrontación verbal entre Mesa y su par chileno, Ricardo Lagos, quien se opuso a que ese foro se pronunciara sobre la demanda boliviana, alegando que es un asunto bilateral.

El Día del Mar dio lugar a manifestaciones contra Chile en La Paz y otras ciudades, que incluyeron la quema de banderas de este país, pero sin grandes incidentes.

No obstante, el relativo clima de tensión se mantiene, con manifestaciones bolivianas realizadas el día 24 en la localidad centro occidental boliviana de Tambo Quemado, fronteriza con Chile.

Por eso, preocupa el entorno en que se celebrará el encuentro por el torneo eliminatorio para el Mundial de Fútbol de Alemania 2006, en La Paz el día 30, entre las selecciones de Chile y Bolivia.

En su intervención el Día del Mar, Mesa planteó que Brasil, Argentina, Paraguay, Perú, Bolivia y Chile no lograrán ”tener un proceso de integración desde el Atlántico al Pacífico” si no se resuelve el conflicto marítimo entre Santiago y La Paz.

Mesa aludió así a los planes de integración física que se comenzaron a formular en América del Sur en la década de los años 90, que tienen como eje la habilitación de corredores bioceánicos, mediante redes de carreteras que unan puertos brasileños, argentinos y uruguayos con terminales marítimas en Perú y Chile.

Esos corredores están obligados a recorrer los dos países mediterráneos de América del Sur, Paraguay y Bolivia, y son considerados fundamentales para promover la integración, el comercio y el turismo intrarregional, y también en el desarrollo de lazos económicos de un lado y otro de la región con Asia-Pacífico y Europa.

”Por varias razones” hay que buscar una solución que incluya una salida al mar para Bolivia, sostuvo el senador chileno Ricardo Núñez, del cogobernante Partido Socialista, quien presidió hasta el 15 de este mes la Comisión de Relaciones Internacionales de su cámara.

La relación con Bolivia es estratégica ”porque Chile no va a tener nunca acceso al (río) Amazonas. Es el único país de América del Sur que no tiene acceso al Amazonas, junto con Uruguay”, dijo el parlamentario en una entrevista con Asuntos Públicos, un sitio web especializado en análisis y debates políticos.

”El Amazonas, y sobre todo el sur del Amazonas, va a ser estratégico para el desarrollo y futuro de Sudamérica, no cabe duda. El Amazonas es el principal recurso alimentario del mundo, estoy hablando de la soja y de muchos otros productos”, explicó Núñez.

”Bolivia va a ser el enclave estratégico para las comunicaciones del Atlántico y el Pacífico. Así como de alguna manera Alemania es el centro de Europa, comunicando Europa occidental y oriental, Bolivia lo será en América del Sur”, agregó el senador, recalcando que por su ubicación el país mediterráneo es estratégico para Brasil, Argentina y Chile.

Núñez se mostró partidario de un ”diálogo multilateral” de Chile con Bolivia, con una agenda amplia, tanto en el plano de las cancillerías como en el de parlamentos.

Las declaraciones del senador fueron antecedidas por la difusión el 21 de un manifiesto de 77 historiadores, periodistas, escritores, abogados, músicos, cineastas, antropólogos y otros intelectuales de Chile y Bolivia que llamaron a sus gobiernos a iniciar un diálogo ”ahora” con vistas a un ”acuerdo satisfactorio” entre los dos países.

Este acuerdo debe consistir en un acceso soberano de Bolivia al océano Pacífico que no divida el territorio chileno, señaló el manifiesto, suscrito entre otros por los chilenos Tomás Moulián, sociólogo y rector de la Universidad ARCIS (Artes y Ciencias Sociales), y el abogado indigenista José Aylwin, hijo del ex presidente Patricio Aylwin (1990-1994).

”El centenario extrañamiento y desconocimiento mutuo y, sobre todo, la pervivencia de acendrados narcisismos nacionales miopes, son acaso las mayores dificultades que ha de enfrentar la posibilidad de llegar a un acuerdo”, advirtieron los intelectuales.

Mesa señaló que su gobierno está consciente de que el litigio con Chile ”es también esencialmente un tema bilateral” y, por ello, ”está en disposición a seguir adelante en un diálogo” directo entre los dos países.

Tanto Lagos como su canciller Soledad Alvear reiteraron disposición a ese diálogo, que según el mandatario chileno debe basarse ”en una agenda de futuro”.

La admisión de Mesa del carácter bilateral del conflicto se complementó con un reconocimiento a Perú por su disposición a ”mirar positivamente” la posición boliviana y a no entrabar un posible acuerdo con Chile.

En virtud del tratado de 1929 sobre límites con Chile, este último no puede disponer de territorios que hasta la Guerra del Pacífico estuvieron bajo soberanía peruana sin la aceptación de Lima.

Esta disposición hizo que entre 1975 y 1978 llegaran a punto muerto las negociaciones de los entonces dictadores Hugo Bánzer, de Bolivia, y Augusto Pinochet, de Chile, para habilitar un corredor al norte de Arica, en la frontera con Perú, y dar así acceso soberano al mar a los bolivianos, a través de un canje territorial.

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