GLOBALIZACION: Nuevos deberes para la ONU

La comunidad internacional debe asignar a la ONU facultades para imponer justicia en el proceso de globalización, concluyeron personalidades mundiales convocadas por la Organización Internacional del Trabajo (OIT)

”El sistema multilateral de la ONU (Organización de las Naciones Unidas) constituye el centro del gobierno mundial y está excepcionalmente equipado para encabezar el proceso de reformas”, indica el informe ”Una globalización justa: Creando oportunidades para todos”.

El estudio de 168 páginas preparado por la Comisión Mundial sobre la Dimensión Social de la Globalización instalada por la OIT incluye propuestas ambiciosas y específicas para cambiar la globalización ”de un debate estéril a una acción positiva”.

La Comisión, que presentó su informe este martes en Londres, incluye entre sus integrantes una amplia gama de conocedores del proceso de globalización, y fue codirigida por la presidenta Tarja Halonen, de Finlandia, y su par de Tanzania, Benjamin William Mkapa.

En el cuerpo participaron expertos de países ricos y pobres, sindicalistas y empresarios, parlamentarios y jefes de gobierno, líderes de comunidades indígenas, académicos y asesores de gobiernos.
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De ese modo, la Comisión fue un ”microcosmos” de opiniones diversas, anotaron Mkapa y Halonen en la introducción del informe.

La amplia representación de la Comisión da peso a sus recomendaciones, que prometen convertirse en un punto de inflexión en el debate mundial sobre la globalización.

El informe considera que la unidad de las naciones es sinónimo de multilateralismo y de globalización. Y, en ese sentido, propone que la ONU se convierta en la organización que controle el proceso.

”El sistema multilateral de la ONU y sus organizaciones relacionadas provee la base para las políticas mundiales necesarias en las áreas de desarrollo, comercio, finanzas y de paz y seguridad internacionales”, indica el informe.

El foro mundial ”brinda un marco probado por el tiempo para guiar el proceso de globalización de acuerdo con el imperio internacional de la ley”, agrega.

El documento indica que no existe ”alternativa duradera” a la ONU, pero que la organización debe cambiar radicalmente si la intención es asignarle la función de imponer justicia en el proceso de globalización.

”La globalización está cambiando las configuraciones subyacentes del poder político y económico, y las tensiones se sienten en el sistema de la ONU”, añade.

El estudio apoya los llamados a cambiar la composición del Consejo de Seguridad de la ONU, al que percibe como una rémora del resultado de la segunda guerra mundial (1939-1945), pero va mucho más allá al recomendar nuevas funciones para el foro.

Las organizaciones internacionales como la ONU, el Banco Mundial y el Fondo Monetario Internacional deberían lanzar ”iniciativas (…) coherentes” de trabajo conjunto ”para el desarrollo progresivo de propuestas políticas integradas sobre asuntos específicos que equilibren de manera apropiada preocupaciones económicas, sociales y de desarrollo”.

Entre los asuntos que deberían ser ”considerados de inmediato” figuran la creación de empleo, el fortalecimiento de las mujeres, ”la integración de la economía informal en la economía dominante”, la protección de los derechos laborales básicos, la educación, la salud, la seguridad alimentaria y los asentamientos humanos.

La Comisión también propuso al creación de un Foro de Políticas de Globalización por parte de las organizaciones internacionales, que se convertiría en ”una plataforma para el diálogo regular entre diversos puntos de vista sobre el impacto social” del proceso.

Este Foro, cuya fundación podría quedar a cargo de la OIT, debería producir un informe regular sobre el estado de la globalización, aconsejaron.

El informe de la Comisión también propone considerar seriamente las iniciativas ya existentes de crear en la ONU un Consejo de Seguridad Social y Económica y un Consejo sobre Gobernanza Global, con un estatus similar al del Consejo de Seguridad aunque sin la potestad de emitir resoluciones de carácter obligatorio.

Una ONU fortalecida podría ayudar en la gobernanza de los países, según la Comisión. ”Políticas, instituciones y acciones dentro de las naciones son fundamentales para determinar si los países y sus habitantes se benefician de la globalización”, indicó.

Mercados eficientes requieren estados eficientes, indica el documento. Pero las naciones deben ser más vigilantes del sistema multilateral, advierte.

”Proponemos la creación de un grupo parlamentario dedicado a velar por la coherencia y consistencia entre las políticas económicas, sociales y ambientales globales”, agrega.

Asimismo, los países del Sur en desarrollo deberían beneficiarse de un ”sistema de votación más justo” en las instituciones multilaterales, donde serán necesarias ”reformas radicales”.

”El actual sistema de gobierno se basa sobre normas y políticas que generan desequilibrio y, con frecuencia, resultados injustos”, indica el estudio, que propone la ”reducción sustancial” de las barreras injustas de los productos del Sur en desarrollo a los mercados del Norte.

La dificultad, agrega, no es la globalización en sí sino las ”deficiencias en su gobierno”.

La Comisión llamó a los países ricos a prepararse para solventar los muchos cambios requeridos.

”La meta de 0,7 por ciento” del producto interno bruto de los países del Norte para la asistencia oficial al desarrollo ”debe cumplirse y nuevas fuentes de financiamiento deben explorarse y desarrollarse”, indica el informe.

Halonen y Mkapa evocaron un comentario del secretario general de la ONU, Kofi Annan, en cuanto a que el foro mundial había llegado a ”un cruce de caminos”. Ahora es tiempo, agregaron, de que el mundo ”tome la ruta correcta”.

Otros participantes de la Comisión son la ex ministra de Desarrollo holandesa Eveline Herfkens, la asesora financiera Ann McLaughlin Korologos, ex secretaria (ministra) de Trabajo estadounidense, y el economista Lu Mai, secretario de la Fundación China de Investigaciones para el Desarrollo.

Valentina Matvienko, actual representante del gobierno ruso en San Petersburgo, el economista indio Deepak Nayyar, vicerrector de la Universidad de Nueva Delhi, y el empresario japonés Taizo Nishimuro, presidente del consejo de administración de Toshiba Corporation, formaron parte del grupo.

Otro empresario, el francés Francois Perigot, presidente de la Organización Internacional de Empleadores, un político tailandés, Surin Pitsuwan, ex ministro de Asuntos Exteriores, un ex presidente de Uruguay, Julio Sanguinetti, y el economista peruano Hernando de Soto, presidente del Instituto para la Libertad y la Democracia de Lima, fueron miembros de la comisión.

Junto con ellos trabajaron el economista estadounidense Joseph Stiglitz, premio Nobel de Economía, el sindicalista estadounidense John Sweeney, líder de la Federación Estadounidense del Trabajo-Congreso de Organizaciones Industriales, la mayor central sindical de su país, y la activista indígena filipina Victoria Tauli-Corpuz, directora de la Fundación Tebtebba.

La lista se completa con la escritora maliense Aminata Traore, una de las organizadoras del primer Foro Social Africano, el dirigente obrero Zwelinzima Vavi, secretario general del Congreso de Sindicatos de Sudáfrica, y el científico y legislador alemán Ernst Ulrich von Weizsaecker, presidente de la comisión del Bundestag (parlamento de Alemania) sobre la globalización de la economía mundial. Comisión Mundial sobre la Dimensión Social de la Globalización

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