EDUCACION: Universidad sin ex alumnos

Los certificados de graduación de las universidades deben tener un plazo de validez, y los profesionales deberían renovarlos cada cinco años, volviendo a clases. Esto aboliría el concepto de ex alumno en un mundo donde el conocimiento crece vertiginosamente.

Se trata de una de las ideas que el ministro de Educación brasileño Cristovam Buarque pondrá en discusión en el Seminario Internacional Universidad XXI, que reunirá a expertos nacionales y extranjeros para debatir el futuro de la enseñanza superior, desde este martes al jueves en Brasilia.

El conocimiento en todo el mundo ”avanza más rápidamente fuera de la universidad que dentro de ella”, señaló a IPS el ministro, calificando el fenómeno de ”crisis epistemológica” de la academia.

A cada momento surgen nuevas asignaturas, nuevas áreas de pensamiento y conocimiento que no tienen lugar en la enseñanza, porque las universidades tardan mucho en acogerlas, y lo mismo pasa con las nuevas profesiones ques se están multiplicando, observó Buarque.

La manera cómo se gradúa una persona hoy sigue la misma ruta que muchas décadas atrás, mientras el mundo cambió totalmente, argumentó Buarque.

Un profesional podía mantenerse en actividad 30 años con los mismos conocimientos adquiridos en un curso superior, y era considerado capaz y ”con buena formación”. Ahora, ”cada cinco años casi todo cambia y la universidad no sabe qué hacer con sus ex alumnos”, según el ministro.

A partir de ese diagnóstico, Buarque sugiere ”cambios estructurales” en las escuelas superiores y universidades, reorganizándolas no sólo en departamentos sino por ”temas del mundo real o núcleos temáticos”.

Hace falta reducir el tiempo de formación, para que los y las estudiantes se gradúen en períodos más cortos que los actuales, pero exigiéndoles el regreso periódico a clase, cada cinco años por ejemplo, de manera de sostener una ”actualización permanente”. Se extinguiría así la categoría de ex alumno.

Para eso se limitaría la validez de los certificados de graduación a algunos años, que podrían ser los cinco referidos por el ministro, quien asegura haber desarrollado ideas sobre las transformaciones necesarias desde que fue rector de la Universidad de Brasilia, a inicios de los años 90, antes de asumir como gobernador del Distrito Federal de la capital brasileña.

No todos los problemas se relacionan con la producción de conocimientos. Algunos tienen que ver con la imposibilidad social de acceder a la universidad.

En muchos países el acceso a la educación universitaria o terciaria continúa siendo bajo. En Estados Unidos y Gran Bretaña, 45 de cada 100 jóvenes ingresan a la educación terciaria y en muchos países africanos esa proporción no llega a dos dígitos, según datos del Banco Mundial hasta 1999.

Buarque identifica también una ”crisis ética” en las universidades actuales, además de insuficientes ”compromisos sociales”. El compromiso universitario se concentra ”en la parte rica de la sociedad”, contribuyendo decisivamente a la ”construcción de un mundo dividido”.

Buarque atacó principalmente a la economía, que ”hoy es la ciencia de la construcción del apartheid a escala mundial”, por aliarse con los ricos, sin ningún compromiso con los pobres, sostuvo el funcionario en alusión al régimen segregacionista blanco que rigió Sudáfrica hasta 1994.

En general, los profesionales formados por la universidad ”no trabajan para los pobres, sino para un sistema médico, tecnológico y de innovaciones que sólo beneficia a la minoría más rica”, sostuvo. Transformar esa tendencia no depende sólo de la institución universitaria, admitió, pero esa realidad acentúa su crisis ética.

Es necesario que en países como Brasil algunas áreas universitarias, como la medicina, estén comprometidas con las necesidades de la población.

La cuestión ambiental es otro ejemplo. La universidad la rechazó mientras pudo y, cuando la incorporó, creó un nuevo curso en lugar de incluirla en todos los cursos, generando contradicciones y conflictos. ”Los ingenieros son los que deberían estudiar el tema, no los biólogos”, sentenció.

Tal como quedaron las cosas, tampoco los biólogos hacen de la ecología ”una práctica ética”, ven al ambiente como simple objeto de estudio.

Buarque espera que el seminario de esta semana en Brasilia aporte nuevas perspectivas para la enseñanza superior en las próximas décadas.. Con ese fin fueron invitados 70 expertos extranjeros, entre ministros, rectores y funcionarios de organismos internacionales.

Otros 1.200 brasileños participarán en el encuentro promovido por el Ministerio de Educación, con apoyo de la Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura (Unesco).

El ministro pretende que la iniciativa se repita cada dos años, en distintos países, como un foro de reflexión sobre la universidad del futuro. Su objetivo es crear un movimiento en favor de una ”inteligencia responsable”.

Durante tres días se discutirán temas como la ”reinvención de la universidad”, ”globalización solidaria del conocimiento”, papel de la universidad en la integración latinoamericana, formación continua y relaciones entre los conocimientos de ciencia, religión, cultura y arte.

La superación de la crisis universitaria exige nuevos caminos, según Marco Antonio Rodrigues Dias, asistente especial de la rectoría de la Universidad de las Naciones Unidas.

En el final del siglo pasado la universidad ”perdió el monopolio de la producción del conocimiento” y sus funciones básicas, haciendo indispensable ”reinventar la institución”, con interdisciplinaridad y respuestas a las demandas de la sociedad, opinó el secretario de Educación Superior de Brasil, Carlos Antunes dos Santos.

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