REFUGIADOS-GRAN BRETAÑA: Un invierno durísimo

Los solicitantes de asilo en Gran Bretaña se preparan para sufrir frío y hambre en las calles el venidero invierno boreal. Organizaciones humanitarias prevén un inminente desastre, atribuido de antemano a las medidas del gobierno para desalentar la inmigración.

Unos 2.500 solicitantes de asilo están alojados en los denominados centros de detención, y lo más seguro es que las autoridades rechacen 90 por ciento de esos pedidos, dijo a IPS Tony Fuller, de la organización independiente Migrant Helpline.

Después de que se los rechaza, no se les permite trabajar ni recibir ayuda estatal. Casi ninguno tienen a dónde ir.

”Veremos un desastre humanitario. Lo más probable es que haya muertes de refugiados sin techo a causa del frío o de la falta de alimento”, dijo a IPS la activista Deborah Garvey, de la organización Shelter (Refugio).

Cientos de solicitantes de asilo ya fueron expulsados de los centros de detención, aunque no deportados, y comenzaron a dormir en las calles y a buscar comida en los botes de basura.

”Miles saldrán a las calles este invierno”, dijo Fuller. ”¿Qué posibilidades tienen? La alternativa es entre la muerte y el delito. Esto es una atrocidad disimulada.”

Las nuevas reglas impuestas por el Home Office (ministerio del interior) obligan a quienes ingresan ilegalmente en Gran Bretaña a solicitar asilo apenas lleguen. La mayoría de los aspirantes al refugio ignoran esta norma, y por eso corren el riesgo de que ser rechazados al cabo del proceso, explicó Fuller.

Aquellos que saben qué hacer ”hacen cola durante días frente al Home Office”, porque los funcionarios a cargo de la tarea trabajan medio horario, y eso, de por sí, reduce las posibilidades de aceptación, añadió el activista.

El único alojamiento disponible en Londres para los solicitantes de asilo es el suministrado por la Fundación Madre Teresa (Hermanas de la Caridad), donde cada día quedan uno o dos lugares vacantes.

Hay otro en Bristol, a unos 160 kilómetros de la capital, que admite a los primeros 15 que llegan cada día para pernoctar, indicó Garvey.

La negativa del gobierno a un pedido de refugio puede ser revocada por un tribunal, ”pero apenas unos pocos solicitantes de asilo pueden afrontar los procedimientos judiciales”, dijo Garvey.

”Muchos ni siquiera se molestan en hacer la cola porque saben que sus solicitudes serán rechazadas”, y ”creen que estarán mejor desapareciendo dentro del sistema”, lo cual creará una bola de nieve que chocará contra el propio gobierno, agregó.

Esta práctica alentará a los inmigrantes ilegales y desalentará a quienes tienen derecho a apelar a la figura jurídica del asilo o refugio, consideró Fuller.

”Estas medidas alentarán a los inmigrantes económicos que tienen recursos y amigos” en Gran Bretaña, mientras ”los genuinos solicitantes de asilo son personas sin amigos a los que recurrir”, explicó.

El Home Office anunció que, de acuerdo con su nueva política, trabajará en conjunto con el Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Refugiados (ACNUR) en el análisis de las solicitudes de asilo.

Para el ACNUR, un refugiado o asilado es aquel que abandona su país por la amenaza de persecución y no puede regresar y gozar de seguridad mientras exista tal amenaza.

El secretario (ministro) del Interior británico David Blunkett anunció que el objetivo de los mecanismos es la aceptación de 500 asilados en este país cada año. Pero, advirtió Fuller, ”no está bien decir que tomaremos una cantidad y que está bien que al resto los torturen” en sus países de origen.

La nueva política implica que Gran Bretaña ”abandona, de hecho, los compromisos” de las convenciones internacionales en materia de asilo y refugio, agregó.

La nueva Ley sobre Nacionalidad, Inmigración y Asilo en vigor desde noviembre de 2002 ha implicado la sistemática exclusión de los solicitantes de asilo de los esquemas de asistencia para los sin techo, afirmó Garvey. ”La Ley es aplicada con frecuencia de manera draconiana y brutal”, sostuvo.

A las condiciones instauradas por la norma para la aceptación de asilados, el Home Office sumó otras restricciones este año.

La consecuencia fue una fuerte caída en la cantidad de solicitantes de asilo en Gran Bretaña: fueron 10.585 en el segundo trimestre de este año, menos de un tercio que en el primer trimestre y la mitad del último del año pasado.

La caída de los solicitantes procedentes de Iraq y de Afganistán fue destacable. La mayoría ha sido este año originaria de Somalia, Zimbabwe y China.

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