MERCOSUR: ALCA, llave para acordar con la Unión Europea

Noviembre será decisivo para las negociaciones del Area de Libre Comercio de las Américas (ALCA) y también para un acuerdo entre el Mercosur y la Unión Europea, que sólo avanzará empujado por el primero, según expertos y negociadores.

El Foro Empresarial Mercosur-Unión Europea (UE), que se reunió en Brasilia el martes y el miércoles, reflejó el escaso entusiasmo que existe por las negociaciones bilaterales.

Hubo una reducida presencia de empresarios y el documento del encuentro, la Declaración de Brasilia, hizo recomendaciones poco viables en esta coyuntura.

La UE sólo reactivará su interés por el Mercosur (Mercado Común del Sur) si el ALCA sale de su actual ”parálisis” provocada por las disputas entre Brasil y Estados Unidos y el desinterés brasileño en un acuerdo hemisférico amplio, dijo a IPS el empresario Antonio Donizeti Beraldo.

Quizás los encuentros ministeriales de noviembre logren impulsar ambos procesos, que tienen como meta poner en marcha acuerdos de libre comercio en 2005, un plazo que de momento pocos creen pueda cumplirse, opinó Donizeti, responsable de Comercio Internacional de la Confederación de Agricultura y Ganadería de Brasil (CNA).

El canciller brasileño Celso Amorim deberá encontrarse el 7 de noviembre en Washington con el representante comercial de Estados Unidos, Robert Zoellick, en víspera de una reunión entre los jefes de la negociación continental, copresidida por los dos países.

Esa intervención política busca abrir puertas para que resulte productiva la conferencia ministerial del 20 y 21 de noviembre en Miami, a la que asistirán los 34 países involucrados en las negociaciones, todo el continente menos Cuba.

Poco antes, el 12 de noviembre, se reunirán en Bruselas los ministros de los 15 países de la UE y los de los cuatro miembros del Mercosur (Argentina, Brasil, Paraguay y Uruguay).

En busca de alguna influencia positiva en esa reunión, los empresarios reunidos en Brasilia recomendaron a la UE que ampliara sus ofertas de modo de destrabar las negociaciones.

Se pide al bloque europeo mayor apertura agrícola, es decir reducción de barreras y subsidios, y al Mercosur que elimine obstáculos para las compras gubernamentales y los servicios.

Karl Falkenberg, jefe negociador de la Comisión Europea, órgano ejecutivo de la UE, anunció en el Foro Empresarial que su bloque está dispuesto a aceptar que productos agrícolas del Mercosur tengan mejor acceso al mercado europeo.

Eso se lograría aumentando las cuotas de importación de productos ”delicados”, que normalmente son gravados con aranceles muy elevados y otros obstáculos insuperables, cuando exceden el volumen de la cuota fijada.

En contrapartida, Falkenberg reclamó concesiones que permitan mayor participación de las empresas europeas en el mercado de servicios y compras gubernamentales del Mercosur.

La sola ampliación de cuotas es insuficiente y representa ”un retroceso” respecto de la disposición manifestada por la UE en reuniones anteriores, según Donizeti. Más aun, esa oferta para el sector agrícola es ”muy inferior” a la que hizo Estados Unidos en el ALCA, comparó.

La propuesta estadounidense abre la posibilidad de desgravar todos los productos agrícolas, reduciendo tanto los aranceles ”ad valorem” (un porcentaje sobre el precio), como los específicos, en general sumas fijas cobradas sobre cada tonelada importada.

La UE no se dispone a reducir ni a abolir estos aranceles específicos, que en el caso de la carne vacuna alcanzan a 3.000 dólares por tonelada, y que sumados a los ”ad valorem” constituyen un gravamen de 150 por ciento al producto, lo que imposibilita el negocio, criticó Donizeti.

Además, al contrario de lo que suele informarse en Brasil, Washington se dispone a revisar sus subsidios, eliminándolos en la exportación a los países del ALCA y estudiando formas de neutralizar los efectos en el comercio continental del apoyo interno que presta a sus agricultores, aseguró el dirigente de la CNA.

El diplomático Luiz Macedo Soares, responsable de América del Sur en la cancillería brasileña, coincide en evaluar que la resistencia europea a abrir el mercado agrícola es ”peor” que la estadounidense.

El proteccionismo agrícola de Estados Unidos ”es reciente, no tradicional y se restringe a algunos productos”, como jugo de naranja y azúcar, por eso representa para Brasil un problema menos grave que el europeo, sostuvo a IPS el profesor de la Universidad de Campinas especializado en economía agrícola Antonio Buainain.

Lo más grave son las exportaciones subsidiadas. Estados Unidos necesita colocar en el mercado externo la producción excedente generada por su política agrícola, y eso afecta a los competidores, según el economista.

Un ejemplo fue la producción de algodón que vendió Estados Unidos, precipitando el precio internacional y dejando a millones de agricultores africanos en la miseria.

Para el Mercosur es indispensable obtener mejor acceso de sus productos agrícolas a los mercados de Estados Unidos y de la UE. El fracaso de las negociaciones multilaterales en la conferencia de la Organización Mundial de Comercio (OMC)m celebrada en septiembre en Cancún, puso esa meta más lejos aun.

Pero las expectativas ante la reunión ministerial Mercosur-UE del 12 de noviembre son escasas, entre otras razones porque el bloque europeo todavía no ”absorbió el papel del G-20 en Cancún”, dijo Donizeti.

El llamado G-20, grupo de 20 países en desarrollo constituido semanas antes de la conferencia de Cancún y encabezado por Brasil, China, India y Sudáfrica, impidió que Estados Unidos y la UE impusieran su propuesta agrícola conjunta en la conferencia de la OMC en la ciudad mexicana.

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