LITERATURA-SUDAFRICA: Premio Nobel a una obra desoladora

El novelista sudafricano John Maxwell Coetzee, ganador este jueves del premio Nobel de Literatura, ha pintado un paisaje desolador de su país, tanto de la era del apartheid como del periodo posterior.

Su obra, caracterizada por su austeridad, es al mismo tiempo universal y acendradamente sudafricana. Ha abordado tanto el apartheid (segregación racial institucionalizada que rigió en este país hasta 1994) como la era posterior a través de la mirada compleja y fascinante de los protagonistas de sus novelas.

Pero Coetzee también se ocupó de temas universales en el colapso y reconstrucción de sus personajes y en la inspección e introspección del alma humana que recorren sus novelas.

”No soy el heraldo de una comunidad ni de nada. Soy alguien a quien la libertad se le insinúa (como a cualquier prisionero encadenado) y que construye representaciones de personas que se escabullen de sus cadenas y vuelven sus rostros a la luz”, dijo alguna vez.

La asignación del premio Nobel a Coetzee es la cereza en la torta de un buen año para los escritores de este país.

Los novelistas Damon Galgut, Andre Brink y Achmat Dangor también han sido candidatos para premios internacionales. La novela de Galgut ”The Good Doctor” (”El buen médico”) es finalista del Booker Price, mientras obras de Brink y Dangor podrían ser distinguidos en Gran Bretaña.

Coetzee ganó dos veces el Booker Price —en 1983 y en 1999—, pero el Nobel, dotado con 1,3 millones de dólares, no se refiere a alguna obra en particular sino a la contribución del galardonado a la literatura universal.

Nacido en Ciudad del Cabo, Coetzee, que es blanco, da clases en la estadounidense Universidad de Chicago. Horace Engdahl, de la Academia Sueca de Letras —la organización que resuelve los premios Nobel—, sostuvo que se trató de una decisión fácil.

El crítico literario sudafricano Mike van Graan sostuvo que el galardón concedido a Coetzee es ”una noticia fantástica”… y oportuna, dado que se registra apenas concluida la campaña ”Orgullosamente Sudafricano”, que ocupó todo el mes de septiembre.

La campaña procuró resaltar el legado cultural del país, promover el país y alentar a los consumidores a comprar productos nacionales. Con la producción y ventas de libros sudafricanos en un punto muy bajo, el premio para Coetzee es un aliciente para el mercado editorial.

Van Graan atribuye la perdurabilidad literaria de Coetzee al hecho de que el escritor continúa creciendo aunque tenga 64 años de edad.

El crítico traza una clara diferencia de estilos entre su primer y más célebre libro, ”Waiting for the Barbarians” (”Esperando a los bárbaros”), que lleva a los lectores al oscuro corazón del apartheid, y ”Disgrace” (”Desgracia”), por el que ganó su segundo Booker Price.

Como cronista de aquellos que ”se escabullen de sus cadenas y vuelven sus rostros a la luz”, Coetzee trama en ”Disgrace” un paisaje post-apartheid tan desolador como el que pintó antes sobre el apartheid.

”Este es el primer libro de Coetzee que aborda explícitamente la Sudáfrica posterior al apartheid, y el paisaje que retrata no dejará a nadie cómodo, sin importar raza, nacionalidad o ideología”, dijo el crítico Andrew O'Hehir.

Esta es la segunda vez que un escritor sudafricano gana el premio Nobel, luego de que lo obtuviera en 1991 Nadine Gordimer.

Los otros ganadores sudafricanos del premio Nobel sudafricanos son Max Theiler (Medicina, 1951), Albert John Lutuli (Paz, 1969), Alan Cormack (Medicina, 1979), Desmond Tutu (1984, Paz) Fredrik De Klerk y Nelson Mandela (Paz, 1993) y Sydney Brenner (Medicina, 2002).

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