La Organización de las Naciones Unidas (ONU) presiona sin éxito al gobierno de Sudán para que levante la prohibición de vuelos durante nueve días sobre dos provincias del sur de ese país, que impuso el 30 de septiembre e impide entregar ayuda humanitaria.
Esa prohibición fue implantada en el marco del conflicto de Jartum con el Ejército Popular de Liberación de Sudán (SPLA, por sus siglas en inglés), que combate desde 1983 por la autodeterminación de la región meridional.
El subsecretario general de la ONU para asuntos humanitarios y coordinación de ayuda de emergencia, Kenzo Oshima, fue enviado a Jartum para pedir el levantamiento de la prohibición, que afecta a las provincias de Equatoria Oriental y Equatoria Occidental, por el secretario general del foro mundial, Kofi Annan.
Se trata de una cuestión muy urgente, y expresé nuestra extrema preocupación a funcionarios gubernamentales, a quienes solicité el inmediato levantamiento o alivio de las restricciones, explicó Oshima.
Pero el enviado de Annan no logró compromisos claros del gobierno sudanés, que sólo acordó reunirse este sábado para reconsiderar la cuestión.
Tememos que la prohibición de vuelos cree probalemas para la entrega de asistencia alimentaria y de otros tipos a por lo menos 500.000 personas, dijo el viernes Oshima a periodistas en Nairobi.
El mantenimiento de esa medida tendrá amplias repercusiones negativas, porque contribuirá al deterioro de la situación humanitaria general que debemos afrontar, advirtió.
Entre las víctimas de la prohibición de vuelos están 790.000 niños y niñas de menos de cinco años, previstos beneficiarios de una jornada de vacunación contra la polio que iba a realizarse este lunes y fue cancelada.
Todas las provincias de la región meridional sufren consecuencias de la suspensión de vuelos de rutina provenientes de la septentrional ciudad keniata de Lokichoggio.
La ONU es criticada por no sancionar a Jartum por bloquear la entrega de ayuda, pero Oshima alegó que su visita fue fructífera porque logró que el gobierno sudanés y el SPLA reafirmaran su compromiso con la Operación Cuerda de Salvataje para Sudán, que coordina la asistencia del foro mundial a ese país.
Cada mes, los responsables de esa operación solicitan acceso a una serie de ciudades meridionales con fines humanitarios, y Jartum niega desde 1999 permisos para llegar a un tercio del territorio de Equatoria Oriental.
Pienso que la ONU ha logrado comprometer a las partes en conflicto a buscar y aplicar soluciones prácticas a los actuales problemas. Eso es lo que el secretario general me había pedido que hiciera, es lo que hice y es lo mejor que podíamos lograr, afirmó Oshima.
Annan no está al mando del Consejo de Seguridad de la ONU. Depende de los Estados miembros que ese organismo discuta la cuestión, adopte decisiones y dé instrucciones a Annan para implementar medidas, que podrían incluir sanciones, alegó el enviado especial del secretario general para Sudán, Tom Eric Vraalsen.
El gobierno sudanés culpa al SPLA de obligarlo a la prohición de vuelos, por haberse tomado el mes pasado la estratégica y fortificada ciudad de Torit, en Equatoria Oriental, y alega que los insurgentes también han bloqueado la entrega de asistencia humanitaria en áreas cercanas a esa ciudad.
La conquista de Torit por parte del SPLA llevó a Jartum a suspender el 2 de septiembre conversaciones de paz con el SPLA que mantenía en la ciudad keniata de Machakos, cercana a Nairobi, con auspicio del organismo regional Autoridad Intergubernamental sobre Desarrollo (IGAD, por sus siglas en inglés).
Integran la IGAD Djibouti, Eritrea, Etiopía, Kenia, Somalia, Sudán y Uganda.
Em la actualidad, el gobierno de Sudán pide un acuerdo de cese de hostilidades por parte del SPLA para reanudar el diálogo, y los insurgentes aceptan en principio esa propuesta.
La misión de Oshima en Jartum coincidió con la visita a esa ciudad del mediador de la IGAD, general Lazaros Sumbeiywo.
Vraalsen y Oshima expresaron cauteloso optimismo sobre el futuro de las negociaciones de paz.
Anbas partes ven que no pueden ganar la guerra, y está muy claro que el prolongado conflicto sólo admite una solución política, y se espera que firmen pronto sendas declaraciones de cese unilaterla de hostilidades, afirmó Vraalsen.
No habría razón para negar acceso de la ONU a las personas necesitadas, si cesan los combates, señaló. (FIN/IPS/tra- eng/ks/mn/mp/hd ip/02


