/REPETICION/ELECCIONES-BRASIL: Lula, de revolucionario a socialdemócrata

Luiz Inácio Lula da Silva está a un paso de la presidencia de Brasil, pero lejos de las actitudes e ideas radicales que defendía cuando comenzó su carrera política hace más de 20 años.

El sindicalista que desafió el régimen militar, al frente de históricas huelgas a partir de 1978, y fundó el Partido de los Trabajadores (PT) en 1980 para impulsar la revolución socialista, tuvo una larga evolución hasta conquistar la posición de favorito por amplio margen para las elecciones de este domingo.

”El PT cambió” y es hoy un partido socialdemócrata, ”el único que tiene posibilidades de aplicar de verdad la sociademocracia” en Brasil, opinó el diputado Delfim Netto, quien condujo en varios periodos la política económica de los gobiernos militares que se sucedieron en el país de 1964 a 1985.

El partido de Lula cuenta con ”un elemento fundamental que es el trabajador”, ya que tuvo origen en el sindicalismo, explicó Netto en una entrevista publicada el jueves por el diario Folha de Sao Paulo.

”No existe partido socialdemócrata sólo con profesor universitario”, ironizó en referencia al Partido de la Socialdemocracia Brasileña (PSDB) del presidente Fernando Henrique Cardoso, un sociólogo de fama internacional.

Netto previó incluso que el PT absorberá pronto el PSDB, que es en la actualidad una de las tres mayores fuerzas en el parlamento, con casi el doble de legisladores que los conducidos por Lula.

Una alianza entre el PT y el PSDB en el gobierno que asumirá el 1 de enero ya fue propuesta por el presidente de la poderosa Federación de las Industrias de Sao Paulo, Horario Lafer Piva.

El PT, y no el PSDB, es hoy la ”versión tropical de la socialdemocracia en el sentido europeo del término, un partido de fuertes raíces sindicales, reformista y no revolucionario”, coincidió Paulo Nogueira Batista Junior, economista cercano al PT, en un artículo también publicado por Folha de Sao Paulo.

En los años 70 y 80, socialdemocracia era una mala palabra para Lula y sus compañeros de sindicalismo y del PT, que hasta los últimos años no eliminó las referencias el marxismo en sus documentos básicos.

La evolución de Lula, llamada ”maduración” por sus partidarios y aun por parte de sus oponentes, acompañó la experiencia acumulada por el PT, fundado por sindicalistas, intelectuales, pequeños grupos de izquierda revolucionaria, y movimientos sociales y religiosos progresistas.

En los últimos 22 años, el partido creció en forma sostenida en las grandes ciudades, gobernó capitales importantes como Sao Paulo y Brasilia, y también algunos estados, con gestiones innovadoras en muchos casos.

Entre las medidas típicas del PT están el procedimiento de ”presupuesto participativo”, desarrollado por primera vez desde el gobierno municipal de la sureña ciudad de Porto Alegre, capital de Rio Grande do Sul, y el programa de ”beca-escuela”, implementado por primera vez en Brasilia.

El ”presupuesto participativo” involucra a los actores sociales en el proceso de asignación de recursos, y la ”beca-escuela” es un subsidio mensual a familias pobres, a cambio de que sus niños no abandonen los estudios.

Ambas experiencias se extendieron a otros países.

El PT se ha consolidado como una gran fuerza política, hegemónica en la izquierda, reconocida por la población como el partido más coherente y menos corrupto, pese a algunos escándalos ocurridos desde el año pasado, pero el liderazgo y el carisma de Lula son factores decisivos de su probable ascenso al gobierno nacional.

La biografía del ex sindicalista provoca admiración de muchos, pero también rechazo de una parte de la población que considera a la formación universitaria un requisito necesario para ejercer la presidencia, porque sólo cursó cuatro años de enseñanza primaria.

Lula, quien cumplirá 57 años el día de las elecciones, ”viene de abajo”. Nació en Pernambuco, un estado de la pobre y seca región del noreste, que aportó mano de obra barata para el desarrollo industrial y agrícola de la zona sur.

A los siete ands, migró a los alrededores de Sao Paulo con sus seis hermanos y el resto de su familia. Su infancia estuvo marcada por malos tratos del padre, que los abandonó luego, y el trabajo como vendedor callejero o repartidor.

Obrero metalúrgico desde los 14 años, tras un curso técnico, perdió el meñique de la mano izquierda en un accidente a los 18 años.

Su escuela de liderazgo fué el sindicalismo. En 1975 fue elegido presidente del Sindicato de Metalúrgicos de Sao Bernardo do Campo, capital de la industria automovilística brasileña en la periferia de Sao Paulo.

Condujo huelgas en 1978 y los dos años siguientes, realizadas por los 150.000 metalúrgicos de la ciudad con actos de protesta multitudinarios. Eso le costó un mes de prisión en 1980 y lo convirtió en un héroe nacional.

Desde entonces ayudó a construir la Central Unica de Trabajadores, pero se dedicó sobre todo a fortalecer el PT. En 1986 fue elegido diputado, pero mostró escasa disposición para el estilo de trabajo parlamentario.

En 1989 fue por primera vez candidato a la presidencia, y movilizó entusiasmo y esperanza de la izquierda y el movimiento social organizado. Lo derrotó por poco margen, en segunda vuelta, Fernando Collor de Mello, a quien el Senado obligó a dejar la presidencia en 1992, por hallarlo culpable de corrupción.

En la actualidad, Lula admite que en aquel momento él y su partido no estaban preparados para gobernar el país, debido a inexperiencia y sectarismo.

En 1994 y 1998, fue derrotado en elecciones presidenciales por un ex compañero de luchas contra la dictadura militar, Fernando Henrique Cardoso.

Cardoso se hizo imbatible por haber impulsado a fines de 1993, cuando era ministro de Hacienda, el exitoso Plan Real contra la inflación que agobiaba el país desde los años 60.

Ahora parece haber llegado el turno de Lula, claro favorito según todas las encuestas, quien podría incluso ganar en primera vuelta, con la mitad más uno de los votos.

Su persistencia recuerda las historias de Salvador Allende y François Mitterrand, socialistas que alcanzaron la presidencia en Chile y Francia, respectivamente, después de varios intentos.

El candidato a la vicepresidencia que acompaña a Lula es José Alencar, quien fue pobre y debió trabajar en tareas poco calificadas cuando era niño. En la actualidad, Alencar es senador y dueño de una de la empresa textil Coteminas, una de las mayores de ese sector. (FIN/IPS/mo/mp/ip/02

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