El rendimiento de los estudiantes latinoamericanos y caribeños en pruebas internacionales de matemáticas y ciencias es por lo general inferior al promedio mundial. Supera a Africa, pero queda muy por debajo de Asia oriental, según un estudio del Banco Mundial.
Las principales causas del rezago de los estudiantes latinoamericanos son la baja calidad e insuficiente cobertura del sistema educativo y la desconexión entre los sectores académico y productivo, según opinan expertos.
El informe del Banco Mundial, titulado Cerrando la brecha educacional y tecnológica en América Latina, será lanzado oficialmente el 10 de este mes en Madrid. Fue presentado en forma preliminar en Bogotá por el colombiano Guillermo Perry, director de Economía para América Latina del banco.
Cuba y Chile, en ese orden, logran puntuación competitiva en exámenes comparativos internacionales de matemáticas y ciencias. Pero las demás naciones de América Latina y el Caribe quedan muy por debajo, destacó Perry.
En Asia oriental, el nivel educativo promedio de los estudiantes es en la actualidad un diploma de enseñanza secundaria, como ocurría en Estados Unidos en los años 50, apuntó.
Los autores del estudio analizaron la evolución de los sistemas educativos latinoamericanos y caribeños, y enfatizaron que la mayor integración a circuitos internacionales se asocia con nivel más alto de la educación.
También destacaron la necesidad de una estrecha relación entre el mundo académico y la producción, para definir qué tipo de capacitación es necesaria, como ocurre en los países más avanzados desde el punto de vista educativo.
Lo que antes se denominaba fuga de cerebros hoy se llama circulación de cerebros, y en la actualidad el entrenamiento se enfoca como un punto de intersección entre educación y tecnología, según el informe.
El sistema educativo no es eficiente, desde el punto de vista económico, si no está integrado a redes, aseveró Perry.
El coordinador del programa de Investigación Informática y Tecnología para la Educación de la Universidad Nacional de Colombia, Francisco López, planteó un complemento humanístico de ese enfoque.
La enseñanza tecnológica puede contribuir al desarrollo económico, político y cultural de un país, siempre que encuentre un contexto humanístico, dijo a IPS.
La Universidad Nacional es la mayor de Colombia, con 15.000 alumnos, y brinda formación conceptual de alto nivel, pese a falta de recursos y de intercambio con otros centros de investigación, según López.
Esa formación conceptual enseña a pensar, y dota a los egresados de capacidad para enfrentar problemas nuevos, aseguró.
El programa a cargo de López comenzó en 1997, y participan en él estudiantes y profesionales de varias disciplinas y universidades, lo cual permite la confluencia de diversas áreas, percepciones y necesidades.
La tendencia histórica indica que Colombia tiene un atraso de 20 años en materia de ciencia y tecnología, afirmó López.
De hecho, el país ocupa el penúltimo lugar de la región en materia de presupuesto estatal para investigación, sólo por encima de Haití.
López señaló que el rezago de los estudiantes colombianos en relación con los de países industrializados se evidencia en el desconocimiento de conceptos de nueva ciencia, que en Alemania se incluyen en los programas de bachillerato.
Una de las principales causas de las deficiencias de educación básica en Colombia es la poca continuidad de los contratos con maestros, dijo a IPS la pedagoga María Carvajal.
En escuelas públicas de pequeños poblados del sureño departamento del Cauca, por ejemplo, la rotación de maestros lleva a que se sucedan hasta siete responsables de un curso en un año, indicó.
En cambio, en el sistema escolar Waldorf, originado en Austria, un maestro probadamente bueno y bien remunerado recibe un grupo de niños, nunca más de 12, a los que acompaña en su proceso de aprendizaje durante siete años, y los egresados logran niveles de excelencia, ya sean panaderos o astrónomos, afirmó.
Los maestros rurales colombianos a menudo ganan unos 135 dólares por mes, y son contratados por trimestre para atender a grupos de 30 niños mal nutridos, que deben recorrer a pie largas distancias para llegar a la escuela, añadió.
El estudio de las ciencias básicas es una forma de superar las brechas educativas que afectan a los profesionales latinoamericanos, sostuvo el matemático José Izasa, gerente de la Compañía General Automotriz, ensambladora de automóviles Mazda.
El mundo contemporáneo requiere profesionales con ductilidad mental suficiente para entender e implementar rápidos cambios de los sistemas de producción y mercadeo, y el entrenamiento en ciencias básicas esa flexibilidad la puede ofrecer, afirmó en un artículo publicado en la última edición de la revista Semana.
El estudio de la ciencia causa adicción y estimula la producción de endorfinas, y la satisfacción que produce resolver un problema o entender un fenómeno natural es equiparable a la de los deportes de alto riesgo, añadió con clara intención de tentar a los jóvenes. (FIN/IPS/yf/mp/ed/02


