Una guerra de Estados Unidos contra Iraq devastará las ya frágiles economías de Asia meridional, dependientes de las remesas enviadas por inmigrantes en Medio Oriente y de las importaciones de petróleo.
Las remesas son una gran fuerte de ingreso de divisas y contribuyen significativamente a reducir la dependencia de la asistencia externa, dijo a IPS el embajador de Bangladesh en la Organización de las Naciones Unidas (ONU), Iftekhar Ahmed Chowdhury.
Bangladesh recibió el año pasado 2.000 millones de dólares en remesas, principal fuente de divisas luego de las exportaciones de ropa.
El trabajo de los emigrantes nos ayudó a levantarnos por nosotros mismos, dijo Chowdhury.
Durante la guerra del Golfo, en que Iraq fue atacado en 1991 por una coalición internacional que lideró Estados Unidos, se registró un retorno en masa de inmigrantes de Bangladesh, India, Pakistán y Sri Lanka en Medio Oriente que causó daños irreparables en Asia meridional.
Esperamos que una situación así no vuelva a ocurrir. Todo esfuerzo posible debe hacerse para evitar la guerra. Las guerras causan muerte y destrucción, agregó el diplomático bengalí.
Unos 10 millones de inmigrantes trabajan en Medio Oriente, según la intergubernamental Organización Internacional para las Migraciones (OIM). La mayoría proceden de India, Pakistán, Bangladesh, Sri Lanka, Egipto, Filipinas e Indonesia, y, en menor medida, de Palestina, Líbano, Tailandia, Nepal y Etiopía.
La mayoría de los inmigrantes en Medio Oriente están radicados en Arabia Saudita, Bahrein, Kuwait, Emiratos Arabes Unidos, Qatar y Omán.
Las remesas desde el extranjero constituyen también una de las principales fuentes de divisas de Sri Lanka, con 1.000 millones de dólares anuales, indicó el embajador de ese país en la ONU, Chitambaranathan Mahendran.
La Junta de Empleo en el Extranjero de Sri Lanka calculó que 96.000 naturales de ese país en el exterior perdieron sus trabajos durante la crisis del Golfo, entre agosto de 1990, cuando Iraq invadió Kuwait, y marzo de 1991, cuando la coalición encabezada por Estados Unidos ganó la guerra.
La economía de Sri Lanka también sufrió con la caída de las exportaciones de té a Medio Oriente, y no podría sufrir otro golpe como ése, afirmó Mahendran. Esperamos una solución pacífica al problema, dijo.
Las remesas de los trabajadores de Egipto en el extranjero, la mayoría en otras naciones de Medio Oriente, representaron para ese país un ingreso de 3.750 millones de dólares en 2000. Las que se dirigieron a India ascendieron a 11.600 millones de dólares.
India tiene un interés vital y mucho en juego en la paz y en la prosperidad del Golfo, dijo este mes ante el Consejo de Seguridad el embajador de ese país en la ONU, V. K. Nambiar.
Nuestras relaciones con esa región se desarrollaron como consecuencia de siglos de profundos contactos históricos, culturales, religiosos y económicos, sostuvo Nambiar.
Unos cuatro millones de indios residen en el Golfo. India tiene intereses comerciales y proyectos empresariales en Iraq que resultaron perjudicados por la guerra de 1991. Los acontecimientos en la región afectan a India, dijo el diplomático.
El comercio entre Nueva Delhi y Bagdad asciende a más de 1.000 millones de dólares anuales y están a estudio proyectos por más de 5.500 millones, informó este mes el embajador iraquí en India, Salah al-Mukthar.
La principal importación de India es el petróleo. Un gran aumento de precios tendrá un impacto negativo en los países en desarrollo que lo importan.
El ex presidente de la Organización de Países Exportadores de Petróleo (OPEP) Zaki al-Yemeni calculó que una nueva guerra en el Golfo llevaría el precio a 100 dólares por barril de 169 litros. Este mes, la canasta de siete crudos de la OPEP se cotizó a unos 28 dólares por barril.
A raíz de la crisis en el Golfo en 1990 y 1991, millones de inmigrantes en la zona, la mayoría empleadas domésticas y trabajadores sin preparación, perdieron el empleo y fueron obligados a regresar a sus países.
El retorno no sólo redujo el ingreso de remesas, sino también un aumento del desempleo en los países de origen.
La OIM colaboró con la repatriación de más de 215.000 inmigrantes de países en desarrollo en el Golfo durante la guerra de 1991, informó esta agencia.
No sabemow cuántas personas abandonarán qué países si hay una guerra. Eso dependerán de cómo se combata, el escenario geográfico, los tiempos, la duración, etcétera, dijo Chris Lom, de la OIM.
Una guerra tendrá consecuencias graves sobre la economía mundial en momentos en que muchos países están luchando por recuperarse de crisis financieras, si no por derrotar la recesión, dijo el embajador de Tailandia en la ONU, Chuchai Kasemsarn, ante el Consejo de Seguridad. (FIN/IPS/tra-eng/td/mj/ip if pr/02


