El Banco Mundial respalda una campaña iniciada por organizaciones de la sociedad civil para que las compañías transnacionales revelen cuánto dinero pagan con el fin de asegurarse buenos negocios en el mundo en desarrollo.
El organismo del Grupo Banco Mundial a cargo del sector privado, la Corporación Financiera Internacional (CFI), pidió a las grandes firmas petroleras, de gas y mineras a revelar esos pagos. Meses antes, una coalición de organizaciones no gubernamentales había emitido una solicitud en ese sentido.
Avanzaremos mucho si todas las compañías de recursos naturales actuaran con transparencia respecto de sus transfereencias de regalías, comisiones y otros pagos a los gobiernos, dijo el vicepresidente ejecutivo del CFI, Peter Woicke.
Docenas de organizaciones no gubernamentales, a las que sumó su firma el financista húngaro-estadounidense George Soros, llamaron a las compañías transnacionales a difundir sus pagos a las naciones en desarrollo.
La convocatoria, denominada Publique lo que paga, responde a la preocupación por supuestos pagos de firmas petroleras y mineras a gobiernos considerados corruptos, algunos de los cuales financian así compras de armas con que reprimen a la población civil.
Esos pagos sumarían miles de millones de dólares, según los promotores de la campaña.
La iniciativa ganó impulso en septiembre, cuando el primer ministro de Gran Bretaña, Tony Blair, pidió a las compañías petroleras que revelaran esos pagos porque, argumentó, la población de los países en desarrollo con frecuencia no perciben los beneficios del dinero que sus gobiernos reciben.
La organización más activa en la campaña, Global Witness, sostuvo que, con demasiada frecuencia, los organismos gubernamentales que manejan ese dinero no son responsables ante la ciudadanía y se convierten en un vehículo de enriquecimiento ilícito y de fraude.
Global Witness, con sede en Londres, sostuvo que el tesoro de Angola, un país asolado por la guerra, perdió al menos 1.000 millones de dólares, un tercio de los ingresos estatales, y que la mayoría de ese dinero procedía de regalías por la explotación de petróleo.
Si compañías como las petroleras Chevron Texaco, de Estados Unidos, y TotalfinaElf, de Francia, no revelan cuánto dinero pagan a los gobiernos, será imposible para los ciudadanos angoleños saber cuánto se perdió, advirtió la organización.
Pero esas empresas, así como la estadounidense ExxonMobil y la británica British Petroleum, afirman que acuerdos confidenciales con autoridades locales les impiden revelar esos pagos.
En realidad, según los activistas, las empresas temen que sus competidores se aprovechen de esa información.
Gobernantes de los países en desarrollo reivindican la potestad de decidir hasta qué punto revelarán los pagos de las compañías. Muchos aseguran, incluso, que ya tomaron medidas para combatir la corrupción y que las naciones industrializadas también deberían actuar.
El ministro de Finanzas de Lesotho, Timothy T. Thahane, pidió ayuda de la comunidad internacional en la reunión conjunta Banco Mundial y el Fondo Monetario Internacional (FMI), celebrada el domingo pasado en Washington.
Africa sola no puede hacerlo. Estamos comprometidos a eliminar la corrupción, porque obstaculiza nuestro desarrollo, pero necesitamos cooperación porque se necesitan dos para bailar el tango. Podemos combatir a uno de los socios (de la corrupción), pero alguien debe combatir al otro, dijo Thahane.
Un tribunal de Lesotho condenó el mes pasado a la empresa consultora de ingeniería Acres International, de Canadá, por pagar sobornos con la intención de obtener un contrato de varios miles de millones de dólares para construir una represa.
Organizaciones no gubenramentales afirman que problemas similares se registran en Argelia, Angola, Azerbaiyán, Chad, Congo, Guinea Ecuatorial, Gabón, Kazajstán, Nigeria, República Democrática del Congo, Sudán y Venezuela.
No creemos que divulgar este tipo de información logre por sí misma reducir la corrupción. De todos modos, sumará presión sobre los gobiernos para que expliquen qué hacen con el dinero que reciben, dijo el vicepresidente de la organización no gubernamental Transparencia Internacional, Frank Vogl.
La difusión de los pagos realizados por las compañías también impulsaría a los gobiernos de los países en desarrollo a invertir con más sabiduría y canalizar esos recursos en salud, educación e infraestructura, agregó Vogl.
Ocultarse detrás de la confidencialidad no ayudará a nadie, y aquellos que deberían ganar más con esos proyectos, que son los más pobres, son con demasiada frecuencia los menos beneficiados, sostuvo el activista.
Los sectores del petróleo, el gas y la minería son cada vez más importante para la economía de más de 50 países en desarrollo, donde cientos de millones de personas viven en condiciones de pobreza.
Doce de los 25 países más dependientes de sus recursos minerales, y seis de los países más dependientes de su producción petrolera, figuran entre los países pobres altamente endeudados, de acuerdo con las estadísticas del Banco Mundial, y sufren las peores condiciones en materia de desarrollo humano.
La organización Global Witness propone que los países industrializados aprueben regulaciones que obliguen a las compañías a revelar los pagos que efectúan a los gobiernos del mundo en desarrollo.
Organizaciones como la CFI y todas las agencias del Grupo Banco Mundial, el Fondo Monetario Internacional e incluso la Organización de las Naciones Unidas deberían presionar a los gobiernos para que muestren mayor responsabilidad respecto de ese dinero, sostuvo Vogl.
La CFI financia inversiones del sector privado en el mundo en desarrollo, orienta colocaciones de los mercados financieros internacionales y asesora a gobiernos y a empresarios. El portafolio de la agencia suma 15.100 millones de dólares. (FIN/IPS/tra-eng/em/ml/mj/dv if/02


