COSTA RICA: Inmigración nicaragüense, el chivo expiatorio

Unos 300.000 inmigrantes nicaragüenses sufren fuerte discriminación en Costa Rica, donde cada día crece la xenofobia de la mano de la crisis económica y el consecuente aumento del desempleo, advirtieron expertos.

Investigadores de la estatal Universidad de Costa Rica expresaron su preocupación por los malos tratos que reciben a diario los nicaragüenses, que en su mayoría se desempeñan en trabajos mal remunerados.

El sector social que más manifiesta un comportamiento xenófobo es la clase media baja, que culpa a los inmigrantes del país vecino por el creciente deterioro social y la desaparición del antiguo estado benefactor.

”Costa Rica es intolerante e irrespetuosa con los nicaragüenses porque nos quedamos sin proyecto de nación”, explicó a IPS el experto en comunicación y profesor universitario Carlos Sandoval,

”Podríamos decir que los inmigrantes se han convertido en los comunistas del siglo XXI, un sector satanizado por las masas y los medios de comunicación”, agregó Sandoval, quien en su estudio que acaba de publicar señala que la inmigración de Nicaragua es el chivo expiatorio de los problemas sociales de Costa Rica.

La investigación de Sandoval para su tesis doctoral en la británica Universidad de Birmingham, publicada en el libro ”Otros amenazantes”, recopila datos recogidos entre 1997 y 2001, encuestas a niños y niñas de enseñanza primaria y biografías de nicaragüenses que describen su vida en suelo costarricense.

Costa Rica, con cuatro millones de habitantes y considerado el país más estable política y económicamente de América Central, ha perdido en los últimos años una serie de beneficios sociales que le dieron reconocimiento en el mundo.

Un ejemplo de ello es la situación actual de la salud, un sector en el pasado elogiado por los organismos internacionales, que en los últimos 20 años pasó de tener un promedio de 2,9 camas de hospital por cada 1.000 habitantes a 1,9 camas.

”Hemos perdido un tercio de nuestra capacidad hospitalaria en las últimas dos décadas y muchas veces culpamos directamente de eso a los nicaragüenses”, destacó Sandoval.

El experto sostuvo que una sociedad debe comprender que los distintos no son los ”otros”, al señalar a los inmigrantes y responsabilizarlos de los males propios del país.

”Nosotros como nación somos diferentes. Unos hemos nacido en el campo, otros en la ciudad. Unos somos heterosexuales, otros homosexuales, unos somos de clase media, otros somos pueblo. La diferencia está en nosotros mismos”, agregó.

El Informe de Desarrollo Humano 2002, difundido en julio, ubicó a Costa Rica como el único de los siete países de América Central en la lista de naciones con alto desarrollo.

En ese informe realizado por el Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD) Costa Rica ocupa el puesto 43 entre los 173 países estudiados y es el cuarto de América Latina con mejor ubicación en la lista, sólo superado por Argentina, Chile y Uruguay.

En cambio, Nicaragua fue ubicado en el lugar 118 por el PNUD, en base a datos de 2001, antes de que se desatara la crisis económica y social en el sur de América, que afectó en especial a Argentina y Uruguay, dos de los tres países que superaban a Costa Rica en la región.

Los bajos precios del café en los mercados internacionales, la sequía reiterada por varios años, los problemas políticos y económicos son sólo algunos de los factores que empujan a muchos nicaragüenses a radicarse en Costa Rica.

Sin embargo, pese a que Costa Rica aparece bien considerado en esas mediciones internacionales, los analistas sostienen que existen difíciles condiciones sociales y que el deterioro avanza sin soluciones a la vista.

En las últimas dos décadas, la cantidad de pobres se ha mantenido casi inalterada y representan 20 por ciento de la población.

Además, la tradicional estabilidad democrática de Costa Rica comenzó a ser cuestionada a partir de que en febrero ninguno de los candidatos pudo por primera vez en la historia del país ganar la presidencia en la primera vuelta electoral.

”Nos estamos dando cuenta que los nicaragüenses no son ese otro ser social que pensábamos los costarricenses”, explicó a IPS Cyska Raventós, directora del Instituto de Investigaciones Sociales de la Universidad de Costa Rica.

Raventós indicó que una investigación como la realizada por Sandoval tiene la virtud de poner de manifiesto que las imágenes que se construyen sobre los inmigrantes pueden ser distintas a la realidad.

”Yo tenía 20 años y me vine a Costa Rica, ya no por el problema de la guerra en mi país (Nicaragua), ya que entonces eso no era problema, el problema eran la carencia de trabajo y, por ende, las oportunidades de estudio”, narró Manuel, un inmigrante nicaragüense que aportó su historia en el trabajo de Sandoval.

Manuel contó cómo llegó a ser locutor de una radio de Costa Rica, tras superar problemas de discriminación y surgir de humildes trabajos como recolector de café y vendedor ambulante.

Diversos sectores sociales y académicos de Costa Rica tratan de sensibilizar a la población para evitar que las frustraciones nacionales se canalicen contra los inmigrantes nicaragüenses.

Ese es el caso de una exitosa obra de teatro llamada ”El Nica”, en la que se expone la vida de un sencillo nicaragüense que debe superar vejaciones, humillaciones y sacrificios familiares con tal de trabajar y vivir en Costa Rica. (FIN/IPS/nms/dm/pr/02

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