La última cumbre entre el presidente chino Jiang Zemin y su par estadounidense George W. Bush produjo un acuerdo amplio para el fin del programa nuclear de Corea del Norte, pero la reacción de medios oficiales chinos deja en la nebulosa los planes de Beijing.
Mientras Jiang hacía público en Estados Unidos su consentimiento para lograr una península de Corea libre de armas atómicas, la prensa oficial de China rompía su silencio sobre las aspiraciones nucleares de Pyongyang, que atribuyó a la política exterior hostil de Washington.
La inesperada revelación de Corea del Norte de que posee un programa nuclear es una respuesta natural a la política exterior hostil adoptada por el gobierno de Estados Unidos desde que Bush llegó a la presidencia, dice una columna editorial publicada en el Diario del Pueblo, el periódico insignia del gobernante Partido Comunista.
Mientras, Zhang Guoqing, investigador del Instituto de Asuntos Estadounidenses de la gubernamental Academia China de Ciencias, justificó veladamente en la publicación Southern Weekend la posesión de armas nucleares por Pyongyang.
Desde que Bush incluyó a Corea del Norte en su 'eje del mal', Pyongyang ha estado bajo una enorme presión, escribió.
Además, la teoría de la anticipación armada revelada por Bush en septiembre alertó al gobierno de Corea del Norte de que podría ser el próximo objetivo en la lista de Washington, añadió el académico.
China, un importante socio comercial de Corea del Norte, es clave para los planes de Washington de aumentar la presión económica sobre ese país para que se deshaga de sus armas nucleares.
Tanto Estados Unidos como Corea del Sur y Japón pretenden que China se integre a un enfoque colectivo hacia Corea del Norte dada su gran influencia sobre ese país comunista, que reconoció este mes poseer un programa de armas atómicas en violación de un tratado firmado con Estados Unidos en 1994.
China siempre sostuvo que la península de Corea debía estar libre de armas nucleares, declaró Jiang el viernes en una conferencia de prensa conjunta con Bush, luego de la reunión de ambos en el rancho del presidente estadounidense en el estado de Texas.
No sabemos nada sobre los últimos acontecimientos, dijo con respecto a la admisión del programa nuclear de Pyongyang, pero el presidente Bush y yo acordamos que el problema debe resolverse en forma pacífica, agregó Jiang.
Sin embargo, el presidente chino evitó responder de qué manera exacta Beijing tratará de resolver el problema.
Aunque China desea evitar una crisis nuclear en su frontera, es improbable que permita a Estados Unidos decidir los términos de cualquier negociación con Corea del Norte.
Pese al deshielo de las relaciones con Washington, Beijing teme la creciente influencia en Asia de la única superpotencia del mundo, que ya tiene 37.500 soldados estacionados en Corea del Sur.
Desde los atentados del 11 de septiembre en Nueva York y Washington, Estados Unidos considera a China un aliado en la guerra contra el terrorismo, pero en muchos otros asuntos ambos países permanecen divididos.
China ha mantenido estrechos vínculos con el régimen comunista de Corea del Norte, aunque Pyongyang se aferró al modelo stalinista, mientras Beijing abrió su sistema económico y se aproximó a Occidente.
Pero aparte de esa antigua alianza con su vecino comunista, lo que más preocupa al gobierno chino es la nueva doctrina de Washington de lanzar acciones militares preventivas contra potenciales enemigos, como el régimen de Saddam Hussein en Iraq.
Aunque las autoridades chinas sugirieron en privado a diplomáticos extranjeros en Beijing que no vetarán la moción de Estados Unidos sobre Iraq en el Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas, no desean que Washington procure autorización para usar la fuerza en Corea del Norte.
El comentario de Zhang en el Southern Weekend la semana pasada advierte a la administración de Bush que no debe amenazar a Pyongyang con acciones militares similares.
Estados Unidos debe recordar las lecciones que le dio la historia, exhortó el académico.
La guerra de Corea (1950-53) fue una pesadilla para Estados Unidos y ningún otro líder de ese país querría repetirla, escribió Zhang, en referencia a la participación de Washington en el conflicto que terminó con la división en dos de la península de Corea, con China del lado del Norte.
Si bien Beijing continúa criticando la política unilateral de Estados Unidos contra Corea del Norte, podría aumentar su presión económica sobre Pyongyang para que se desarme, dado que es el principal proveedor de energía y alimentos de esa economía devastada.
El desarme nuclear de Pyongyang será el principal tema de la reunión entre líderes chinos y el presidente norcoreano Kim Jong Il cuando éste visite Beijing el mes próximo, anticiparon medios de prensa. (FIN/IPS/tra-en/ab/mlm/ip/02


