CACHEMIRA: Nuevo gobierno de parte india crea esperanza de paz

El Partido Democrático Popular (PDP) gobernará la parte india de Cachemira, y eso crea nuevas esperanzas de paz en ese territorio, disputado por India y Pakistán desde hace más de medio siglo.

La coalición de gobierno encabezada por el PDP, un partido regional e independentista, ejercerá sus funciones en los primeros tres años de un mandato de seis, según un acuerdo entre esa organización y el Partido del Congreso, alcanzado en la tarde del sábado tras dos semanas de negociaciones.

El Partido del Congreso, que es el mayor opositor en escala nacional, obtuvo 20 de 87 bancas en las elecciones regionales del septentrional estado indio de Jammu y Cachemira, realizadas del 16 de septiembre al 8 de octubre, y el PDP logró 16, de modo que ninguno de los dos podía gobernar sin aliados.

Eso determinó difíciles negociaciones entre ambos partidos y con otros menores, hasta lograr un pacto para que el PDP y el Partido del Congreso rotaran en la jefatura del gobierno, en ese orden, y está previsto que las nuevas autoridades de Jammu y Cachemira asuman este sábado.

La jefatura del gobierno será ocupada en la primera mitad del periodo por el clérigo musulmán Mohammed Sayeed, principal dirigente del PDP.

La mayoría de la población cachemira es musulmana, como la de Pakistán, y la mayoría de la población india es hindú. El factor religioso es una clave del conflicto por el territorio, y se ha vuelto aun más importante desde que el Partido Bharatiya Janata (BJP, por sus siglas en inglés), nacionalista hindú, asumió el gobierno federal en 1998.

Otro factor de importancia en el conflicto es que el río Indus, crucial para la economía de la región, fluye por el valle de Cachemira.

Sayeed anunció que liberará a todos los presos políticos y ordenará revisar los casos de personas que permanecen detenidas desde hace tiempo sin ser sometidas a juicio.

También prometió abstenerse de aplicar en Jammu y Cachemira la dura Ley de Prevención del Terrorismo aprobada este año.

Eso cumple un pacto previo del PDP y el Partido del Congreso, que también acordaron disolver el Grupo de Operaciones Especiales, creado para reprimir el separatismo y acusado de abusos y extorsiones, así como restaurar el funcionamiento de la Comisión de Derechos Humanos del estado.

La alianza formada el sábado dio a conocer al día siguiente un programa mínimo de gobierno que incluye nuevas iniciativas para lograr la paz.

Según ese programa, ”la meta del gobierno de coalición es curar las heridas físicas, psicológicas y emocionales inflingidas por 14 años de militancia (de grupos separatistas y proindios), para completar el renacimiento del proceso político, que comenzó con las recientes elecciones”.

En el mismo documento, se pidió al gobierno central ”iniciar y mantener consultas y diálogo de amplio alcance e incondicionales, con sinceridad y seriedad”, para lograr un ”consenso de amplia base sobre la restauración de la paz con honor en el estado”.

”No importa quien sea primer ministro (del estado). Debemos considerar en forma integral los intereses de Cachemira y los de la nación”, sostuvo el domingo Sayeed, el único musulmán en la historia del país que fue ministro federal del Interior (1989- 1990).

”Este es un punto de inflexión en la historia de Chachemira. Apelaré a todos los partidos, incluyendo a los militantes, para resolver los problemas del pueblo cachemiro, y me esforzaré por restaurar una paz con dignidad”, aseguró.

Veinticuatro organizaciones independentistas cachemiras aliadas en la Comisión Multipartidaria Hurriyat promovieron un boicot de las elecciones en Jammu y Cachemira, pero votaron 45 por ciento de los habilitados, el porcentaje más alto en la historia de ese estado.

Eso ocurrió pese a que insurgentes separatistas amenazaron de muerte a quienes votaran.

El Partido Conferencia Nacional, aliado del BJP y gobernante de Jammu y Cachemira en los últimos 27 años, logró sólo 28 de las 87 bancas, pero fue de todos modos el más votado.

Se espera que ocupen cargos en la nueva coalición de gobierno el Partido Marxista Comunista y el Partido de las Panteras, de la región de Jammu, en la cual son mayoría los hindúes. Esos dos partidos sumaron seis bancas.

”El PDP es el único partido que puede reivindicar en forma razonable la representación del sentimiento étnico cachemiro”, opinó el analista político Prem Shankar Jha, miembro de la informal comisión creada por el primer ministro federal, Atal Bihari Vajpayee, para buscar una solución política de la cuestión cachemira.

Jha sugirió que se realicen nuevas elecciones regionales dentro de dos años, para dar a los partidos que boicotearon los últimos comicios una oportunidad de reintegrarse a la actividad política oficial.

Varias organizaciones integrantes de la Hurriyat mantienen estrechos vínculos con grupos militantes que tienen bases en la parte pakistaní de Cachemira, y promueven en forma explícita la integración de todo el territorio cachemiro a Pakistán.

Nueva Delhi acusa a Islamabad de brindar apoyo a extremistas islámicos separatistas que operan en Jammu y Cachemira, y en diciembre desplegó a más de 700.000 soldados en la frontera de ese estado con Pakistán tras ataques de esos grupos, uno de los cuales se dirigió contra la sede del parlamento federal.

Pakistán e India fueron creados en 1947, en el proceso de retirada del dominio colonial británico, con la intención de que el territorio pakistanía albergara a los musulmanes de la región, y el indio a los hindúes.

El gobernante de Cachemira de la época era hindú, y decidió incorporar ese territorio a India. (FIN/IPS/tra- eng/rdr/js/mp/ip/02

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