ARGENTINA: Central sindical busca la senda de Lula

El ejemplo de Luiz Inácio Lula da Silva, fundador de una central obrera y del Partido de los Trabajadores de Brasil (PT) y favorito en las elecciones presidenciales de este domingo, alimenta las ilusiones políticas y electorales de la Central de Trabajadores Argentinos (CTA).

Pero los dirigentes de la CTA, que crece en forma constante desde hace 11 años, advierten que el proceso de construcción de un partido político tomará tiempo.

Los sindicatos nucleados en la CTA suman unos 850.000 afiliados. La Central posee una estructura nacional bien organizada, con sedes en 400 ciudades, dirigentes electos directamente por los trabajadores y una militancia envidiada por otras organizaciones sindicales y partidos políticos.

El secretario general de la CTA, Víctor De Gennaro, participó esta semana en el cierre de la campaña electoral de Lula, quien aspira por cuarta vez a la presidencia de Brasil y cuenta, según las encuestas, con 43 a 49 por ciento de las intenciones de voto.

De Gennaro y Lula se encuentran a menudo en Argentina y en Brasil, y la CTA es interlocutora privilegiada de la Central Unica de Trabajadores de Brasil (CUT), desde la cual el ex obrero metalúrgico se lanzó a la arena política fundando el Partido de los Trabajadores (PT), como medio para impulsar reclamos y propuestas de los trabajadores.

De hecho, el congreso nacional de la CTA, que se llevará a cabo el 13 y 14 de diciembre en la oriental ciudad de Mar del Plata, discutirá en primer lugar la construcción de una estructura que le permita competir en el terreno político con propuestas propias.

La CTA nació en 1991 cuando varios sindicatos se retiraron de la Confederación General del Trabajo (CGT) —históricamente vinculada al Partido Justicialista—, en rechazo del respaldo prestado a la política privatizadora y de ajuste del Estado del entonces presidente Carlos Menem (1989-1999).

La nueva central experimentó al principio un crecimiento lento. Pero en 2000, cuando el declive económico y social del país se hizo más marcado, sus acciones públicas le aseguraron fuerte presencia en la opinión pública, mientras se profundizaba la desconfianza hacia los dirigentes tradicionales.

Ahora, los sectores políticos del centro y la izquierda se disputan su respaldo para las elecciones presidenciales de marzo del año próximo.

De Gennaro ha advertido que la CTA tiene autonomía respecto de los partidos, pero no descarta la posibilidad de crear un partido propio que la represente, en el mediano plazo.

”Creemos que la CTA podría liderar un movimiento como el de Lula en Brasil, que nació como una central sindical y luego creó su propio partido”, dijo a IPS Joao Felicio, secretario general de la CUT durante su última visita a Buenos Aires en agosto, donde participó del capítulo argentino del Foro Social Mundial.

Según Felicio, la CTA es muy parecida a la CUT y ambas centrales coinciden en cuestiones nacionales y de política exterior, por ejemplo en su rechazo a la iniciativa estadounidense del Area de Libre Comercio de las Americas (ALCA).

Si bien por ahora la organización argentina se declara autónoma de partidos, gobiernos o grupos empresarios, sus afiliados son conscientes de la necesidad de participar en un momento en que han ganado un sólido prestigio, explicó a IPS Pedro Wasiejko, secretario de Relaciones Internacionales de la CTA.

Sin embargo, el proceso de maduración es lento, aun cuando las urgencias de la crisis lo reclamen, advirtió Wasiejko.

La economía argentina sufre una profunda depresión desde hace cuatro años, la pobreza alcanza a 53 por ciento de los habitantes y el desempleo afecta a 21,4 por ciento de la población económicamente activa.

”Queremos construir una fuerza transformadora en serio, que no sólo tenga candidatos, sino que esté apoyada en una estructura que garantice que el candidato ganador cumpla con lo que prometió en la campaña”, subrayó Wasiejko. Para eso, ”hay que construir poder popular”, añadió.

La expectativa de la CTA ante la primera ronda electoral de este domingo en Brasil es muy grande, pero no está centrada en la victoria de Lula.

”Si gana será mucho mejor, pero lo que nos estimula es el crecimiento de las fuerzas populares en la región, después de muchos años de lucha”, sostuvo Wasiejko.

También en el vecino Uruguay, la coalición de partidos de izquierda Frente Amplio tiene posibilidades de ganar las elecciones de 2003, o al menos de elevar significativamente su representación institucional, a juicio del dirigente.

”En Argentina también vemos que la sociedad está buscando una formación política que simbolice el deseo de cambio”, dijo.

Mientras, dirigentes políticos de centroizquierda se acercan a Lula para participar de lo que descuentan será un triunfo. El alcalde izquierdista de Buenos Aires, Aníbal Ibarra, viajará a Sao Paulo este fin de semana, al igual que otros líderes y legisladores.

Sin embargo, todos toman nota de las profundas diferencias entre la larga y trabajosa construcción de poder de la CUT y el PT, y los sucesivos y frustrados intentos de los sectores de centro e izquierda de Argentina por llegar al poder mediante alianzas con partidos más moderados.

Lula forjó una alianza con el derechista Partido Liberal, cuyo líder, el empresario José Alencar, lo acompaña como candidato a la vicepresidencia.

La última experiencia argentina, en la que el centroizquierdista Carlos Alvarez acompañó al conservador Fernando de la Rúa en las elecciones de 1999 que los llevaron al poder, terminó en un estrepitoso fracaso, comentaban algunos diputados mientras se aprestaban a viajar a Brasil. (FIN/IPS/mv/dcl/ip/02

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