AMBIENTE: Protocolo de Kyoto pierde terreno

Las perspectivas de entrada en vigor del Protocolo de Kyoto se alejan a medida que transcurre la VIII Conferencia de Partes de la Convención Marco de las Naciones Unidas sobre Cambio Climático, reunida en la capital india.

La Unión Europea (UE) expresó este lunes su disgusto ante la situación. El primer borrador de declaración de la conferencia, que terminará este viernes, ni siquiera menciona ese tratado, y Rusia cambió de posición en relación con su ratificación del mismo, de importancia decisiva para que el protocolo entre en vigor.

El protocolo firmado en diciembre de 1997 en la sudoccidental ciudad japonesa de Kyoto fue fruto de una larga negociación a partir de la Convención Marco, aprobada en 1992, y fija metas de reducción de la emisión en países industrializados de gases que causan efecto invernadero, al retener calor en la atmósfera.

Numerosos expertos consideran que la emisión de esos gases es responsable del recalentamiento del planeta.

El representante del bloque europeo en la conferencia, Thomas Becker, se negó a señalar responsables de la omisión de referencias al Protocolo en el borrador, pero es claro que tal omisión conviene a los intereses de Washington, que este año anunció que no ratificará el tratado y retiró su firma del mismo.

”Es difícil ver hacia dónde iríamos sin la entrada en vigencia del Protocolo”, opinó Becker, quien consideró que la omisión se debe a un intento de desviar de sus metas a la Conferencia de Partes, de 10 días, que reúne a representantes de 185 países.

La UE se propone plantear la cuestión al presidente de la conferencia, T.R. Baalu, ministro de Selvas y Ambiente de India, amunció.

”Este primer borrador no satisface en absoluto a la UE, y no pensamos que sea el camino a recorrer”, dijo a periodistas Becker, con notoria irritación.

El documento en cuestión no está ”orientado hacia el futuro”, ni prepara el terreno para la implementación de compromisos por parte de los países industrializados, añadió.

Activistas por el ambiente también expresaron su descontento ante el borrador, que ”ni siquiera comienza a decir qué debemos hacer para prevenir el cambio climático” según Steven Sawyer, de la organización no gubernamental (ONG) Greenpeace Internacional.

Becker también señaló el descontento de la UE ante los intentos de algunos países en desarrollo y de ONG ambientalistas para lograr que la Conferencia de Partes vincule las cuestiones del cambio climático y el desarrollo sustentable.

La necesidad de enfatizar ese vínculo fue destacada por activistas en la Cumbre por Justicia Climática, realizada el fin de semana en forma paralela a la conferencia oficial. Algunas ONG arguyeron en ese ámbito que el mundo en desarrollo debe preocuparse por problemas más graves que el cambio climático.

El representante de la UE alegó que relacionar los dos asuntos ”no sería sabio ni mostraría la necesaria madurez, en el terreno de la negociación” entre países.

Jerarquizar en esa negociación la cuestión del desarrollo sustentable implicaría desviarse del objetivo central de la Conferencia de Partes, que es contrarrestar el proceso de recalentamiento del planeta, afirmó Becker, quien es ciudadano de Dinamarca, el país que ocupa en la actualidad la presidencia rotativa del bloque europeo.

”La UE piensa que el cambio climático afecta en especial a los países en desarrollo, y no quiere establecer una competencia entre ese fenómeno y otros problemas”, explicó.

El funcionario expresó también que le preocupan quienes enfatizan el concepto de ”adaptación” al recalentamiento del planeta, en vez de jerarquizar la tarea de ”mitigar” las causas de ese fenómeno.

Otro factor irritante para la UE es que Rusia anunció en la conferencia un cambio de posición en relación con el problema del cambio climático.

Moscú sostiene ahora que no hay evidencia científica clara sobre las causas del cambio climático, y propuso realizar en 2003 una nueva conferencia mundial sobre el asunto, del 29 de septiembre al 23 de octubre.

El gobierno de Rusia ”debería haber pensado en todo eso hace dos años. El Protocolo de Kyoto es la base de la posición de la UE sobre el cambio climático, y no deseamos rediscutir por completo el asunto”, advirtió Becker.

El protocolo entrará en vigencia 90 días después de que lo hayan ratificado 55 países, que incluyan a naciones responsables de por lo menos 55 por ciento de las emisiones de gases invernadero registradas en 1990 en el mundo industralizado.

El secretariado de la Conferencia de Partes había previsto que eso ocurriría a comienzos de 2003, pese a la posición de Washington.

En 1990, Estados Unidos era responsable de 36,1 de las emisiones de gases invernadero en países industrializados, la UE era responsable de 24 por ciento, Rusia de 17,4 por ciento, y Japón de 8,5 por ciento.

Hasta comienzos de este mes, 96 Estados partes ratificaron el tratado, pero no suman el porcentaje requerido de las emisiones del mundo industrializado en 1990.

La ratificación por parte de Rusia sería casi decisiva y se consideraba próxima, tras negociaciones entre ese país y la UE. Japón prometió en 2001 que ratificaría el tratado este año, pero aún no lo ha hecho.

El representante de Moscú en la reunión, Nikolai Pomoshnikov, arguyó que la traducción de los documentos de la VII Conferencia de Partes, realizada en Marruecos en noviembre de 2001, no estuvo lista hasta mayo, y que su estudio por parte de los poderes Ejeutivo y Legislativo rusos podría llevar un año.

De todos modos, ”se trata de una decisión política”, agregó Pomoshnikov, primer viceministro de Relaciones Exteriores de su país.

Baalu pidió al presidente del Grupo Intergubernamental sobre Cambio Climático, R.K. Pachauri, que se reúna con representantes del gobierno ruso y los inste a cumplir su anterior compromiso de ratificar el Protocolo de Kyoto.

Otros países industrializados que no han ratificado el tratado son Australia, Canadá y Nueva Zelanda. El gobierno canadiense anunció que es probable que lo ratifique pronto, y señaló que ”podría llevar años negociar un nuevo acuerdo internacional, para lo cual la ciencia dice que no tenemos tiempo”.

El jefe de los negociadores de Estados Unidos sobre cambio climático, Harlan Watson, aseveró que su país no ratificará el protocolo ”hoy, mañana ni nunca”, porque eso implicaría reducir 35 por ciento el crecimiento industrial estadounidense.

Otro firme adversario del tratado es Arabia Saudita, gran productor de petróleo, y ”ambos países parecen trabajar juntos (en la conferencia) para crear tensiones y distraer la atención de las principales cuestiones”, comentó la activista Athena Ronquillo- Ballesteros, de Greenpeace.

Según el Protocolo, los países industrializados deben reducir su emisión de dióxido de carbono, metano, óxido nitroso, hidrofluorocarbonos, perfluorocarbonos y hexafluorido sulfuroso, para llegar en 2012 a un nivel 5,2 por ciento menor que el registrado en 1990.

El dióxido de carbono, principal causante del efecto invernadero, es liberado por la combustión de petróleo, carbón y gas.

”Es claro que Arabia Saudita no desea acción alguna contra el cambio climático”, aseguró Jennifer Morgan, de la ONG Fondo Mundial para la Naturaleza. (FIN/IPS/tra-eng/rdr/js/mp/en dv/02

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