El Instituto Interamericano de Cooperación para la Agricultura (IICA) de la OEA anunció este viernes que se convertirá en una agencia de desarrollo destinada a impulsar el crecimiento agrícola, para ayudar a reducir la pobreza en América.
El IICA anunció que abandonará el abordaje exclusivo de la asistencia técnica y desde ahora colaborará en el diseño de políticas agrícolas nacionales, regionales y hemisféricas.
El mundo está cambiando y nosotros hemos decidido acompañar al hemisferio en este cambio, explicó a IPS Cherlston Brathwaite, de Barbados, director general de esta agencia de la OEA (Organización de Estados Americanos).
Desde el nuevo enfoque, la agencia trabajará para promover la producción sustentable, la seguridad alimentaria y la prosperidad de las comunidades rurales en las 34 naciones que la integran, explicó Brathwaite.
Bajo nuestro anterior abordaje sólo brindábamos capacitación, seminarios, talleres, asesorías y, en general, cooperación para la agricultura, detalló a IPS el brasileño Mario Seixas, representante del IICA en Costa Rica.
Ahora la institución procurará ser un socio más cercano a los gobiernos en la elaboración de las agendas agrícolas que fomenten la producción con valor agregado en todo el hemisferio, sostuvo.
El continente americano padece problemas agrícolas que fomentan la migración del campo a la ciudad y empujan a la pobreza a muchos de sus 800 millones de habitantes, de los cuales 500 millones viven en América Latina y el Caribe.
Por ejemplo, un estudio divulgado a fines de septiembre por el Programa Mundial de Alimentos (PMA) subraya la emergencia alimentaria que vive América Central, donde 8,6 millones de personas están en riesgo de hambre.
Aunque la agricultura representa 7,8 por ciento del Producto Interno Bruto (PIB) de los países de América Latina y el Caribe, los especialistas sostienen que su verdadero impacto económico es muy superior, por el encadenamiento con otras actividades.
Nuestra agricultura para el siglo XXI debe ser competitiva, agregó Brathwaite, para quien los países americanos pobres deben aprovechar su diversidad biológica para encontrar nuevos nichos de mercado.
Con un presupuesto anual de 30 millones de dólares, el IICA, pretende centrarse en las demandas de los consumidores globales y mejorar la disponibilidad de tecnologías.
Procurará además que los países asuman una política comercial y de mercadeo más agresiva para ingresar de lleno en el intercambio comercial internacional, y no quedar relegados como simples proveedores de materias primas.
Brathwaite aseveró que su objetivo para los próximos cuatro años es sustituir el estereotipo regional según el cual la vida en zonas rurales es sinónimo de pobreza, retraso y condiciones infrahumanas.
El Comité Ejecutivo del IICA, integrado por delegados y ministros de Agricultura de doce países, se reunió esta semana en Costa Rica para revisar las prioridades de la institución.
Las naciones que integran el Comité son Bolivia, Brasil, Canadá, Ecuador, Guyana, Haití, Honduras, México, Nicaragua, Panamá, Paraguay y San Cristóbal y Nevis.
En el encuentro participaron asimismo representantes de Argentina, Colombia, Costa Rica, El Salvador, Estados Unidos y Guatemala.
El subsecretario de Agricultura de Estados Unidos, J.B. Penn, abogó por aprovechar los nuevos espacios que ofrece el mercado mundial.
En Estados Unidos, por ejemplo, una actividad como la venta de ensaladas empacadas —inexistente hace cinco años— produce hoy casi 1.000 millones de dólares por año, sostuvo.
Es necesario cambiar muchas cosas para paliar el hambre que padecen 800 millones de personas en el mundo, añadió Penn.
Se estima que 177 millones de americanos viven bajo la línea de pobreza y de ellos más de la mitad está en las zonas rurales.
A juicio de los expertos, el desarrollo de la agricultura será vital para la economía de los próximos años debido a que se avecinan procesos de integración comercial como el Area de Libre Comercio de las Américas (ALCA).
Hoy en día el problema de la agricultura no es sólo producir, porque uno puede producir mucho y no vender, dijo a IPS Pedro Ferreira, director del Centro Agronómico Tropical de Investigación y Enseñanza (CATIE).
Mejorar el sector agrícola implica desarrollar otras actividades como el turismo, la industria y el comercio dentro del propio ámbito rural, estimó Ferreira, cuya institución forma especialistas en promoción agrícola.
Sería un desastre olvidar a la agricultura y dejar que miles de personas sigan emigrando hacia la ciudad a engrosar las filas de la pobreza, destacó.
La población rural de América Latina y el Caribe asciende a 124 millones de personas, es decir 25 por ciento del total de habitante, mientras en los años 80 constituía 35 por ciento del total.
La tendencia de desplazamiento a las ciudades ha incidido en la agricultura, pues se redujo notablemente la población económicamente activa disponible en el sector agrícola.
Mientras en 1980, 35 por ciento de la población económicamente activa total residía en las zonas rurales de América Latina y el Caribe, en 1999 esa proporción se redujo a 21 por ciento. (FIN/IPS/nms/dcl/dv/02)


