SIERRA LEONA: Ex movimiento insurgente diezmado ante elecciones

El Frente Revolucionario Unido (RUF), ex movimiento insurgente de Sierra Leona, hará un mal papel en las elecciones presidenciales y parlamentarias de mayo, dadas sus dificultades para convertirse en partido político y con su líder acusado de asesinato.

El jefe del RUF, Foday Sankoh, fue acusado de asesinato esta semana, y el mismo cargo recayó sobre 33 integrantes de la organización rebelde Westside Boys, por crímenes cometidos en 1999 y 2000.

Los acusados podrían ser juzgados por un tribunal penal internacional creado en enero por la Organización de las Naciones Unidas (ONU) para juzgar a responsables de crímenes durante la guerra civil iniciada en 1991.

«Desde mi punto de vista, el RUF está acabado. No puede haber un RUF fuerte sin Sankoh», opinó el analista político Joseph Kamara.

En marzo de ese año, el RUF lanzó un ataque contra el gobierno con el respaldo de la vecina Liberia. Durante los combates, murieron más de 200.000 personas y más de un cuarto de los 4,5 millones de leoneses fueron desplazados.

Los cargos contra Sankoh impiden que el líder participara en las elecciones de mayo, aunque durante mucho tiempo el RUF insistió en que sería su candidato presidencial.

«Ahora será un problema organizar una convención nacional y nominar un nuevo candidato presidencial», dijo esta semana a IPS el portavoz de la organización extremista, Eldred Collins.

El 2 de este mes, el presidente Ahmed Kabbah levantó el estado de emergencia vigente desde 1998, para anunciar la celebración de elecciones.

La medida permitió al gobierno mantener detenido a Sankoh sin acusarlo de ningún delito, pues le otorgó amplias potestades para ordenar la detención de cualquier persona u organización que amenazaran el orden público.

Esas disposiciones restringieron el movimiento de la oposición en el período anterior a las elecciones. Además, el ex movimiento rebelde carece de recursos para financiar su campaña electoral.

El dirigente del RUF Mike Lamin dijo que el gobierno y la comunidad internacional buscan ahogar a su organización al negarle fondos para su conversión en un partido político.

Un acuerdo de paz firmado entre el gobierno y el RUF en mayo de 1999 prevía una entrega de fondos para los rebeldes que nunca se concretó.

Los ex insurgentes pretenden salir del país para reunir fondos de sus «amigos en el exterior», pero la ONU impuso una prohibición de los viajes de los integrantes del RUF.

El futuro no es prometedor para el ex movimiento rebelde, y la detención de Sankoh, considerado la fuerza unificadora del movimiento, empeora su situación.

A partir de 1991, los insurgentes intentaron derrocar al gobierno para tomar el control de las lucrativas minas de diamantes del país.

La guerra se caracterizó por la brutalidad del ejército rebelde, que amputó miembros a miles de civiles y reclutó por la fuerza a cientos de niños y adolescentes para pelear en sus filas.

Durante los combates fueron incendiados poblados, aldeas y amplias áreas de Freetwon, la capital.

Los insurgentes firmaron y después violaron tres acuerdos de paz, hasta que en noviembre de 2000 aceptaron un pacto facilitado por la ONU, Gran Bretaña y la vecina Guinea.

Desde entonces, el país ha disfrutado de una relativa calma, y Kabbah anunció oficialmente en enero el fin de la guerra. (FIN/IPS/tra-en/lf/mn/lp/mlm/ip/02

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