/BOLETIN-AMBIENTE/ AGRICULTURA: Segunda revolución verde será ecológica

El mundo está a las puertas de una segunda revolución verde, pero esta vez fundada en la agricultura ecológica, que promete alimentar a la población de una manera sustentable, destacó la organización internacional Greenpeace.

Doug Parr, jefe científico del grupo ambientalista, precisó que no se trata de una innovación en biotecnología y menos aún vinculada con la ingeniería genética.

Por el contrario, la nueva revolución verde es un movimiento mundial hacia la agricultura ecológica, con los objetivos de asegurar alimentación mediante la explotación sustentable, que no comprometa las necesidades de las generaciones futuras, explicó.

La primera revolución verde, ejecutada en los años 60 y en especial en los países industrializados, procuró un aumento de la producción agrícola mediante la introducción de nuevas variedades de semillas de alto rendimiento, de fertilizantes, plaguicidas y maquinarias.

Sin embargo, la agricultura convencional se ha vuelto menos sustentable en los últimos 50 años, indicó Greenpeace, en un estudio divulgado en conjunto con la Federación Internacional de Movimientos de Agricultura Orgánica (Fimao).

Greenpeace sostuvo que los plaguicidas químicos, los fertilizantes y las semillas híbridas incorporados en esa época han destrozado la diversidad de la fauna y la flora silvestres y de los cultivos, además de intoxicar a la población y arruinar el suelo.

Parr, al presentar la investigación, reclamó a los gobiernos, a las agencias internacionales y a las empresas transnacionales de la agroindustria que detengan el fomento de ese sistema destructivo en los países del Sur.

El movimiento de la segunda revolución verde se desarrolla con energía en Africa, América Latina y Asia, detalló el estudio preparado por Nicolas Parrott, de la Universidad de Cardiff, y distribuido en la feria mundial de comercio orgánico, inaugurada la semana pasada en la ciudad alemana de Nuremberg.

Ese movimiento ofrece una opción llena de esperanza a un mundo amenazado de terminar bajo el predominio de las gigantescas empresas agroquímicas y de la agricultura de monocultivo.

A diferencia de la alternativa convencional, la aplicación de la agricultura orgánica en el Sur en desarrollo puede aumentar la seguridad alimentaria, reducir la pobreza y proteger los recursos ambientales para el futuro, sintetizó Parr.

El portavoz de Greenpeace en Gran Bretaña, Oliver Knowles, observó que, en contraste con la opinión generalizada, el estudio demuestra que la agricultura orgánica funciona muy bien en los países en desarrollo.

Por ese motivo, Knowles exhortó a contrarrestar la tendencia a que los mercados agrícolas sean dominados por las empresas que operan mundialmente.

El problema del hambre en el mundo no puede ser enfrentado con los cultivos genéticamente modificados sino mediante el fomento de una agricultura que tenga en cuenta las estructuras culturales y sociales locales y los conocimientos tradicionales de los agricultores, insistió Knowles.

La agricultura ecológica, según una definición de la Fimao, engloba todos los sistemas agrícolas que promueven la producción sana y segura de alimentos y fibras textiles desde el punto de vista ambiental, social y económico.

La investigación de Parrot, titulada «La verdadera revolución verde», menciona algunas de las tendencias positivas que surgen de la agricultura orgánica.

Los últimos cálculos de la superficie en manejo ecológico varían de 15,8 millones a 30 millones de hectáreas, que equivalen a alrededor de tres por ciento de la tierra cultivable en los países del Sur.

Esa cifra sería muy superior si se incluyera la agricultura orgánica practicada de hecho por los campesinos tradicionales, dedicados a cultivos de subsistencia.

La investigación apunta que dos tercios de los nuevos miembros de la Fimao provienen de países del Sur.

Por otra parte, Parrott recuerda las conclusiones a que han llegado en ese asunto la Organización de las Naciones Unidas para la Agricultura y la Alimentación (FAO) y la Conferencia de las Naciones Unidas sobre Comercio y Desarrollo (Unctad).

La FAO y la Unctad reconocen las posibilidades que ofrece la agricultura orgánica para aumentar el ingreso de los campesinos, crear empleos y contribuir a la seguridad alimentaria.

Otros ejemplos ofrecidos por el estudio citan la expansión de Cuba hacia un sistema orgánico en todo el país, que ya le permite obtener de la agroecología 65 por ciento del arroz y 50 por ciento de las hortalizas producidas en su territorio.

Parrott expuso la extensión y los éxitos alcanzados por las técnicas de cultivo orgánicas y agroecológicas que se practican en los países en desarrollo.

En Madhya Pradesh, India, los rendimientos promedio en las parcelas que participan del proyecto de algodón biológico de Maikaal superan en 20 por ciento al de los cultivos convencionales vecinos.

En Madagascar, el sistema de intensificación del arroz aumentó los rendimientos de las habituales dos a tres toneladas por hectárea a 6,8 y 10 toneladas.

El empleo de abono verde y de cultivos cubiertos incrementó en Brasil los rendimientos del maíz entre 20 y 250 por ciento.

A su vez, en Nepal se ha informado de aumentos de rendimiento de 175 por ciento en explotaciones que han adoptado prácticas de manejo agroecológicas.

El restablecimiento de las tradicionales terrazas de los incas permitió en Perú incrementos de 150 por ciento en los cultivos de alta montaña.

El estudio de Parrott calcula que las mujeres representan un sector de importancia potencial para los servicios de extensión agrícola.

Sin embargo, observa que el establecimiento de contactos con las mujeres dedicadas a la agricultura orgánica puede ser dificultoso, en especial en las sociedades donde existen rígidas diferencias de género.

Un ejemplo de ello es Zimbabwe, donde las mujeres que cultivan algodón orgánico afrontan problemas para obtener la certificación de productoras, debido a que ellas carecen por tradición del derecho a la propiedad.

Para atender esas necesidades de certificación se creó en Zimbabwe un nuevo mecanismo que garantiza una «Exención Especial para Esposas».

El estudio demuestra que los agricultores de los países en desarrollo obtienen más beneficios de las prácticas agrícolas verdes que sus colegas de los países industriales.

También comprueba que la agricultura orgánica no es un simple pasatiempo para los consumidores del mundo rico, puntualizó Parr. (FIN/IPS/pc/dm/en dv/02

Este informe incluye imágenes de calidad que pueden ser bajadas e impresas. Copyright IPS, estas imágenes sólo pueden ser impresas junto con este informe

Lo más leído

[wpp heading='Popular Posts' limit=6 range='last24hours' post_type='post' stats_views=0 ]