La supuesta simpatía del presidente venezolano Hugo Chávez por la guerrilla colombiana, un estribillo insistente de la oposición, agrega combustible al encendido paisaje andino tras romperse el diálogo entre Bogotá y las insurgentes FARC.
Brasil, Ecuador, Panamá, Perú y Venezuela, los cinco países limítrofes de Colombia expresaron su apoyo al gobierno colombiano de Andrés Pastrana.
Los observadores esperaban una respuesta uniforme en ese sentido de los gobiernos vecinos a Pastrana, luego de que éste pusiera fin a las negociaciones de paz con las FARC (Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia), aunque algunos tenían dudas en el caso de Chávez.
Pero el canciller venezolano Luis Alfonso Dávila divulgó este viernes un comunicado para informar que «el gobierno de la República Bolivariana de Venezuela respalda al gobierno de Andrés Pastrana en esta decisión que puso término a sus reconocidos esfuerzos para alcanzar la tan ansiada paz en Colombia».
Pastrana retiró el jueves el estatuto político que había otorgado a las FARC y calificó de terroristas a sus 15.000 integrantes. «Creemos que, si el presidente Pastrana y el gobierno colombiano hicieron esas declaraciones, es porque tienen razón y los respaldamos», dijo Dávila.
El canciller añadió que Venezuela «renueva su firme condena al terrorismo en todas sus manifestaciones», pero se negó a calificar a los actores del conflicto armado interno colombiano.
El secretario general de la Organización de Estados Americanos, el colombiano César Gaviria, había advertido el jueves que era «claro que entre nuestros 34 (países) miembros, los terroristas no encontrarán refugio ni asistencia ni apoyo, y que el que lo haga se considerará cómplice».
Chávez y sus ministros se han rehusado hasta ahora calificar de terroristas a las FARC y al Ejército de Liberación Nacional (ELN), la segunda fuerza guerrillera de Colombia, como hiciera Estados Unidos.
El gobierno venezolano invocaba para ello, precisamente, que Bogotá consideraba rebeldes con estatuto político a las dos guerrillas.
En sus declaraciones sobre el conflicto colombiano, Chávez invocó siempre ese estatuto, criticó el componente militar del Plan Colombia, de lucha antidrogas, defendió la necesidad de una solución política de la guerra en el país vecino y expresó su deseo de reunirse con el jefe de las FARC, Manuel Marulanda.
En el segundo semestre de 2000, cuando las relaciones entre Venezuela y Colombia se deterioraron, Chávez agregó en sus discursos fuertes críticas contra «la oligarquía colombiana», hasta que en una reunión en Bogotá con Pastrana limó las asperezas entre ambos.
Chávez también se negó a declarar enemigas de su país a las guerrillas de las FARC y del ELN, cuando el año pasado recibió al general Fernando Tapias, jefe de las fuerzas armadas de Colombia.
El mandatario señaló que debía mantener distancia del conflicto en el país vecino para sostenerse como un eficaz promotor de la paz.
Ese sólo gesto «constituyó en sí mismo una victoria político- diplomática para las FARC», apuntó el catedrático argentino de ciencias políticas Juan Gabriel Tokatlian, quien trabajó en Colombia largo tiempo.
Jefes guerrilleros colombianos expresaron, a su vez, simpatías por Chávez, mientras que los diarios, radios y canales de televisión venezolano, fuertes opositores del mandatario, convirtieron en lugar común «el apoyo» de Chávez a esos insurgentes.
La política exterior de Estados Unidos tras los atentados del 11 de septiembre en Nueva York y Washington, que el presidente George W. Bush resumió con la frase «o están con nosotros o están con los terroristas», avivó la polémica sobre la supuesta relación entre Chávez y la guerrilla colombiana.
En enero se divulgó un vídeo, grabado en julio de 2000, que mostraba a funcionarios de la inteligencia militar de Venezuela reunidos en la frontera común, pero del lado colombiano, con un jefe local de las FARC que había capturado a un venezolano, presunto miembro de los paramilitares derechistas de Colombia.
El hecho llevó al gobierno de Pastrana a pedir una explicación a Caracas. Chávez sostuvo que fue un error que oficiales de inteligencia entrasen a suelo colombiano sin la anuencia de Bogotá, declaración que conformó a Colombia.
Sin embargo, el vídeo sirvió para que Estados Unidos, a través de senadores, del secretario de Estado, Colin Powell, y su adjunto Carl Ford, expresara preocupación por los posibles vínculos entre el gobierno de Chávez y la guerrilla colombiana.
La oposición local integró ese presunto vínculo a su discurso y, en las dos últimas semanas, cuatro oficiales militares, que se han pronunciado públicamente contra Chávez y pedido su renuncia, también lo incluyeron en su demanda.
Chávez atraviesa el peor momento político de sus tres años en el gobierno, soportando al mismo tiempo protestas callejeras y golpes de cacerolas en su contra, principalmente de la clase media, una caída de su popularidad en las encuestas y fisuras en el apoyo militar a su conducción.
También es criticado por Washington, toma de distancia de sus homólogos andinos e incluso de viejos apoyos como el del Partido de los Trabajadores de Brasil,
Además, el país afronta una severa crisis económica, con una severa caída en los ingresos petroleros por la merma de los precios internacionales, que ya provocó la depreciación de la moneda local y nubarrones sobre el panorama fiscal.
En ese contexto, el recrudecimiento del conflicto interno de Colombia lleva agua al molino de sus opositores, prestos para seguir destacando su conducta y retórica ante la guerrilla vecina, y porque previsiblemente se creará un nuevo foco de problemas en la frontera común de 2.219 kilómetros.
El ministro de Defensa, José Vicente Rangel, señaló que se ha preparado para recibir unas 10.000 personas de las poblaciones colombianas próximas a la frontera, una zona de influencia guerrillera y de paramilitares.
Pero esa cifra puede ser modesta, tomando en cuenta que hace dos años un enfrentamiento puntual entre esas dos fuerzas irregulares expulsó a Venezuela a más de 3.000 personas.
Por otra parte, Venezuela no fue invitado a la cita que el 23 de marzo sostendrán en Lima los presidentes del resto de los países miembros de la Comunidad Andina de Naciones, Bolivia, Colombia, Ecuador y Perú, con Bush.
El conflicto colombiano y el combate antiterrorista que lleva adelante Bush estarán presentes en la cumbre limeña, pese a que la reunión fue convocada para tratar el régimen de preferencias arancelarias que Washington otorgaba a esos cuatro países en apoyo a su lucha antidrogas.
La soledad de Chávez en la región se hará patente en esa cita. (FIN/IPS/jz/dm/ip/02


