El débil aumento del salario mínimo dispuesto por el gobierno de México incidirá de manera negativa en el consumo y en la productividad laboral en 2001, según estudios sindicales que ponen de relieve la precaria situación de los trabajadores.
El incremento que entrará en vigor el 1 de enero dificulta, de acuerdo con los estudios, el cumplimiento de las metas del presidente Vicente Fox, como la reducción de la población que vive en la pobreza de 50 a 30 por ciento y la creación de 1,3 millones de empleos al año.
El aumento del salario mínimo, cuyo promedio entre las tres zonas en que se divide México a estos efectos es de 6,9 por ciento, fue decidido el viernes por la Comisión Nacional de los Salarios Mínimos, órgano con representación del Estado, patronos y trabajadores.
Los sindicatos votaron en contra, al reclamar un incremento de 25 por ciento.
El sindical Comité Nacional de Protección al Salario (Conapros) señaló que un salario mínimo como el dispuesto, de entre entre 3,75 y 4,22 dólares diarios promedio, impedirá a los trabajadores incidir en la evolución de la demanda interna.
El próximo año se presenta, según Conapros, desalentador para los asalariados debido a los planes del gobierno de Fox, del conservador Partido Acción Nacional, de aumentar 6,5 por ciento el precio de la electricidad, las gasolinas y el gas, entre otros bienes y servicios.
Cincuenta y tres por ciento de la población económicamente activa mexicana trabaja en el sector informal y 2,5 por ciento carece de empleo, de acuerdo con datos oficiales.
La contención salarial dejará secuelas en la productividad laboral, que creció 23 por ciento al año desde 1998, pues no se puede «exigir a los trabajadores mayor eficiencia en sus labores mientras los salarios son tan bajos», señaló el Conapros.
El sector empresarial pronosticó para 2001 un crecimiento de la economía de 4,5 por ciento, contra el siete por ciento ofrecido por el presidente Fox antes de asumir el poder el día 1 de este mes.
Organizaciones de todo signo vigilan muy de cerca el comportamiento de la economía, que suele desbarrancarse cada seis años, a finales de un periodo presidencial y comienzos de otro.
En diciembre de 1994, cuando comenzaba la Presidencia de Ernesto Zedillo, el país fue arrastrado por la peor crisis económica de los últimos 50 años. Pero Zedillo se empeñó en convertirse en el primer mandatario en 25 años que entrega buenas cuentas a su sucesor.
El crecimiento del producto interno bruto calculado para los próximos 12 meses repercutirá en la generación de fuentes de trabajo, pues sólo podrán crearse 800.000 empleos en lugar de los 1,3 millones que requiere este país cada año, coincidieron líderes empresariales.
Una posible desaceleración de la economía de Estados Unidos, principal socio comercial de México, y una caída en los precios del crudo, del que este país es uno de los grandes exportadores mundiales, son los principales factores de riesgo para el mercado y las finanzas nacionales, según organizaciones empresariales.
El actual gobierno admitió que la actividad económica de su primer año estará condicionada al comportamiento de los precios internacionales de petróleo.
Mientras, el estudio «Los problemas laborales de México a principios del siglo XXI», publicado por el estatal Consejo Nacional de Población, destaca la urgencia de reestructurar la política económica y social del país de modo que se convierta en motor de empleo y permita combatir la pobreza.
Las políticas oficiales en materia de empleo han sido insuficientes ante la magnitud de los problemas, señala el análisis realizado por Brígida García, investigadora del Colegio de México.
En 1997, alrededor de 57 por ciento de los trabajadores no contaba con ningún tipo de prestación social y 46 por ciento tenía sólo un contrato «verbal», según el estudio.
Los bajos salarios y las malas condiciones de trabajo de millones de mexicanos se corresponden con la profunda crisis del sindicalismo afín al Partido Revolucionario Institucional, que gobernó este país durante casi siete décadas sólo interrumpidas por la investidura de Fox, primer presidente ajeno a ese sector desde 1929.
La Confederación de Trabajadores de México (CTM), una de las mayores centrales obreras del mundo, cumplirá 65 años en 2001 sin poder real para defender las causas por las que fue creada y hundida en el desprestigio debido a las denuncias de corrupción contra sus principales líderes.
Representantes de la CTM ante la Comisión Nacional de los Salarios Mínimos admiten haber sido incapaces de lograr un mayor incremento porque los delegados de los patronos y los del gobierno volvieron a votar unidos.
La creciente debilidad de la CTM, que concentra casi 55 por ciento de los contratos colectivos de trabajo en el país, deriva en enormes dificultades para defender los intereses de los empleados, mientras una agrupación de sindicatos independientes intenta sin éxito alcanzar fuerza representativa.
El deterioro del poder adquisitivo de los asalariados podría agudizarse con el proyecto del equipo económico de gobierno de establecer el impuesto al valor agregado a los alimentos y las medicinas. (FIN/IPS/pf/mj/if/00


