Las autoridades de Líbano anunciaron que ya no quedan presos políticos en cárceles de Siria, pero decenas de familias sostienen que sus hijos, maridos y padres siguen recluidos en el país vecino.
La semana pasada retornaron al hogar 54 libaneses tras haber pasado años en cárceles sirias como presos políticos. Entonces las autoridades dijeron que no quedaban más cautivos en Siria excepto los delincuentes comunes.
Pero el grupo Apoyo a Libaneses Detenidos y Exiliados (SOLIDE) hizo saber que las recientes visitas de algunos de sus miembros a parientes encarcelados en Siria constituyen una prueba de que todavía hay libaneses presos políticos en ese país.
"Mi hijo fue capturado por dos agentes de seguridad libaneses en 1994. Nunca regresó. Después de siete meses, lo encontramos en la prisión siria de Mezzeh", declaró Nadia Shlawit.
Su hijo, Georges, que tenía 30 años cuando lo arrestaron, trabajaba como joyero y sus padres desconocen la causa de la detención.
"Lo visitamos en la cárcel varias veces. Se encontraba en un estado horrible, con los pies hinchados, la barba y los cabellos largos. Entonces, hace dos años, se prohibieron todas las visitas. Desde ese momento no lo volvimos a ver. No estaba entre los que regresaron, así que debe seguir allí", agregó Shlawit.
El fiscal general libanés, Adnan Addoum, anunció en conferencia de prensa la semana pasada que no había más presos en cárceles sirias excepto unos 80 acusados de delitos comunes, como narcotráfico y defraudación. Desde entonces, la cifra oficial subió a 95.
Addoum rechazó las versiones de que aún quedan presos políticos libaneses en cárceles sirias, basándose en la información de Damasco en ese sentido. Criticó a los denunciantes y dijo que pretenden provocar confusión y volver a los años de la guerra civil.
"Quienes lo hacen intentan abortar la iniciativa positiva del presidente (sirio) Bashar al-Assad", dijo.
La liberación de los presos se produjo luego de meses de creciente descontento en Líbano por el desequilibrio en las relaciones entre Beirut y Damasco.
Desde que finalizó la guerra en 1990, Siria es la principal potencia mediadora en Líbano, donde mantiene estacionados 35.000 soldados. Parlamentarios y clérigos exigieron que se revise la situación por el bien de los dos países.
Los observadores creen que Assad, quien asumió el poder en julio, intenta evitar un revés popular y mejorar los vínculos bilaterales, sobre todo con gestos simbólicos que no amenacen el poder político de Siria en Líbano.
Addoun dijo también que las familias habían sido llevadas a las cárceles para que vieran a los presos desde lejos, y se les dijo que se trataba de sus parientes a cambio de dinero.
Sin embargo, los activistas insistieron en que todavía hay libaneses presos en Siria, y exhibieron una lista con 160 casos. Mientras algunos familiares admitieron que nunca llegaron a hablar con sus seres queridos en la cárcel, hubo 14 ejemplos más de familias que visitaron y hablaron con sus parientes recluidos.
"¿Si ya no están más en las cárceles sirias, entonces dónde se encuentran?", reclamó Ghazi Aad, titular de SOLIDE. Además, según Addoum, ningún libanés murió encarcelado en Siria.
La mayoría de los presos liberados la semana pasada fueron encarcelados después de que concluyó la guerra civil en 1990, cuando el estado libanés reafirmó su autoridad sobre el territorio nacional devastado por 15 años de contienda.
Addoum explicó que existe un acuerdo de seguridad entre Líbano y Siria como parte del tratado de Fraternidad y Cooperación que permite que los presos sean transferidos de un país a otro.
No obstante, muchos libaneses son secuestrados de sus hogares en Líbano por agentes sirios de seguridad. Si bien los términos del acuerdo se desconocen, se trata de una brecha en la soberanía del país y la ley internacional.
Mientras algunos desean creer en la buena voluntad del mandatario sirio en su intento de aliviar la tensión entre los dos países, otros están convencidos de que las iniciativas a medias no son suficientes.
Cuando el tema de los presos libaneses surgió hace varios meses, la reacción inicial siria fue que no había más reclusos en sus cárceles desde que el último contingente fuera liberado en 1998. La segunda declaración admitió que todavía quedaban 50.
Los familiares de aquellos que no regresaron esperan una nueva declaración de Damasco que finalmente admita que sus hijos todavía están encarcelados. (FIN/IPS/tra-en/kg/sm/ego/aq/ip/00


