SALUD: ONG contra el tabaco se hacen oír

Las organizaciones no gubernamentales (ONG) que combaten el tabaquismo suman fuerzas para hacerse escuchar en las negociaciones para el primer tratado de salud pública contra el consumo del cigarrillo en el mundo.

Los protagonistas son miembros de organizaciones no gubernamentales (ONG) reconocidas oficialmente por la Organización Mundial de la Salud (OMS), que auspicia ese tratado internacional conocido como la Convención Marco para el Control del Tabaco.

Se les ha permitido "asistir y seguir las negociaciones" y "hacer intervenciones" a discreción de los delegados gubernamentales que presiden cada una de las comisiones de trabajo sobre la futura Convención, informaron los activistas.

Para Mary Assunta, coordinadora de un grupo antitabaco malasio, "las ONG, más que los gobiernos, han estado a la vanguardia de las actividades para controlar el tabaco en muchos países".

Según Ross Hammond, la presencia de ONG durante la elaboración de la convención internacional servirá para limitar todo intento de las compañías tabacaleras de debilitar el instrumento.

"Esperamos fuerte resistencia de la industria del tabaco", agregó Hammond, un consultor de la Campaña por Niños Libres del Tabaco en Estados Unidos. "Pueden descarrilar el tratado ejerciendo enorme presión sobre los delegados gubernamentales involucrados en la redacción de la Convención", agregó.

En la primera ronda de negociaciones realizadas entre los días 16 y 23 en la sede de la OMS en Ginebra, los delegados de Canadá y Tailandia estuvieron a favor de "la fuerte presencia de las ONG".

"La participación de las ONG es esencial si se pretende que la Convención refleje las conquistas de la sociedad civil en materia de salud pública. La buena política es pública y abierta", dijo Ed Aiston, jefe de la delegación canadiense.

Semejante respaldo se produjo después de que la Alianza de la Convención Marco, un grupo de más de 60 grupos antitabacalistas de 20 países, apeló a los negociadores en Ginebra para que permitan "la completa participación de las ONG".

Sin embargo, no todos los gobiernos estuvieron de acuerdo. China objetó la intervención de las ONG en el proceso de elaboración del pacto.

La ronda inicial de negociaciones de una semana, a la que asistieron delegados gubernamentales de más de 150 naciones, puso en el tapete varios temas controvertidos, como la prohibición total de la publicidad de productos derivados del tabaco.

Tailandia, Sri Lanka, Turquía y Trinidad Tobago estuvieron de acuerdo con la veda, pero otros como Brasil prefieren que se limite la publicidad del tabaco.

Celso Amorim, el representante de Brasil elegido para presidir el organismo intergubernamental, admitió de todos modos que los delegados de la región manifestaron un "sólido compromiso" para redactar el tratado contra el uso del tabaco.

Mediante la Convención, la OMS busca un instrumento legal que "circunscriba la difusión global de productos del tabaco".

La organización también pretende sanciones contra el contrabando de cigarrillos, la prohibición de fumar en lugares públicos y el combate contra el vicio en los jóvenes. También desea aumentar los impuestos al tabaco, reducir los subsidios y diversificar los cultivos en las plantaciones tabacaleras.

"Espero que los estados miembros de la OMS se concentren en esas intervenciones cuando discutan las medidas que deben ser incluídas en la Convención, las leyes internacionales y las políticas locales", dijo Gro Harlem Brundtland, directora de la OMS, antes de la primera ronda de negociaciones.

Este año, la OMS expresó preocupación por el aumento de enfermedades derivadas del tabaco, que tienen grave incidencia en muchos países en desarrollo.

La OMS reveló que el tabaco provoca la muerte de cuatro millones de personas por año, una cifra que podría aumentar a 10 millones en el 2030. Además, para esa fecha, 70 por ciento de los decesos ocurrirán en países en desarrollo.

En el siglo XXI podrían morir hasta 100 millones de personas si el hábito aumenta sin control, 10 veces más que en el siglo XX. Según la OMS, hay 1.100 millones de fumadores en el mundo y serán 1.600 millones en el 2025.

Entre las regiones que suscitan especial preocupación a la OMS y los activistas, se encuentran el Sur y Sudeste de Asia, con el mayor índice de consumo de tabaco en el mundo.

Para Assunta, una Convención sólida es el único remedio para limitar la promoción del tabaco de las multinacionales en los países pobres. (FIN/IPS/tra-en/mmm/da/ego/aq/he/00

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