El inminente acuerdo para el ingreso pleno de Chile al Mercado Común del Sur (Mercosur) es el eje central de la visita que el presidente Ricardo Lagos inició hoy a Uruguay, acompañado por dos ministros y un grupo de empresarios.
La visita de Lagos, que se prolongará hasta este viernes, es una suerte de antesala de la cumbre del Mercosur de diciembre en Florianápolis, Brasil, donde se espera la aprobación de un memorándum de entendimiento para que Chile se adhiera plenamente al bloque en 2002.
El mandatario chileno viajó a Montevideo con sus ministros de Relaciones Exteriores, Soledad Alvear, y de Hacienda, Jaime Eyzaguirre, para sostener su primera reunión con el presidente de Uruguay, Jorge Batlle.
Durante la visita se realiza en la capital uruguaya el seminario «Chile y Mercosur: oportunidades y desafíos», en el cual participan unos 40 empresarios de diversos sectores productivos y de servicios.
Walter Riesco, presidente de la Confederación de la Producción y el Comercio, Felipe Cubillos, de la Asociación de Exportadores, y Juan Luis Cevallos, de la Asociación de Productores Agroindustriales, son los principales empresarios chilenos que integran la comitiva de Lagos.
Otros objetivos de la visita son pasar revista al vínculo bilateral y la acción conjunta en instancias multilaterales como el Grupo de Río, la Asociación Latinoamericana de Integración y el Foro América Latina-Asia del Este, cuya primera reunión de cancilleres se realizará en Santiago en marzo de 2001.
Las negociaciones paralelas que llevan a cabo el Mercosur y Chile con la Unión Europea (UE) para suscribir sendos tratados de integración estarán también en la agenda de conversaciones de Lagos y sus ministros con sus pares uruguayos.
La integración cultural es otro asunto presente en esta visita. Lagos inaugurará este jueves en el Museo Blanes de Montevideo la exposición de arte de vanguardia «El lugar sin límites», cuyo nombre alude a una de las novelas más notables de José Donoso, escritor chileno fallecido en octubre de 1996.
Se suscribirá también un plan de comercialización del cine chileno en Uruguay, en virtud del cual, como primer paso, se exhibirá desde noviembre la película «El chacotero sentimental», la más exitosa de la filmografía chilena en los últimos años.
El 10 de octubre se cumplieron cuatro años de la adhesión de Chile al Mercosur como miembro asociado, condición que también ostenta Bolivia.
Lagos, que ocupa la presidencia de Chile desde marzo, postula una política exterior desde «nuestra identidad latinoamericana», que tiene como uno de sus objetivos prioritarios la adscripción plena al Mercosur, integrado desde 1991 por Argentina, Brasil, Paraguay y Uruguay.
El protocolo de entendimiento que se suscribiría en la cumbre de Florianápolis fue definido en sus términos generales en septiembre para producir un paulatino acercamiento en los aspectos más críticos para la adhesión total de Chile al bloque.
En ese sentido, se plantea acordar un detallado cronograma de convergencia arancelaria, que permitiría hacia mediados de 2002 que Chile y la unión aduanera del Mercosur armonicen sus políticas en la materia.
Mientras el bloque sudamericano tiene una estructura arancelaria común pero con tasas diversificadas según los productos, Chile mantiene desde la década del 70 un arancel externo único, que, según un plan de rebajas paulatinas, será de seis por ciento en 2003.
Lagos plantea que la integración de Chile al Mercosur debe caminar por carriles múltiples, con convergencias en los planos políticos, económicos, sociales y laborales que «despejen» el problema arancelario como cuestión central.
Los impuestos aduaneros constituyen, sin embargo, un factor ineludible a la hora de plantear la integración chilena al Mercosur, concebido como un acuerdo global al estilo de la UE, en el cual es imprescindible la unión aduanera.
Frente a esto, el argumento que se maneja desde ambas partes es que la rebaja de aranceles es una meta común, acorde con las actuales tendencias de la economía internacional, a negociar a través de la Organización Mundial de Comercio.
De ahí se advierte que es posible alcanzar esta convergencia arancelaria de Chile y el Mercosur en los próximos dos años, así como profundizar aspectos del tratado comercial que posibilitó la asociación chilena en 1996.
La visita de Lagos a Montevideo debe contribuir a profundizar los acuerdos políticos en torno del próximo protocolo de entendimiento y, de paso, a fortalecer los vínculos bilaterales entre Chile y Uruguay.
El intercambio entre los dos países tuvo un crecimiento de 150 por ciento entre 1990 y 1999. Si bien la balanza comercial es favorable a Chile, hay un mayor incremento relativo de las exportaciones uruguayas.
Las exportaciones chilenas a Uruguay llegaron en 1999 a 57 millones de dólares, en tanto las ventas uruguayas a Chile, que en 1998 fueron de 75 millones, disminuyeron a 51 millones de dólares.
Este descenso, atribuible a la depresión que afectó a Chile el último año, debe revertirse ahora, como consecuencia de la reactivación de la economía chilena, que también debería estimular un incremento de las inversiones.
Entre 1990 y 1999 se registraron en Uruguay inversiones chilenas por 121,4 millones de dólares e inversiones proyectadas por 303,2 millones. La economía uruguaya ocupa el puesto número 18 como plaza de destino de los capitales chilenos en el exterior. (FIN/IPS/ggr/mj/ip if/00


