GUYANA: Ejército insta a carrera armamentista con Suriname

El jefe del Estado Mayor de las Fuerzas de Defensa de Guyana (GDF), brigadier general Michael Atherly, se quejó de que los potenciales adversarios de esas fuerzas les llevan ventaja militar, en clara alusión a Suriname.

Esa queja, planteada en un acto de conmemoración del 35 aniversario del ejército, pudo aludir a narcotraficantes o a la vecina Venezuela, que reclama la región occidental fronteriza guyanesa de Esequibo, pero todos los analistas piensan que Atherly se refirió al vecino Suriname, con el cual Guyana estuvo en junio cerca de la guerra.

El conflicto entre los dos pequeños países se debe a la disputa por un área de plataforma continental de 15.000 kilómetros cuadrados en la cual se piensa que existen gigantescos yacimientos de petróleo.

En junio, barcos armados de Suriname impidieron que la pequeña firma petrolera canadiense CGX realizara perforaciones en el área disputada, sobre la cual Georgetown le había otorgado una concesión en 1998.

Paramaribo alegó que ya había dado tiempo suficiente a Georgetown para que explicara por qué había otorgado esa concesión sobre un territorio en disputa sin realizar consultas previas con Suriname, pero que no había obtenido respuestas satisfactorias a sus demandas diplomáticas.

Tras aquel episodio, ambos países desplegaron tropas en la frontera que comparten, se produjeron varios incidentes y faltó poco para que comenzara una guerra.

Gestiones de la Comunidad del Caribe (CARICOM) lograron que Guyana y Suriname aceptaran negociar con mediación del primer ministro de Jamaica, Percival Patterson, pero las conversaciones terminaron sin acuerdos ni previsión de futuras negociaciones.

En los últimos años, Suriname gastó más de 40 millones de dólares para mejorar su capacidad militar, incluyendo la compra ocho cañoneras y varios aviones de patrulla, mientras los medios bélicos de Guyana decrecen desde hace 15 años.

Los guardacostas de Guyana no poseen ninguna embarcación para patrullar más de 100.000 kilómetros cuadrados de territorio fronterizo, y emplean un bote prestado por la compañía Pesquerías Georgetown, subsidiaria de una firma estadounidense.

Además, esa embarcación sólo puede usarse cuando Pesquerías Georgetown no la necesita.

Muchos observadores piensan que el actual estado de las Fuerzas Armadas guyanesas se debe a la desconfianza del Partido Progresista de Jagdeo, apoyado sobre todo por personas de origen asiático, hacia los militares, que son en su mayoría de origen africano.

«Las GDF necesitan recursos y equipo. Esa necesidad es urgente y crucial para la seguridad y la defensa del país, en especial a causa de recientes acontecimientos y de cambios en la relación de fuerzas entre las GDF y sus potenciales adversarios, los cuales han mostrado inclinaciones a la confrontación», afirmó Atherly.

En el marco de la campaña para las elecciones generales previstas para el 17 de enero, el presidente de Guyana, Bharat Jagdeo, se comprometió a mejorar el potencial bélico de su país.

Asesores muy cercanos a Bagdeo afirmaron que el presidente dará a conocer pronto un plan para comprar buques y aviones de combate, y funcionarios de la embajada de Suriname en Georgetown comentaron que eso sólo servirá para aumentar las tensiones entre ambos países.

«Si Guyana patrulla con embarcaciones armadas el río Corentyne (que separa a ambos países), eso equivaldrá a una acción de guerra» dijo a IPS un alto funcionario de esa embajada.

Georgetown y Paramaribo enfrentan serias dificultades económicas a causa del descenso de los precios internacionales de sus principales productos de exportación, el arroz y la bauxita. Esa circunstancia agrava los riesgos de una carrera armamentista o una guerra.

Suriname tiene unos 750.000 habitantes y Guyana unos 450.000, y ninguno de los dos países cuenta con más de 5.000 soldados.

Antes de junio, las relaciones entre ambos vecinos eran excelentes. El comercio bilateral ascendía a dos millones de dólares anuales y sólo se veía perjudicado por organizaciones de contrabandistas de ambos lados.

Guyana apoyó en 1995 el ingreso de Suriname a la CARICOM, pese a que otros miembros de esa organización regional, de 15 integrantes, consideraron inoportuna la admisión mientras no se solucionara la disputa de territorio fronterizo entre Georgetown y Paramaribo.

Además, existen numerosos vínculos de parentesco entre guyaneses y surinamenses, así como colonias de personas provenientes de cada uno de los países en el otr.

Guyana fue una colonia de Holanda hasta comienzos del siglo XIX, cuando quedó bajo control de Gran Bretaña, de la cual se independizó en 1966, y Suriname fue colonia de Holanda hasta su independencia en 1975.

Británicos y holandeses dejaron indefinida la posesión del río Corentyne y la demarcación de aguas territoriales frente a la costa fronteriza.

En 1969, tres años después de que Guyana se independizara de Gran Bretaña, tropas de Georgetown expulsaron a soldados y civiles surinamenses del Triángulo del Río Nuevo, un remoto enclave sudoriental.

El ministro de Relaciones Exteriores de Guyana, Clement Rohee, afirmó que el episodio de junio y otros incidentes fueron provocados por el gobierno de Suriname, para aliviar la frustración de sus habitantes por lo ocurrido en 1969. (FIN/IPS/tra-eng/bw/da/mp/ip/00)

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