BRASIL: Vuelve con fuerza el déficit comercial

El comercio exterior de Brasil retrocedió en octubre a la situación anterior a la devluación del real, al registrar el mayor déficit desde febrero de 1999.

El saldo negativo fue de 523 millones de dólares, debido a la diferencia entre las importaciones, que sumaron 5.161 millones de dólares, y las exportaciones, 4.638 millones, anunció este miércoles en Brasilia el subsecretario de Comercio Exterior, Iván Ramalho.

Aún subsiste un superávit de 194 millones de dólares en lo que va del 2000, pero las autoridades ya admiten que la balanza comercial será deficitaria al finalizar el ejercicio anual.

El déficit de 200 millones de dólares esperado por la secretaria de Comercio Exterior, Lytha Spíndola, suena ahora a exceso de optimismo, teniendo en cuenta el crecimiento de las importaciones, que fue de 15,7 por ciento en octubre y 18,9 por ciento en septiembre respecto de idénticos meses del año pasado.

Mientras, las exportaciones aumentaron 7,8 en octubre y 12,8 por ciento en septiembre, en la comparación con los mismos meses de 1999. Ya en septiembre, las importaciones habían superado a las exportaciones en 320 millones de dólares, el primer resultado fuertemente negativo del año.

La balanza comercial se desequilibró de forma inesperada desde entonces y el déficit puede llegar a fines de año a 400 millones de dólares, advirtió José Augusto de Castro, director de la Asociación de Comercio Exterior de Brasil, que congrega a los exportadores.

Se trata del único indicador realmente preocupante de la economía brasileña, ya que las cuentas fiscales, la inflación y el crecimiento de la producción se corresponden con las metas acordadas con el Fondo Monetario Internacional.

Las cuentas externas, según señalan los economistas, aún exponen a Brasil a las turbulencias internacionales, y se teme por el futuro de Argentina, socio de este país en el Mercado Común del Sur y cuyos problemas económicos, en caso de agravarse, repercutirían en la región.

El gobierno brasileño aguardaba inicialmente un superávit comercial de 4.400 millones de dólares, una previsión reducida luego a 2.800 millones, a la vista del desempeño en el primer semestre, inferior al previsto.

En realidad, el resultado hasta ahora es peor que el registrado oficialmente, porque se contabilizó como exportación la devolución de varios aviones adquiridos en el exterior por una compañia en crisis financiera, Vasp (Viación Aerea de SFo Paulo).

Excluída esa operación, que representó un ingreso de 453 millones de dólares, ya habría déficit acumulado en la cuenta anual.

El habitual incremento de las importaciones en el último tramo del año, por la mayor demanda que crean el pago del aguinaldo a los asalariados y las compras de Navidad, obliga a descartar la modificación de la tendencia.

El alza de los precios internacionales del petróleo contribuyó al desequilibrio de la balanza comercial. Brasil aún importa cerca de 25 por ciento del petróleo que utiliza, pese al crecimiento de su producción.

De enero a septiembre, la compra de combustibles y lubricantes alcanzó a 4.538 millones de dólares, 1.646 millones más que en igual período de 1999.

Pero fueron los componentes electroelectrónicos el factor de mayor peso, debido a la explosiva expansión de los teléfonos, fijos y móviles, desde la privatización de las telecomunicaciones en julio de 1998. La producción nacional no logró acompañar la demanda, pese a los estímulos.

El déficit comercial en el sector ya llega este año a cerca de 6.800 millones de dólares, según calculó el Ministerio de Desarrollo, Industria y Comercio, una suma similar a la registrado en 1999.

Esa tendencia se agudizará en los próximos años, ya que entrarán en el mercado nuevas compañías operadoras de telefonía móvil. La cantidad de teléfonos se multiplicará por más de tres en 2005, respecto de 1998, cuando tendrá 58 millones de terminales, predijo el Ministerio de Comunicacione.

Además de los nuevos teléfonos, habrá una fuerte sustitución de los actuales equipos y aparatos, ya que la tecnología en esa área avanza muy rápidamente.

Otro factor de desequilibrio del comercio internacional de Brasil y de otros países en desarrollo, particularmente sudamericanos, es la caída del euro respecto del dólar, que es de 34,7 por ciento desde enero de 1999, según el empresarial Centro de Estudios de Comercio Exterior.

El margen de depreciación del euro superó la devaluación efectiva del real, restando competitividad a productos brasileños en la Unión Europea, su principal mercado externo. Brasil perdió, por ese motivo, cerca de 2.000 millones de dólares en exportaciones, calculó el dirigente empresarial De Castro.

La suma de factores negativos impide que Brasil reduzca su dependencia de la financiación externa, que hasta ahora ha sido proporcionada por inversiones extranjeras directas, de casi 30.000 millones de dólares al año.

Pero preocupa la posibilidad de que el déficit externo obstaculice el crecimiento económico comenzado este año, que puede ser de cuatro por ciento en 2001. (FIN/IPS/mo/ff/if/00

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