Un tribunal de apelaciones de México confirmó las condenas a entre seis y diez años de prisión contra dos campesinos ambientalistas de ese país, pero activistas estadounidenses prometieron intensificar su campaña por la liberación de ambos presos.
Los presos, que habían sido condenados el 28 de agosto, son Rodolfo Montiel, fundador y líder del grupo Campesinos Ecologistas de la Sierra de Petatlán y Coyuca de Catalán, y Teodoro Cabrera, miembro de esa organización.
Campesinos Ecologistas se ha opuesto desde 1988 a la tala ilegal de árboles en las montañas al norte del balneario de Acapulco, en el estado meridional mexicano de Guerrero, sobre la costa del Pacífico.
La estatal Comisión Nacional de Derechos Humanos de México afirmó que los cargos contra ambos activistas por siembra de marihuana y posesión ilegal de armas se basaron en evidencia fraguada por los soldados que los detuvieron en mayo de 1999.
Grupos ambientalistas mexicanos y de otros países aseguran que Cabrera y Montiel fueron detenidos para impedir que continuaran sus actividades de defensa del ambiente.
El fallo del tribunal de apelaciones, dado a conocer esta semana, establece «un peligroso precedente contra los ambientalistas mexicanos», comentó Alejandro Queral, director de campañas humanitarias y ambientalistas de la organización no gubernamental estadounidense (ONG) Sierra Club.
El Sierra Club y la filial estadounidense de la ONG humanitaria Amnistía International, con sede en Londres, consideran que Cabrera y Montiel son presos de conciencia, y cuestionan la imparcialidad del sistema judicial mexicano en el caso.
Ese cuestionamiento se debe en que el tribunal de apelaciones no aceptó que se presentara nueva evidencia producida por un grupo independiente de médicos, para probar que los soldados que detuvieron a ambos campesinos los torturaron para que confesaran.
La ley de México permite que fiscales y abogados defensores presenten nuevas evidencias durante los procesos de apelación.
Cabrera y Montiel prometieron continuar su lucha ambientalista desde la cárcel, en una declaración divulgada por el Sierra Club.
«No debemos cambiar el futuro de nuestros hijos por unas pocas monedas», expresaron.
Montiel comenzó a organizar en 1988 a los campesinos pobres de su región para luchar contra la explotación maderera, que a su juicio provocaba erosión del suelo, afectaba el abastecimiento de agua y causaba la pérdida de cosechas.
El activismo de Montiel nació de la preocupación por sus propios cultivos, cuando la tala de árboles en las montañas de Guerrero comenzó a perjudicar la napa acuífera de las zonas boscosas e hizo disminuir en forma drástica el abastecimiento y la calidad del agua en la región.
El campesino, quien sólo llegó a cursar el primer grado de la escuela primaria, escribió cartas a funcionarios federales para denunciar que las leyes eran violadas por las firmas madereras.
Esas cartas nunca recibieron respuesta, y Montiel fundó Campesinos Ecologistas, cuyas actividades llevaron a la compañía maderera Boise Cascade, con sede en Estados Unidos, a desistir de las actividades de explotación en Guerrero que había iniciado en 1995.
Poderosos terratenientes locales y militares de una guarnición vecina reaccionaron con furia ante las acciones de la organización ambientalista, que la oficina del fiscal general del estado de Guerrero definió como una «ecoguerrilla».
Soldados del 40 Batallón de Infantería del Ejército arrestaron a Montiel y Cabrera en mayo de 1999, y se denunció que los golpearon y torturaron. Durante el arresto, los soldados dispararon contra otro campesino y lo mataron.
Según testimonios de prisioneros difundidos por Amnistía Internacional, Montiel y Cabrera fueron amenazados con armas de fuego para que declararan que poseían armas en forma ilegal y que eran cómplices de la organización guerrillera izquierdista Ejército Popular Revolucionario, que opera en la región.
Médicos forenses que trabajan para la filial danesa de la ONG Médicos por los Derechos Humanos examinaron a Montiel y Cabrera, y aseguraron que ambos presentaban lesiones y síntomas compatibles por completo con secuelas de las torturas que ambos dijeron haber recibido.
El centro de derechos humanos mexicano Agustín Pro Juárez, una ONG vinculada con la congregación católica de los jesuitas, se hizo cargo de la defensa judicial de Montiel y Cabrera. La organización denunció que sus integrantes han recibido desde entonces numerosas amenazas de muerte.
La coordinadora del programa legal de esa ONG, Digna Ochoa y Plácido, fue secuestrada y maltratada por desconocidos durante varias horas en agosto de 1999.
El 14 de julio, la Comisión Nacional de Derechos Humanos admitió que Montiel y Cabrera habían sido detenidos en forma ilegal y torturados por integrantes del ejército, y negó que ambos activistas portaran armas cuando fueron arrestados, como denunciaron las autoridades.
«Las autoridades mexicanas dirigieron un mensaje paralizante a otros activistas defensores del ambiente en México, al demostrar una vez más que no respetan en absluto los derechos humanos de ambos» presos, declaró Diego Zavala, un especialista en asuntos mexicanos que trabaja con Amnistía Internacional.
La Fundación Ambientalista Goldman, con sede en el estado sudoccidental estadounidense de California, otorgó su prestigioso Premio Ambiental anual a Montiel y Cabrera y se sumó a la campaña de denuncia de su situación.
Quienes son objeto de esa distinción reciben 125.000 dólares.
Desde la condena en primera instancia de Cabrera y Montiel, el gobierno mexicano ha recibido miles de cartas de personas que pidieron la liberación de ambos, y unos 40 parlamentarios estadounidenses han ejercido presión con ese objetivo sobre el actual presidente de México, Ernesto Zedillo.
Amnistía Internacional y el Sierra Club comentaron que este caso pondrá a prueba al presidente electo de México, Vicente Fox.
Fox «puede mostrar al pueblo mexicano su compromiso con los derechos humanos y la protección del ambiente, si ordena la inmediata liberación de Cabrera y Montiel cuando asuma la presidencia», apuntó Zavala. (FIN/IPS/tra-eng/dk/da/mp/hd en/00


