Una vez más, el liderazgo de Sonia Gandhi en el Partido del Congreso de India es desafiado, pero pocos consideran que sea una verdadera amenaza para la «dinastía» de esta fuerza política, con 115 años de historia.
Sonia Gandhi, nacida en Italia y nacionalizada india, tiene gran posibilidad de ser reelegida presidenta del Partido del Congreso en las elecciones internas del 12 de noviembre, ya que los partidarios de la familia de su esposo asesinado, el ex primer ministro Rakiv Gandhi, superan en mucho a sus rivales.
Pero su contrincante, el veterano Jitendra Prasada, lleva a cabo una fuerte campaña para instaurar una «verdadera democracia intrapartidaria» y acabar con el dominio de la familia Nehru- Gandhi en esta fuerza política, que gobernó India por muchos años desde la independencia en 1947.
Los pocos que se postulan cada dos o tres años para competir contra la dinastía Nahru-Gandhi en las elecciones internas son dirigentes políticos que cuentan con cierto apoyo popular, pero que frente a la presión de la mayoría terminan por ceder y abandonan el partido para formar otra fuerza política.
Prasada anunció el domingo su postulación a las próximas elecciones del partido, luego de muchos días de especulaciones. Varios de sus partidarios fueron atacados por grupos de leales a Gandhi y el propio candidato necesita escolta policial para ingresar a la casa del partido.
Gandhi, que estuvo aislada de la política por años luego del asesinato de su esposo a manos de un miembro del grupo guerrillero de Sri Lanka Tigres del Tamil, trajo, al asumir la presidencia del Partido del Congreso, las esperanzas de que el histórico partido llegue nuevamente al gobierno.
Pero dos fracasos sucesivos en las elecciones nacionales confinaron a esa fuerza política al lugar de la oposición desde 1996 y, «si las cosas siguen así, el partido no podrá gobernar más en los próximos cincuenta años», según el analista Jariam Ramesh.
La última vez que se levantó la bandera de la «rebelión» en el partido, Gandhi actuó conforme al estilo autocrático de su familia y separó al poderoso jefe regional Sharad Pawar. Pawar formó entonces un partido local propio, que ahora comparte el poder con el Partido del Congreso en el occidental estado de Maharashtra.
Pero su expulsión fue costosa para el partido de Gandhi, que en las últimas elecciones parlamentarias obtuvo un pésimo resultado, peor aun que el de las elecciones nacionales de 1998.
El partido llevó a cabo una investigación sobre las causas de el pobre desempeño en los comicios y llegó a la conclusión de que la actitud de Gandhi había sido el principal factor de la derrota. El resultado del trabajo nunca fue publicado debido a la presión de los principales dirigentes leales a Gandhi.
La investigación concluyó además que el partido no fue capaz de refutar las críticas del nacionalista hindú Partido Bharatiya Janata, del primer minisrtro Atal Bihari Vajpaee, sobre el origen extranjero de Sonia Gandhi, revelaron portavoces.
Prasada tiene algunos partidarios con influencia, entre ellos el ex presidente del partido y primer ministro de India Narasimha Rao, famoso por el trato indifernte que mostró durante su gobierno al Partido del Congreso.
Pero Rao no está en una buena posición para apoyarlo. Fue condenado a comienzos de mes por haber sobornado a legisladores de la oposición para salvar a su gobierno en una votación crucial del Parlamento hace siete años.
Prasada no tiene muchas posiblidades de desalojar a Gandhi de la presidencia, pese a que ataca con energía «a los intereses personales, a las camarillas y a los aduladores instalados en el seno del partido».
Observadores políticos sostienen que, justamente, los comicios internos están manejados por esas «camarillas». «Aun los propios miembros del Partido del Congreso admiten que más de la mitad de las elecciones internas fueron fraudulentas», escribió un columnista del periódico Indian Express. (FIN/IPS/tra-en/rdr/mu/rp/aq/ip/00


