AMBIENTE: Compromiso de grandes empresas contra gases invernadero

Siete corporaciones, entre ellas algunas de las mayores petroleras mundiales, se aliaron con una organización ambientalista con el fin de analizar fórmulas para la transacción de permisos de emisión de gases invernadero, en una iniciativa que suscitó escepticismo entre ambientalistas.

Las siete compañías, entre las que figuran gigantes petroleros como British Petroleum-Amoco y Shell Internacional y la compañía química DuPont, anunciaron la creación de un equipo con Environmental Defense (Defensa Ambiental), una organización no gubernamental con sede en Washington.

La finalidad de la alianza es fijar objetivos para las propias empresas en materia de reducción de emisiones de dióxido de carbono y otros gases invernadero, a los que se atribuye el recalentamiento global.

La transacción de permisos de emisión es un mecanismo previsto por el Protocolo de Kyoto de la Convención Marco sobre Cambio Climático, por el cual los países se comprometen a reducir la liberación de gases invernadero a la atmósfera.

Algunas de las empresas involucradas en la nueva alianza, como British Petroleum-Amoco y DuPont, prometieron en el pasado reducir sus emisiones.

Esta semana, las compañías reiteraron su propósito y dijeron que un compromiso conjunto podría resultar en la reducción anual de 80 millones de toneladas de dióxido de carbono para 2010.

«El objetivo es compartir enseñanzas y destacar el valor de sólidas normas de orientación de mercado, que alentarán a más compañías a reducir la contaminación», dijo Fred Krupp, director ejecutivo de Environmental Defense, una de las principales organizaciones ambientalistas de Estados Unidos.

Cada compañía acordó que medirá sus emisiones y que las informará al público. Las otras corporaciones involucradas son Suncor Energy y Ontario PowerGeneration, así como Alcan de Canadá y Pechine, de Francia, segunda y tercera productoras mundiales de aluminio.

Las emisiones anuales de las firmas integrantes de la nueva asociación ascienden a 360 millones de toneladas en conjunto. Si fueran un país, el grupo figuraría entre los 15 principales liberadores de gases invernadero a la atmósfera.

Al efecto invernadero causado por esos gases se le atribuye el recalentamiento de las profundidades oceánicas, las fracturas de la capa antártica de hielo y la gran intensidad de las últimas manifestaciones del fenómeno de El Niño.

En el Protocolo de Kioto, los países industrializados se comprometen a reducir sus emisiones hasta siete por ciento debajo de los niveles de 1990, entre el 2008 y 2012.

Partidarios de mecanismos como la transacción de permisos de emisión de gases invernadero, entre ellos la industria estadounidense y algunas organizaciones como Environmental Defense, creen que planes parecidos lograron disminuir la contaminación.

Sin embargo, las reglas detalladas de funcionamiento de estos sistemas están por decidirse. Más de 100 países asistirán en noviembre en La Haya a una conferencia internacional destinada a concretar algunos de esos detalles.

Mientras, Shell y British Petroleum-Amoco, con la ayuda de Environmental Defense, ya implementan programas internos para alcanzar sus propios objetivos.

Para reducir sus emisiones 10 por ciento en 2010, British Petroleum-Amoco lanzó en enero un sistema de transacción de emisiones de gases invernadero como dióxido de carbono y metano entre 150 unidades de la compañía en 100 países, informó Jeff Morghein, director de Cambio Climático de la compañía.

«Hasta hoy, permisos equivalentes a más de un millón de toneladas de dióxido de carbono han sido objeto de transacción, en 350 acuerdos», dijo.

Shell Internacional creó, también en enero, un sistema de transacción de emisiones que cubría mas de 30 por ciento de la emisión de gases invernadero de la compañía. Su objetivo es reducir las emisiones 10 por ciento por debajo de los niveles de 1990 para 2002.

El comercio de emisiones es «la manera más eficaz de afrontar el desafío, incluyendo el costo de la disminución de emisiones de gases invernadero», dijo Adrian Murphy, vicepresidente del programa de Cambio Climático de Shell Internacional.

La mayoría de las organizaciones ambientalistas son muy críticos con el comercio de emisiones. Semejante tráfico internacional será imposible de controlar, y también será difícil hacerlo respetar, afirmaron.

Para complicar más las cosas, si los permisos son otorgados con la base de los niveles de emisión de 1990, Rusia y los países de Europa oriental estarían en ventaja, pero no por un esfuerzo para reducir el recalentamiento global, sino debido a su colapso económico.

Organizaciones ambientalistas como Greenpeace Internacional y Amigos de la Tierra dijeron que el comercio no dará como resultado auténticas reducciones. Esos grupos reclaman a los una reducción importante de los subsidios a las compañías de petróleo, gas y carbón.

La asociación entre multinacionales y Environmental Defense es un mero ejercicio de relaciones públicas, dijo Joshua Karliner, director ejecutivo del Centro de Recursos y Acciones Transnacionales, un grupo que vigila desde San Francisco la acción de las grandes empresas.

Aunque British Petroleum-Amoco y Shell reduzcan sus emisiones, las productoras de combustible seguirán siendo la principal fuente de emisión de gases invernadero, agregó Karliner.

El experto aseguró que será necesaria la intervención de la Organización de las Naciones Unidas, de gobiernos y de comunidades para hacer que el mundo abandone el petróleo y el gas y adopte fuentes de energía no contaminantes, como la solar o eólica. (FIN/IPS/tra-eng/dk/da/ego/mj/en if/00

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