Los partidarios del ex viceprimer ministro de Malasia, Anwar Ibrahim, prometieron continuar con su campaña por la reforma luego que un alto tribunal lo condenó hoy por sodomía, en el segundo juicio que enfrenta desde su expulsión del gobierno.
La destitución de Anwar en septiembre de 1998 por cargos de sodomía y abuso de poder desataron el movimiento "reformasi" (reforma), en el mayor desafío al gobierno de 19 años de Mahathir Mohammad.
Por primera vez en un país poco acostumbrado al disentimiento, surgió un frente opositor unido de las protestas iniciales, que se extendieron a las calles de la capital.
"No tenemos otra opción que seguir adelante", declaró este martes la esposa de Anwar, Wan Azizah Wan Ismail.
Pero hacerlo no será tarea fácil con el símbolo de la oposición entre rejas por años, y dadas las recientes tensiones dentro del movimiento reformasi.
El tribunal condenó a Anwar a nueve años de cárcel por sodomía, que en este país predominantemente musulmán se castiga con hasta 20 años de cárcel y azotes.
La sentencia se sumará a la actual de seis años que Anwar cumple por abuso de poder, es decir que pasará en prisión un total de 15 años.
La extensión de la condena significa que Anwar, de 52 años, desaparecerá de la escena política, y algunos analistas se preguntan si esto no significará el fin de la carrera de este hombre, que alguna vez fue el sucesor elegido del primer ministro Mahathir.
El juez Ariffin también halló culpable de complicidad a un hermano adoptivo de Anwar, Sukma Darmawan, y ordenó que recibiera cuatro golpes de caña. Anwar escapó a este castigo porque tiene más de 50 años.
"La sentencia es injusta, vergonzosa y repugnante. No me deshonra a mí, sino a usted (el juez), al sistema judicial y a la nación", declaró Anwar tras el veredicto, y prometió seguir luchando desde su celda.
"El juicio de estos dos hombres estuvo plagado de incoherencias desde el comienzo", afirmó Suaram, una organización defensora de los derechos humanos, y agregó que el veredicto afecta la confianza del público en la justicia.
Unos 700 malasios hicieron frente este martes a un asfixiante despliegue de seguridad para escuchar la sentencia, pese a las advertencias de que se mantuvieran alejados. Unos 500 policías rodeaban el palacio de justicia, y varios helicópteros lo sobrevolaban.
Anwar siempre afirmó que la acusación de sodomía fue un cargo fabricado para aislarlo políticamente y parte de un complot del gobierno de Mahathir.
Muchos observadores esperaban una absolución en base a la coartada de Anwar, que aparentemente cubría los tres meses dentro de los que ocurrió el supuesto caso de sodomía (entre enero y marzo de 1993).
Este martes, Anwar declaró que el veredicto fue una mera formalidad y que se ajustó "al guión escrito por los conspiradores".
En una entrevista con British Broadcasting Corp, Azizah anunció que su esposo apelará la sentencia. "Agotaremos todos los recursos y mantendremos el caso a la vista del público, y les demostraremos que se trata de persecución política", declaró.
El veredicto de este martes se basó en el testimonio de la presunta víctima de Anwar, su antiguo chofer, que cambió dos veces su declaración sobre la fecha en que ocurrió el supuesto ataque sexual.
Anwar no será visto en público excepto en las raras ocasiones en que asista a las audiencias de apelación.
Pero en septiembre será la apelación del ex jefe de policía Rahim Noor contra su sentencia de prisión de dos meses por golpear a Anwar luego de su arresto en 1998. Rahim permanece libre mientras tanto.
Después de la destitución de Anwar, se formó el Frente Alternativo, que unió al conservador Partido Islámico (PAS) con el Partido Democrático, multiétnico pero predominantemente chino. KeADILan, un grupo encabezado por Azizah, actuó como puente.
La unión de la oposición dividió los votos de la mayoría étnica malaya, base electoral de la gobernante Organización Nacional de Malayos Unidos, en las elecciones generales del pasado noviembre.
PAS tuvo la mejor votación de su historia, aunque el parlamento sigue encabezado por la coalición de Mahathir. El avance del partido opositor alarmó al gobierno.
"La opinión generalizada es que la acusación contra Anwar no merecía ni una audiencia", señaló P. Ramakrishnan, presidente del grupo activista Aliran.
"En consecuencia, Anwar siempre será visto como una víctima desafortunada de una conspiración política, y esta percepción persistirá y perseguirá a nuestro sistema de justicia", vaticinó.
El caso Anwar, quien podría ser liberado en 2009 por buena conducta, alentó a muchos a exigir más espacio para expresar opiniones disidentes.
Grupos de derechos humanos, incluida la Comisión Malasia de Derechos Humanos, comenzaron a protestar más ruidosamente contra los abusos.
"La nación quiere reforma y renovación. Tengan cuidado de la ira del pueblo, que se alzará para reclamar justicia y denunciar la corrupción y el abuso de poder", advirtió Anwar. (FIN/IPS/tra-en/ann-js/js/mlm/ip-hd/00


