El gobierno de Estados Unidos sigue buscando pruebas que acaben con la impunidad de los atentados terroristas perpetrados hace dos años contra sus embajadas en Kenia y Tanzania.
Los atentados del 7 de agosto de 1998 mataron a 224 personas e hirieron a más de 5.000 en Nairobi y Dar es Salaam. Ambos fueron atribuidos por Estados Unidos al disidente saudita Osama bin Laden y a integrantes de su grupo radical islámico Al Qaeda.
Pero Washington no logró atrapar a Bin Laden, oculto en Afganistán.
El embajador estadounidense Johnny Carson habló este lunes en Nairobi en ocasión del segundo aniversario de los atentados e instó a la comunidad internacional a combatir la amenaza común del terrorismo.
"Este acto de terrorismo tuvo el fin de dividir a nuestros países y alejarnos. No lo logró", sostuvo Carson.
Entre los muertos en el atentado de Nairobi hubo 34 diplomáticos kenianos y estadounidenses y 167 civiles kenianos.
La ex embajadora de Estados Unidos en Kenia, Prudence Bushnell, y el ex ministro de Comercio de Kenia, Joseph Kamotho, también fueron heridos.
El atentado de Nairobi y el de Dar es Salaam tuvieron lugar casi simultáneamente a las 10:30 de la mañana.
El edificio de la embajada en Nairobi, ubicado en el centro comercial de la capital, sufrió grandes daños, junto a los edificios adyacentes.
Los restos de la embajada fueron demolidos y en su lugar fue erigido un parque recordatorio.
Estados Unidos y otros países otorgaron 4,4 millones de dólares en respuesta a la crisis y por concepto de servicios de emergencia, médicos y de asesoramiento. Unos 38 millones de dólares adicionales se destinaron a ayudar a las víctimas del acto terrorista en Kenia.
Los sobrevivientes y las familias de las víctimas aún intentan curar sus heridas, dos años después. Algunos recibieron tratamiento y cirugía en el exterior, pero en casos de pérdida de la vista y de amputaciones no se pudo reparar lo hecho.
Miles de personas se dieron cita este lunes en el lugar del atentado en Nairobi en una emotiva ceremonia recordatoria. Una ceremonia similar tuvo lugar en Dar es Salaam, donde la bomba mató a 11 personas.
Niños que perdieron a sus padres y hombres y mujeres que perdieron a sus cónyuges en Nairobi colocaron ofrendas florales en el sitio del atentado, en recuerdo de sus seres amados.
Los dos países africanos observaron un minuto de silencio en recuerdo de los muertos.
El gobierno de Estados Unidos no descansará hasta que todos los "criminales que mataron y lastimaron a tantos kenianos y estadounidenses" sean llevados ante la justicia, aseguró Carson.
La embajada estadounidense publicó una lista de ocho sospechosos prófugos, entre ellos Bin Laden, y prometió una recompensa de hasta cinco millones de dólares además de protección a las personas con información que pueda conducir a sus arrestos.
Las autoridades ya arrestaron a 17 sospechosos de haber colaborado con Bin Laden, algunos acusados en Estados Unidos en conexión con los dos atentados.
De esos 17, seis permanecen en custodia en Estados Unidos y tres están en Gran Bretaña esperando su extradición a territorio estadounidense. Ocho más siguen prófugos.
Tanzania juzga a un sospechoso por este caso, pero Kenia envió a Estados Unidos a los sospechosos hallados en su territorio. (FIN/IPS/tra-en/ja/sm/aq/ip/00


