SRI LANKA: Tribunal cambia norma discriminatoria de inmigración

La Corte Suprema de Sri Lanka derogó una norma de inmigración que discriminaba entre los cónyuges extranjeros de hombres y mujeres nacidos en este país, para satisfacción de los activistas por la igualdad de géneros.

Los inmigrantes casados con mujeres srilankesas tienen ahora el mismo derecho a la residencia permanente que las extranjeras casadas con hombres de Sri Lanka, decidió la Corte en una sentencia histórica.

Antiguas normas de inmigración impedían a los extranjeros casados con srilankesas obtener visas de residencia, mientras los hombres de Sri Lanka no tenían problema alguno para traer a sus esposas extranjeras a vivir en este país.

Sólo aquellas mujeres que pudieran depositar 25.000 dólares ante las autoridades de inmigración recibían permiso de residencia para sus esposos.

Tras revisar una petición de residencia permanente de un ciudadano alemán, la Corte derogó el 28 de mayo la práctica discriminatoria al ordenar el otorgamiento a dicho ciudadano de una visa de residencia y la modificación de las normas de inmigración para asegurar la igualdad de géneros.

"Hemos hecho campaña por la eliminación de esta norma durante largo tiempo", señaló Shiranthi Ekanayake, directora ejecutiva del gubernamental Comité Nacional para la Mujer.

El Comité escribió incluso al secretario de Defensa, Chandranande De Silva, responsable de la Oficina de Inmigración, urgiéndole a eliminar esa "norma odiosa", pero no obtuvo respuesta, agregó Ekanayake.

Aunque éste no fue el primer caso de discriminación de género presentado ante la Corte Suprema, es la primera vez que el tribunal se pronuncia a favor de modificar las normas de inmigración sobre la base de pruebas presentadas ante él.

D.S. Wijesinghe, abogado del ciudadano alemán Bernard Fischer, señaló que la Corte estaba determinada a poner fin a la discriminación definitivamente, aunque el gobierno pretendía resolver apenas el caso individual.

"El juez Mark Fernando sostuvo que las normas deben cambiar y ordenó su modificación", dijo el abogado a IPS.

Wijesinghe impugnó la norma de inmigración en cuestión en un caso de derechos fundamentales, arguyendo que violaba los derechos individuales establecidos en la Constitución nacional.

Fischer conoció a su esposa, Ronik Joseph, durante una visita a Sri Lanka en 1996, y se casó con ella al año siguiente. Luego se mudaron a Alemania, pero decidieron volver y establecerse en Sri Lanka en la segunda mitad de 1998.

Las autoridades de inmigración informaron a Fischer que sólo le otorgarían una visa de residencia si depositara 25.000 dólares y probara recibir una remesa desde el extranjero de 9.000 dólares.

Fischer sostuvo en su apelación que no podía pagar esa suma, y como muchos otros esposos de srilankesas, solicitó a las autoridades que le otorgaran una visa de turista por seis meses, pero sólo se la dieron por dos meses.

Todos los casos similares presentados anteriormente ante la Corte Suprema "se caracterizaron por la indisimulada voluntad del director del Departamento de Inmigración de llegar a un arreglo individual", escribió en el diario The Sunday Times el periodista y abogado Kishali Pinto Jayewardene.

"Hay más de 3.000 mujeres casadas con extranjeros que son afectadas por esta sentencia", observó Sunila Abeyewekera, una destacada activista por los derechos de la mujer.

Muy pocos de esos esposos se animaron a acudir a los tribunales, temerosos de ser deportados con alguna excusa, señaló Ekanayake.

Funcionarios de inmigración arguyeron que simplemente cumplían con una antigua norma administrativa y rechazaron enérgicamente las acusaciones de algunos activistas de que los cónyuges extranjeros sólo podían obtener permiso de residencia mediante soborno.

Un motivo subyacente a la norma discriminatoria era el temor a que un cambio abriera las puertas del país a tamiles nacidos en India.

Miles de tamiles de India fueron embarcados hacia Sri Lanka por los dominadores coloniales británicos en el siglo pasado para que trabajaran en plantaciones.

Durante décadas fueron apátridas, hasta que los gobiernos de India y Sri Lanka firmaron un acuerdo por el cual Colombo ofreció la ciudadanía a algunos y repatrió el resto a India.

Ahora, muchas familias están divididas entre el sur de India y Sri Lanka, y las autoridades de inmigración temen que muchos tamiles que continúan apátridas se casen con mujeres srilankesas para legalizar su situación. (FIN/IPS/tra-en/fs/an/mlm/hd-pr/99

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