El gobierno de la isla de Zanzíbar es sometido a una creciente presión internacional contra el proceso a 18 legisladores acusados de conspiración.
El proceso se reanudó la semana pasada, un año después de la detención de los acusados, cuya condena implicaría penas de muerte o de cadena perpetua.
A principios de este mes, una delegación de parlamentarios daneses visitó Zanzíbar, isla que desde 1963 integra Tanzania junto al antiguo territorio de Tanganica.
La delegación manifestó su preocupación por la lentitud del procedimiento judicial. Dinamarca, Finlandia, Noruega y Suecia urgieron a las autoridades a que procesaran de una vez a los acusados o los liberaran.
Los cuatro países suspendieron su ayuda a la isla, como sanción por lo que consideraron escaso respeto a los derechos humanos. Alemania y Gran Bretaña anunciaron que tampoco financiarán nuevos proyectos mientras continúe la actual situación de crisis política.
Los problemas comenzaron cuando el opositor Foro Cívico Unido (FCU) denunció que había existido fraude en las elecciones de octubre de 1995 en las islas gemelas de Pemba y Unguja, que forman Zanzíbar, en beneficio del gobernante partido Chama Cha Mapinduzi (CCM).
En esos comicios, considerados libres y justos por observadores internacionales a pesar de anomalías en su organización, triunfó el candidato del CCM, Salmin Amour, con 50,8 por ciento de los votos, contra 49,3 del carismático líder del FCU, Seif Shariff Hamad.
Tras las elecciones, los legisladores del FCU resolvieron boicotear el parlamento hasta que sus quejas fueran escuchadas. El año pasado los parlamentarios retiraron su confianza al magistrado que investiga las denuncias de traición, Abraham Mwampasi, quien se vio obligado a dimitir.
Los legisladores del FCU acusaron a Mwampasi de integrar el CCM y actuar en su favor.
La mayoría de los acusados de traición fueron arrestados en la víspera de una elección parcial en el distrito de Mkinazini, el 30 de noviembre de 1997, para designar al reemplazante de Salum Msabaha, un legislador que renunció tras denunciar que había sido secuestrado y humillado por las autoridades.
El ganador de esa elección, Juma Duni Haji, del FCU, también se encuentra detenido.
Zanzíbar fue una colonia del sultanato de Omán, del cual se independizó en 1963 mediante una rebelión, previa a la unión con Tanganica. Los gobernantes de la isla han acusado a Hamad, cuya familia tiene raíces en Omán, de conspirar para restablecer el dominio del sultanato.
El FCU se muestra favorable a la implantación de la ley islámica (sharia) en Zanzíbar. Existen tendencias similares en el territorio continental de Tanzania, que es un Estado secular.
La Constitución de Tanzania, redactada por el anterior gobierno socialista de Julius Nyerere, ha logrado mantener unido a este país integrado por 120 grupos étnicos, con partes casi iguales de musulmanes y cristianos.
El vicepresidente de Sudáfrica, Thabo Mbeki, y la Comunidad Británica intentaron mediar en el conflicto.
El secretario general de la Comunidad, Emeka Anyaoku, envió a su representante Moses Annaf para facilitar las negociaciones entre el gobierno y el FCU en diciembre de 1997.
La Comunidad, que agrupa a ex colonias británicas, propuso que ambas partes mantuvieran conversaciones directas y compartieran el poder. El FCU aceptó la iniciativa, pero el CCM y las autoridades de la isla aún no se han pronunciado al respecto. (FIN/IPS/tra- en/at/mn/ego/mp/ip/99)


