ARGENTINA: Un año de lucha de maestros por fondos para educación

Maestros y profesores de Argentina realizan desde hace un año una original protesta en reclamo de mayor presupuesto educativo, ayunando en una tienda de campaña frente al Congreso. La crisis de la educación pública preocupa a los argentinos, que en enorme mayoría los apoya.

Desde que se erigió la llamada "carpa docente" el 2 de abril de 1997, 500 docentes de todo el país se turnaron para el ayuno, se celebraron más de cien conciertos y actos culturales, y se transmitieron desde allí programas de radio y televisión. Pero nada resultó: la ley de financiamiento reclamada no llega.

Decenas de promesas oficiales quedaron en el olvido este año. Las iniciativas se frustraron por falta de debate o de acuerdos en el Congreso, y ahora, al cumplir un año la protesta, los maestros esperan que se trate su proyecto de aumentar impuestos a los sectores más ricos para financiar la educación.

Pese a la ausencia de resultados, la medida de los maestros, que según una encuesta de la Facultad de Sociología de la Universidad de Buenos Aires tiene el apoyo de 87 por ciento de la población, sigue nutriéndose de aspirantes. Maestros y profesores de todo el país están anotados en listas de espera para ayunar.

Cada día llegan a la carpa jubilados, dirigentes humanitarios, escritores como Ernesto Sábato, músicos argentinos y extranjeros, como Joan Manuel Serrat, bailarines, periodistas, turistas, estudiantes de todos los niveles y cursos escolares completos que visitan a los huelguistas y toman allí sus clases del día.

La carpa, que al principio era alquilada, fue comprada por los maestros cuando advirtieron que su protesta iba a ser larga. Ahora tiene un número de domicilio y líneas de teléfono, y también baños, aunque para ducharse los ayunantes se trasladan hasta una sede sindical a 600 metros de distancia.

Marta Maffei, secretaria general de la Confederación de Trabajadores de la Educación. que convocó a esta medida, cree que el apoyo social se logró porque la forma del reclamo no impide dictar las clases. Durante todo el año hubo sólo cinco jornadas de paro y este jueves será la sexta.

Laura Ramallo, una profesora de Historia de 31 años, explicó a IPS su decisión de llegar hasta Buenos Aires y sumarse al ayuno durante 15 días: "Tengo tres hijos y realmente es un sacrificio venir de mi pueblo, pero tengo miedo del futuro, siento que nos estamos suicidando como sociedad por no invertir en educación".

Ramallo se considera una "privilegiada" porque sólo trabaja en dos colegios, y no en cuatro o cinco como muchos de los llamados "docentes taxi", que viajan de un lugar a otro para completar un sueldo magro.

De todos modos, su experiencia en Saladillo, una localidad de la provincia de Buenos Aires, le alcanza para advertir que no se puede reclamar calidad en educación sin recursos económicos. Todas sus estrategias docentes chocan con esa misma realidad.

"En algunos cursos tengo más de 45 alumnos, no se puede garantizar la calidad de la enseanza con esa cantidad de estudiantes hacinados en aulas pequeñas. Durante una poca, nos trasladabamos a trabajar con un grupo en un club social para estar más cómodos", dijo Ramallo.

En la provincia de Buenos Aires, la más poblada del país, un maestro gana 380 dólares mensuales. Pero 66 por ciento de los docentes de educación primaria de todo el país gana menos.

La canasta familiar básica cuesta 1.378 dólares al mes, según cifras oficiales, y ningún maestro o profesor, ni siquiera los universitarios con el mejor cargo, llegan a esa cifra, lo que los obliga a tomar más horas de clase, a trasladarse más y, por consiguiente, a rendir menos.

Argentina invierte 3,7 por ciento del producto interno bruto en educación, pese a los compromisos gubernamentales de llegar a seis por ciento.

Las leyes de financiamiento educativo que sancionadas hace seis años fueron vaciadas de contenido, pues los impuestos creados para la educación simplemente se derogaron.

El gobierno nacional transfirió servicios educativos a las provincias -que tienen fuertes desequilibrios presupuestarios- sin garantizar recursos económicos para solventarlos. En ese contexto, la educación pública atraviesa hoy su peor crisis.

Según una encuesta del Banco Interamericano de Desarrollo, la primera gran preocupación de los argentinos es el desempleo, y la segunda, la educación. Las escuelas públicas no sólo reciben a menores de escasos recursos sino que funcionan también como centros asistenciales, con comedores y servicios sanitarios.

Jorge Larreaga, un profesor de Matemáticas de 30 años, es otro de los ayunantes. Llegó desde Necochea, en el extremo sur de la provincia de Buenos Aires, donde tiene 40 horas de clase repartidas en tres escuelas, dos en zonas rurales y una en la ciudad, para adultos.

"Los lunes y miércoles salgo de mi casa a las ocho de la mañana y vuelvo a las 11 de la noche. Gano 600 pesos mensuales y me dan 200 más por trabajar en escuelas alejadas de la ciudad, a las que nadie quiere ir porque se pierden horas en el viaje y es agotador", relató a IPS el profesor.

Larreaga y Ramallo creen que pese a que desde hace un año esperan mejoras que no llegan, la carpa tuvo logros muy importantes. Señalan que la dieta líquida a que se someten durante 15 días es muy dura y las noches en la tienda son largas, pero aseguran que vale la pena.

"Antes los docentes eran vistos sólo como mujeres que 'ayudaban' al marido con su sueldo. Hoy, con la carpa, logramos que la gente vea a los docentes como trabajadores de la educación, y a muchas maestras como jefas de hogar que deben mantener a una familia", dijo Larreaga.

"Teníamos necesidad de desmitificar eso del 'apostolado' de los maestros, sólo movidos por la vocación, y la gente comprendió que no podemos cumplir con nuestro cometido si no contamos con los recursos no sólo para mejorar nuestros salarios, sino para infraestructura, capacitación y nuevos proyectos", añadió.

La carpa docente consiguió "unir a los maestros y profesores de todo el país en momentos en que nos habían fragmentado", señaló Ramallo. Se refirió así al traspaso de escuelas a las provincias y a las diferencias salariales de hasta 300 por ciento en los distritos del interior del país.

"La carpa dejó de ser un asunto de los docentes y es un asunto de todos, por eso la gente nos apoya y se solidariza con nosotros dándonos fuerza para que no abandonemos esta lucha", finalizó Larreaga. (FIN/IPS/mv/ag/ip-ed/98

Compartir

Facebook
Twitter
LinkedIn

Este informe incluye imágenes de calidad que pueden ser bajadas e impresas. Copyright IPS, estas imágenes sólo pueden ser impresas junto con este informe