CUBA: La justicia, eje de nuevo conflicto diplomático con EE.UU.

Cuba rechazó por "inexacta" y "falsa" una declaración de la Sección de Intereses de Estados Unidos (SINA) en La Habana, que puso en tela de juicio las garantías judiciales en este país socialista.

La respuesta oficial cubana apareció este martes en el diario oficial Granma, órgano del gobernante Partido Comunista de Cuba, a cuatro días de la distribución del documento de la SINA.

"Las preocupaciones de estos funcionarios no son similares en lo tocante a la aguda problemática que exhibe el sistema judicial de los Estados Unidos", dijo Granma.

Cuba acusó a Estados Unidos de permitir que en sus tribunales se llegue publicamente a realizar arreglos con acusados a quienes se ofrece reducir o eliminar su prevista condena si cumplen determinadas exigencias.

También recordó que el 17 de julio, un tribunal federal de Estados Unidos declaró inocentes a tres secuestradores de una avioneta cubana de turismo a pesar de las pruebas presentadas por el fiscal.

Así mismo, Granma se refirió una asamblea de la Asociación de Abogados Estadounidenses, según la cual, la pena de muerte en ese país se ha convertido en "un instrumento discriminatorio", contra integrantes de las comunidades negras e hispana e incluso contra menores de edad.

El último litigio diplomático entre La Habana y Washington sucedió al resultado en la capital cubana, el 6 de este mes, de un juicio contra un ciudadano estadounidense acusado de intentar un alzamiento armado contra el gobierno de Fidel Castro.

Walter Van der Veer, un ex militar de unos 50 años, fue detenido en agosto de 1996 y en estos momentos espera la confirmación por la justicia cubana de una sentencia a 20 años de privación de libertad por delitos contra la seguridad del Estado.

"El gobierno de Estados Unidos ha expresado hace tiempo su seria preocupación sobre los procedimientos judiciales en general en Cuba", señaló la oficina diplomática estadounidense en La Habana. Agregó que el juicio contra Van der Veer es una nueva causa de preocupación.

De acuerdo con la SINA, los representantes consulares de Estados Unidos no pudieron entrevistar al detenido desde el 24 de septiembre, y se desconoce entonces si éste tuvo tiempo de preparar su defensa con su abogada de oficio.

"El criterio para presentar evidencias en las cortes cubanas es, a veces, arbitrario y discriminatorio", aseguró la SINA, y advirtió que el cierre de juicios como este a la prensa y al público fundamenta la preocupación sobre la transparencia del sistema judicial cubano.

Pero, según Granma, el alegato de la SINA no es más que parte de "una sostenida campaña difamatoria contra Cuba", cuyo "verdadero fondo propagandístico" puede desmentirse con el caso Van der Veer.

Granma dijo que la transparencia del juicio se evidenció con la presencia como testigos de la defensa de familiares de un cubano reclutado por el acusado, de un diplomático estadounidense y del abogado Dominick Salfi, que viajó especialmente desde Estados Unidos para participar como observador.

La abogada defensora, Lourdes Jola Alfonso, "se entrevistó cinco veces con su defendido y al empezar el enjuiciamiento de éste en la sede del tribunal analizó con él una vez más la forma en que llevaría a cabo el trabajo a su favor", afirmó el periódico.

En una rueda de prensa la semana última, Salfi aseguró que la abogada de oficio cubana había realizado una "defensa apasionada" de Van der Beer, pero consideró "alta" la sanción pedida por la fiscalía.

El abogado estadounidense dijo a la prensa que Van der Veer se declaró inocente de todos los cargos y que había viajado a Cuba como "activista religioso" para entregar medicamentos donados por el templo católico de La Pequeña Flor, de Miami.

La fiscalía acusó a Van der Veer de pertenecer desde 1993 a un llamado Frente de Liberación de Cuba, un grupo armado anticastrista con sede en Miami, donde se asienta la principal colonia del exilio cubano en Estados Unidos.

Entre los delitos preparados, pero no cometidos, se cuentan planes para atentar contra Castro y contra instituciones estatales, y para un levantamiento aramado en la ciudad de Pinar del Río, 176 kilómetros al oeste de La Habana.

Van der Veer fue detenido al realizar un segundo viaje a la isla y, según la fiscalía, le fueron intervenidos medios de utilidad bélica que introdujo en Cuba camuflados en varias cajas con donativos para la Iglesia Católica.

Entre estos medios no había armas de fuego ni explosivos, pero sí un cuchillo tipo comando, ropa e insignias militares del ejército de Estados Unidos, pintura de enmascaramiento y una bandera cubana en la que la estrella había sido sustituida por una cruz.

El Código Penal cubano reserva castigos desde 10 años de privación de libertad hasta la pena de muerte por delitos contra la seguridad del Estado.

En contraposición a la versión de Salfi, Granma aseguró que Van der Veer admitió "haber tomado parte en las actividades subversivas que se le achacaron, incluida la preparación de algunas de carácter terrorista" que no llegó a realizar "porque fue atrapado antes". (FIN/IPS/da/ff/ip/97

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