MONTSERRAT: Vivir bajo el volcán

La evacuada Plymouth, capital de la colonia británica de Montserrat, está en llamas desde el domingo a causa de una violenta erupción del volcán Monte Soufriere, cuya actividad arrasa esta isla caribeña de 100 kilómetros cuadrados.

La serie de erupciones comenzada en 1995 costó la vida a 20 personas y destruyó varias aldeas de Montserrat, un territorio de 5.000 habitantes.

Las tierras más fértiles están cubiertas de lava, con la consiguiente paralización de la producción agrícola. Varios granjeros murieron en junio, cuando una gran bocanada de fuego, rocas y lava del Monte Soufriere los sorprendió en la zona de exclusión señalada por las autoridades, donde habían ingresado para atender cosechas y ganado.

Claude Browne, un agricultor que esta semana perdió su casa, reclamó ayuda de los países del Caribe para que los granjeros de Montserrat puedan reanudar su labor en los confines septentrionales de la isla, donde la población se ha concentrado para ponerse a salvo del volcán.

"Los agricultores quieren permanecer en la isla y volver a trabajar", dijo Browne, del Instituto de Investigación y Desarrollo Agrícola del Caribe (CARDI), radicado en Montserrat. Un número indeterminado de agricultores emigró de la isla a partir de 1994, pero la mayoría está de regreso.

Browne informó que 175 granjeros fueron seleccionados por CARDI para la recuperación de la actividad agrícola en Montserrat. Ya están en construcción rutas de acceso a los futuros campos agrícolas del norte, agregó.

El gobierno también pretende comprar tierras a propietarios privados para incorporarlas al programa en curso. "No es una tarea sencilla", advirtió Browne.

Gran parte de las tierras de la pequeña zona segura de la isla montañosa están en manos de inversores privados que, en su mayoría, no residen en Montserrat.

Esa fue una de las razones que condujo de regreso a muchos agricultores a la zona en peligro del sur, señaló Browne. "Los primeros esfuerzos por entregar tierra fracasaron por falta de tierras fiscales en el norte", explicó.

Los granjeros que aún no volvieron a su actividad comercian alimentos, importados en su mayoría de la vecina Dominica y de Antigua, que se convirtió en el principal punto de intercambio hacia y desde Montserrat.

Las autoridades temen que la importación de productos frescos pueda introducir en la isla la plaga del hibisco, que causó al Caribe millonarias pérdidas en los últimos tres años.

La Cruz Roja Internacional entregó ayuda alimentaria de emergencia, pero lo mejor sería que Montserrat intentara prescindir de donantes para alimentarse, opinó Browne.

Hayden Blades, director ejecutivo de CARDI, confirmó que la institución regional realiza una campaña para reanudar la producción de alimentos en la isla.

El norte de Montserrat se utilizaba para el cultivo de algodón, es un área seca y "su tierra no es tan buena como la del sur", advirtió Blades.

Pero el director de CARDI confía en la experiencia adquirida en otras islas del Caribe de tierra y condiciones climáticas similares. (FIN/IPS/tra-en/wg/cb/aq/en/97

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