ERITREA: Agricultores aumentan al doble sus cosechas

Agricultores de Eritrea, un país que lucha por recuperarse de la larga guerra por su independencia de Etiopía, han doblado el rendimiento de sus cosechas, con apoyo de un programa especial de FAO (Organización de Naciones Unidas para la Agricultura y la Alimentación).

Las pequeñas parcelas de Mesmer Zergabere triplicaron en la última campaña agrícola la producción de los mejores años. Mesmer, de 75 años, utilizó fertilizantes y sembró boohai, una variedad de trigo de alto rendimiento.

Se trata de uno de los 140 granjeros de la región de Geremi- Karneshim que están encuadrados en el programa especial de seguridad alimentaria de FAO, una iniciativa internacional puesta en marcha en 1994 para aumentar las principales cosechas en países que no se autoabastecían de alinentos.

El programa, implementado en Eritrea desde 1995, comienza por demostraciones en las mismas granjas de técnicas de labranza y cultivo, y desarrolla nuevas formas de trabajo.

"Empleamos semillas mejoradas y una cantidad moderada de fertilizantes, e instruimos a los agricultures en el adecuado manejo de las cosechas. De ese modo hay posibilidades ciertas de aumentar al doble los rendimientos", señaló a IPS Mandadi Reddy, un funcionario de FAO que asesora al Ministerio de Agricultura de Eritrea.

Eritrea necesita incrementar su producción agrícola, que sólo cubre 40 por ciento de sus necesidades de alimentación.

La guerra de indpendencia librada entre 1961 y 1991 por el Frente Popular de de Liberación de Eritrea contra Etiopía destruyó la economía y las obras de infraestructura, y los campos quedaron sembrados de minas.

La zona montañosa del centro del país en que reside Mesmer fue especialmente golpeada por el conflicto, debido a su cercanía a Asmara, la capital.

Mesmer posee tres pequeñas parcelas de seca tierra pedregosa, que en total suman una sola hectárea. "No es suficiente para alimentarnos a mi esposa y a mí. Mi tierra sólo me proporciona alimentos para seis meses", explicó.

En lugar de entregar víveres a agricultores hambrientos, FAO optó por crear las condiciones necesarias para el autoabastecimiento. El programa intenta también reducir la presión sobre los recursos naturales y colaborar en la reactivación económica de los países asistidos.

Pero el programa es aún nuevo en Eritrea, donde persisten una serie de problemas al desarrollo agrícola. La tierra está seriamente degradada en Geremi-Karneshim, la región en que reside Mesmer, que es proclive a la sequía y es atacada periódicamente por mangas de langosta.

"El año último, las lluvias llegaron muy tarde y la producción sólo bastó para cubrir las necesidades de la población durante dos o tres meses", informó Teodros Keleta, delegado del Ministerio de Agricultura en Geremi-Karneshim.

La falta de lluvia ha obligado a construir terrazas en las laderas de las montañas, para retener cada gota de agua. Las condiciones climáticas exigen el cultivo de variedades agrícolas de rápida maduración y resistentes a la sequía.

Reddy destacó que también hay problemas de índole institucional, como la falta de sistemas de investigación, de crédito y de apoyo al medio rural.

El programa de FAO fue lanzado en Eritrea en un momento de sequía y de plaga de langostas. La primera etapa fue orientada a enfrentar esos problemas y a introducir la tecnología necesaria para aumentar la producción.

La segunda fase, de almacenamiento de alimentos, construcción de insfraestructura y mejoramiento de la capacidad de los granjeros, ha comenzado a rendir resultados.

FAO también colabora en la investigación agrícola. La guerra de independencia desplazó a muchos agricultores, redujo el acceso a insumos, como semillas y fertilizantes, y destruyó servicios de apoyo.

Las cosechas cayeron a la mitad y la producción ganadera se redujo un tercio. Pero 80 por ciento de la población del país depende todavía directamente del trabajo en el campo para su supervivencia.

FAO destinó cinco millones de dólares proporcionados por Italia al fortalecimiento de los servicios de apoyo a los granjeros y a la investigación agrícola en Eritrea.

"El mejoramiento de nuestros recursos humanos es aún más importante que la ayuda en alimentos", afirmó Tekleab Meghena, director del servicio de investigación del Ministerio de Agricultura. "Sin instrucción, jamás lograremos la seguridad alimentaria".

Eritrea pretende contar en 20 años con una economía moderna, auxiliada por nuevas tecnologías e internacionalmente competitiva, y la agricultura es pieza central de ese proyecto. (FIN/IPS/tra- en/mom/jmp/ff/dv/97

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