Cuba eleva su apuesta por la inversión extranjera con nuevos incentivos

Fachada del hotel en construcción Grand Aston, en la avenida de Malecón, La Habana. La nueva cartera de oportunidades para la inversión en Cuba contempla 106 proyectos relacionados con el turismo, 27 de ellos en la modalidad de empresas mixtas, cinco contratos de asociación con fondo común, 65 contratos hoteleros, y nueve contratos de administración y comercialización de marinas, alojamientos y centros recreativos. Foto: Jorge Luis Baños / IPS

LA HABANA – El gobierno cubano flexibilizó la estrategia para captar capitales con la aspiración de potenciar la inversión extranjera en sectores estratégicos como el agroalimentario, turismo, biofarmacia y energías renovables.

Una nueva cartera de oportunidades se presentó durante el II Foro Empresarial Cuba 2021, efectuado en línea del 29 de noviembre al 2 de diciembre, en sustitución de la Feria Internacional de La Habana, la principal plataforma de intercambio comercial del país, suspendida por segundo año consecutivo debido a la covid-19.

Con un valor total de 12 500 millones de dólares, el listado dispone 678 posibles proyectos donde sobresalen los de producción de alimentos.

“Varias de nuestras empresas están interesadas en el envasado y empaquetado, con tecnologías que pueden ayudar al desarrollo de la industria alimentaria y de bebidas”, dijo a IPS Simona Autuori, directora de la Oficina para la Promoción del Intercambio Comercial de la Embajada de Italia en Cuba.

Autuori se refirió a la presencia de siete empresas de la nación europea en la Zona Especial de Desarrollo Mariel (ZEDM), 45 kilómetros al oeste de La Habana, algunas de ellas dedicadas a la producción de envases de vidrio, quesos y pastas.

“Apostamos por Cuba por ser un destino importante para el turismo. Es un país seguro, sin altas tasas de criminalidad… También hay un gran interés en las energías renovables, sobre todo asociadas al sector agrícola”, agregó la funcionaria.

A fines de noviembre, una treintena de empresarios italianos llegaron a La Habana como parte de una delegación que buscó auscultar las oportunidades de negocios.

“Vinimos para mostrar nuestra experiencia con las energías limpias. Traemos un proyecto piloto, a fin de encontrar el modo de desarrollarlo financieramente”, explicó a IPS Carlo Meccoli, director de desarrollo de Ecosuntek Energy.

Meccoli detalló que su empresa en Italia “trabaja con clientes de la industria, la agricultura y emprendedores, que además de instalar paneles solares, montan proyectos conjuntos para la venta y compra de energía sostenible a precios muy competitivos”.

El plan de desarrollo cubano hasta 2030 proyecta elevar hasta 24 % la participación de las energías verdes en la matriz energética nacional y disminuir la dependencia de los combustibles fósiles, con los cuales hoy se genera más de 90 por ciento de la electricidad.

Asimismo, el Plan de Soberanía Alimentaria y Educación Nutricional aprobado en julio de 2020 prevé potenciar la producción nacional de alimentos, pues alrededor de 80 % de los que se consumen en el país deben importarse.

La recepción de capitales frescos en ambos sectores, catalogados de estratégicos, contribuiría a incorporar modernas tecnologías, elevar la productividad y frenar el proceso de descapitalización industrial resultado de la crisis económica que arrastra el país desde inicios de la década de los 90.

Una empleada vende productos agrícolas a una clienta en el interior de un mercado gestionado por una cooperativa en el municipio de Playa, en La Habana. El arribo de capitales frescos en el estratégico sector agrícola de Cuba contribuiría a la introducción de modernas tecnologías, elevar la eficiencia productiva y aumentar la producción en un país mayormente importador de alimentos. Foto: Jorge Luis Baños / IPS

Obstáculos

Cuba aprobó en 2014 la Ley de Inversión Extranjera, amparada en una política que aunque readecuada paulatinamente, sigue sin ofrecer los resultados esperados.

Desde agosto de 2020 una Ventanilla Única busca agilizar trámites y mitigar el burocratismo para la aprobación de negocios, algo señalado por inversionistas.

Expertos estiman que Cuba requiere anualmente un mínimo de 2500 millones de dólares de inversión extranjera directa (IED), para lograr tasas anuales de acumulación de capital de al menos 25 % del producto interno bruto (PIB) y un crecimiento anual de 6 % para sostener sus planes de desarrollo.

De enero de 2020 hasta fines de septiembre, el PIB de este país insular se contrajo 13 por ciento, motivado en gran parte a los efectos de la pandemia, pero los años anteriores estuvieron marcados por muy bajos ritmos de crecimiento.

En enero de 2014 fue inaugurada la ZEDM, con exenciones y reducciones fiscales para imantar el capital foráneo.

Se trata de un proyecto estratégico proyectado como un hub o centro logístico regional para la producción y redistribución de mercancías, en el tránsito de rutas comerciales marítimas que conectan a América del Norte con el Canal de Panamá.

Datos oficiales indican que en casi ocho años se aprobaron allí 61 negocios, 31 de ellos con capital 100 % extranjero, con un monto de inversión de 3044 millones de dólares.

Con una población casi nueve veces mayor a la cubana, de apenas 11,2 millones de habitantes, pero con un sistema político socialista como el de la isla, Vietnam registró durante los primeros 11 meses del año 14 100 millones de dólares en nuevos proyectos de IED.

La nación asiática aprobó en el periodo 1577 nuevos proyectos, precisó el ministerio de Planificación e Inversión vietnamita.

Para el economista Yarbredy Vázquez, uno de los grandes obstáculos para el aumento de las inversiones en Cuba es el embargo estadounidense contra la isla desde 1962.

“El bloqueo limita a los grandes inversionistas, pues pueden ser multados si infringen la Ley Helms-Burton. Hay antecedentes de ello”, subrayó Vázquez a IPS.

La Ley de la Libertad Cubana y Solidaridad Democrática, conocida como Helms-Burton, aprobada por el bicameral Congreso estadounidense en 1996, compila las sanciones de Washington contra la isla.

En mayo de 2019, la administración del presidente Donald Trump (2017-ene 2021) activó el hasta ese momento postergado Título III de la legislación, que ha permitido a estadounidenses reclamar ante tribunales de su país propiedades expropiadas tras la revolución cubana de 1959 y demandar a compañías que se estén beneficiando de ellas.

Críticos de la Helms-Burton sostienen que exacerba la hostilidad en la política hacia la isla, tiende a intimidar a empresarios extranjeros que valoran negociar con Cuba y se enfoca en obstaculizar el comercio internacional del país.

Vázquez recordó que “Cuba tiene un mercado interno reducido, con bajo poder adquisitivo, que desestimula la creación de franquicias”, tampoco puede exportar a Estados Unidos, el principal mercado mundial y el destino más cercano. Además,  “salvo contadísimas excepciones como los productos de la biotecnología, los productos que ofrecemos compiten con los de ellos”, aseguró.

Se refirió a las retenciones de utilidades en divisas “entendibles y objetivas, pues el país está estrangulado financieramente”, y un mercado de capitales poco desarrollado como elementos que minan la confianza de los inversionistas.

Aerogeneradores en el parque eólico Gibara 1, en el municipio homónimo, en la provincia de Holguín, en el este de Cuba. La inversión extranjera podría dar un impulso significativo a los planes para elevar hasta 24 por ciento la participación de las energías verdes en la matriz energética nacional y disminuir la dependencia de los combustibles fósiles en 2030. Foto: Jorge Luis Baños / IPS

Oportunidades

Entre otras novedades, el nuevo portafolio de inversiones posibilita que el capital extranjero pueda vincularse con los actores no estatales y no solo, como hasta ahora, con la empresa estatal que la Constitución define como sujeto principal de la economía.

Desde fines de septiembre se aprobaron unas 900 micro, pequeñas o medianas empresas (mipymes), en su mayoría privadas, y casi una veintena de cooperativas no agropecuarias, como parte de la política de recuperación económica poscovid-19.

La cartera también abrió las puertas a la inversión con montos discretos, que no superen el medio millón dólares, en proyectos de desarrollo local, lo que además de respaldar la autonomía de los municipios pudiera interesar a mipymes foráneas.

El II Foro Empresarial insistió en que cubanos residentes en el exterior pueden concurrir como inversores extranjeros, si bien “esta posibilidad no se ha concretado en demasía”, reconoció el ministro de Comercio Exterior y de Inversión Extranjera, Rodrigo Malmierca.


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Datos de la Organización Internacional para las Migraciones indican que más de 1,5 millones de cubanas y cubanos viven en otras latitudes, 1,3 millones de ellos en Estados Unidos.

“Conozco cubanoamericanos dispuestos a invertir e intentar mejorar las relaciones… pero ven aún muchos obstáculos, entre ellos el propio bloqueo y por el lado cubano contradicciones, especialmente en la Constitución vigente desde 2019”, señaló a IPS el economista Omar Everleny Pérez Villanueva.

El experto recordó que el texto constitucional pauta “que no se permitirá la concentración de la propiedad, que la prioridad es la propiedad estatal”, ante lo cual se preguntó “cómo conectar eso con los intereses de los inversores que es obtener siempre su cuota de ganancias”.

Tampoco se puede soslayar, puntualizó, la documentación de la comunidad cubana con pasaportes cuyo costo oscila los 225 dólares, con una vigencia de solo seis años, la necesidad de una prórroga bienal, “así como la obligatoriedad de entrar a la isla con pasaporte cubano aunque tengan otras ciudadanías”.

A juicio de Pérez Villanueva, “se perdió una oportunidad de concretar negocios con los cubanoamericanos en la época de Obama, y conozco que se hicieron propuestas serias. Toca mejorar aún más las legislaciones vigentes, porque el propio decreto ley sobre las mipymes no permite crear una en Cuba a una persona no residente”.

ED: EG

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