El producto interno bruto (PIB) de Chile creció 4,9 por ciento en el primer semestre de este año, según el Banco Central, que también advirtió un aumento del gasto que podría determinar presiones inflacionaris.
La economía sufrió una cierta desaceleración en el primer trimestre, al crecer sólo 3,5 por ciento, para recuperarse entre abril y junio, cuando el aumento de la actividad fue de 6,3 por ciento, de acuerdo con el informe del Banco Central, publicado este martes.
Analistas privados señalaron que el gasto, en términos de demanda interna, tuvo un aumento sorprendentemente alto, de 9,9 por ciento en el segundo trimestre, lo cual fue implícitamente admitido por Carlos Massad, presidente del Banco Central.
Massad dijo que la señal que entregue el gobierno a través del proyecto de Presupuesto del Estado para 1998 será fundamental para evitar futuras presiones inflacionarias que comprometan las metas económicas del presidente Eduardo Frei.
Por el momento, la recuperación del segundo trimestre permite a Massad prever para los últimos seis meses del año una consolidación del crecimiento del PIB en torno de la meta de 5,5 por ciento proyectada para todo el año por las autoridades.
Los responsables de la política económica del gobierno de Frei, encabezados por el ministro de Hacienda, Eduardo Aninat, aguardan en materia de inflación un resultado similar al crecimiento del PIB. Es decir, de 5,5 por ciento.
Los objetivos del equipo económico gubernamental se cumplieron en 1996, cuando la economía chilena creció 7,2 por ciento, una de las mayores tasas de América Latina en el año considerado, y la inflación fue de 6,6 por ciento.
Para este año, el gobierno optó por privilegiar las metas inflacionarias, para lo cual aplicó desde el último trimestre de 1996 un plan de ajuste. A ese plan se atribuye el escaso incremento del PIB entre enero y marzo de este año.
"Se espera que el proceso de aceleración de la economía continúe suavemente en el próximo semestre y se acentúe en 1998", dijo Massad, en tanto el ministro de Economía, Alvaro García, pronosticó un aumento promedio de la actividad de 6,5 por ciento para el segundo semestre.
El crecimiento del gasto en el semestre llegó a un promedio de cinco por ciento, como consecuencia de la brusca aceleración de abril-junio, cuando registró un aumento de 9,9 por ciento, frente a 0,2 por ciento del primer trimestre.
La virtual advertencia de Massad sobre posibles presiones inflacionarias indica que el Banco Central sugerirá al gobierno un presupuesto austero para 1998, que controle la expansión del gasto pero no comprometa el crecimiento del PIB.
El economista y consultor Erick Haindl destacó este miércoles que el aumento de la demanda interna fue el motor del crecimiento del segundo trimestre, y no las exportaciones, que en el período se incrementaron sólo 2,8 por ciento.
Según Haindl, el crecimiento del PIB no puede calificarse de "moderado" y los agentes económicos, tanto públicos como privados, deberían corregir sus previsiones al alza.
George Lever, analista de la Cámara de Comercio, y Valentín Carril, de una entidad financiera, coincidieron en que el gobierno no logrará este año, como se proponía, el equilibrio entre el aumento del PIB y del gasto.
Los expertos sostuvieron que la demanda interna crecerá este año en torno de 6,3 por ciento, con lo cual superará en alrededor de medio punto el incremento del PIB, que fluctuará entre 5,5 y seis por ciento.
Los analistas del sector privado restaron dramatismo a esta situación y sostuvieron que no debería impedir una nueva rebaja de la tasa de interés interbancaria, que el Banco Central fijó en 6,75 por ciento luego de tres recortes en el curso del año.
El ministro García compartió esa apreciación y Massad evitó pronunciarse, mientras otros analistas, entre los cuales se incluye a Haindl, estimaron que se alejan las posibilidades de una rebaja de tasas de interés en el mediano plazo.
La disminución de los intereses internos es reclamada por los empresarios exportadores, que atribuyen la baja del dólar frente al peso chileno a las altas tasas, y por empresarios agrícolas e industriales que buscan disminuir el costo del crédito.
El PIB del sector silvoagropecuario tuvo una caída de 4,4 por ciento en el primer semestre y la industria registró un crecimiento modesto de 2,8 por ciento, en tanto la minería, con 14,1 por ciento, tuvo el mejor desempeño sectorial.
Otros sectores de crecimiento importante fueron el transporte y las comunicaciones, con 10 por ciento, la construcción (5,9) y los servicios financieros (5,1), mientras la pesca acompañó al sector silvoagropecuario con una caída de 0,4 por ciento.
El gobierno y el Banco Central no parecen presionados por la situación económica como para ceder a las demandas de los grupos empresariales que quieren cambios significativos en las políticas crediticia y cambiaria.
Si bien las exportaciones crecen en forma moderada, la balanza comercial acumuló hasta julio un superávit de 657,1 millones de dólares, como producto de ingresos por 10.420,3 millones y un gasto en importaciones de 9.763,2 millones de dólares.
El superávit logrado es superior al saldo positivo de 466,2 millones de dólares acumulado en los siete primeros meses de 1996, en tanto las reservas internacionales llegaron en julio último a un sólido volumen de 17.589,3 millones de dólares.
El último informe del Banco Central consigna asimismo un aumento moderado de la deuda externa, que el 30 de junio llegó a 24.432 millones de dólares, en comparación con un endeudamiento de 22.979 millones al 31 de diciembre de 1996. (FIN/IPS/ggr/ff/if/97