El ex presidente venezolano Carlos Andrés Pérez criticó que Estados Unidos haya levantado el embargo a la venta de armas sofisticadas a América Latina porque abre la puerta al armamentismo, mientras el embajador de Estados Unidos, Jonh Maisto, negó esa probabilidad.
El dos veces presidente (1974-79 y 1989-93) reveló a IPS por teléfono desde Nueva York que varios gobernantes y líderes de Estados Unidos y la región hicieron gestiones desde abril ante la Casa Blanca para establecer una moratoria de dos años sobre la venta de armas, sin ningún resultado.
El ex mandatario socialdemócrata dijo que la esperable carrera armamentista en América Latina socavaría el análisis sobre cuál debe ser el nuevo papel de los ejércitos de la región, que de haber funcionado en base a un escenario de guerra, "deben ser proyectados ahora a ejércitos para la paz'.
El embajador Maisto aseguró que el levantamiento del embargo fue decidido por el presidente Bill Clinton el primer día del mes con un ánimo "muy prudente" y tras mucha ponderación.
Dijo que cuando el embargo fue impuesto por el presidente James Carter (1976-80) la mayoría de América Latina estaba en manos de regímenes militares, mientras que en la actualidad "sólo persiste la dictadura de Cuba".
Maisto declaró a corresponsales extranjeros que el permiso para la venta de equipos y armamentos para modernizar las Fuerzas Armadas de la región se decidirá "caso por caso" y se evitará que sirva para impulsar situaciones de conflicto con vecinos.
Rechazó que el levantamiento del embargo vaya a favorecer una carrera armamentista en el subcontinente y recordó que los países latinoamericanos mantuvieron el derecho "a conseguir armas donde le diera la gana, y lo hicieron".
Pérez insiste desde febrero que el levantamiento del embargo alentaría el previsto reequipamiento militar de Chile -en cuanto el ex dictador Augusto Pinochet abandone en unos meses la cúpula castrense-, lo que iniciará un "efecto domino" que seguirá por Argentina, Perú, Colombia y Venezuela.
Maisto desestimó comentar si, tal como se asegura, se aprobará a Chile la adquisición de un lote de aviones F-16 en cuanto pase a retiro Pinochet. "Ese es un tema de mi gobierno", precisño.
A fines de abril en Alanta Pérez participó con gobernantes latinoamericanos en ejercicio, el vicepresidente estadounidense Al Gore, ex mandatarios y especialistas en un foro convocado por la Fundación Carter para analizar, entre otros, este tema y la modernización de los ejércitos regionales.
En esa oportunidad, "la preocupación por el costo económico y de estrategia de conflicto de la eliminación del embargo fue común y llevó a un pronunciamiento muy duro al respecto", afirmó.
Pero también dijo que la medida de Clinton tiene una justificación pragmática, como es que "Estados Unidos estaba perdiendo un buen negocio", mientras esa oportunidad era llenada por Francia, Israel, Rusia y otros países.
"Lamentablemente, en Clinton triunfó el pragmatismo y no tuvo en cuenta su importante papel como factor de paz en el continente", comentó Pérez.
Dijo que era preocupante que Clinton no escuchara la solicitud de que en el caso de levantar el embargo, la medida fuese tomada junto con una moratoria de dos años para la venta de equipos militares.
Insistió en que el reequipamiento también obstaculiza las acciones para que se modifique la misión de los ejércitos de la región y que pasen de funcionar con una óptica de guerra a otra de paz.
Llamó a que se reactive la Conferencia Interamericana de Paz, para analizar los problemas específicos de la paz continental.
Pérez también calificó como muy peligroso el nuevo papel que Estados Unidos quiere imponer a las Fuerzas Armadas regionales como "combatidoras en la lucha contra la droga", lo que podría provocar cosas como "la invasión de un país a otro bajo el argumento de luchar contra la droga"
Señaló que ese papel es contradictorio con el que deben tener los ejércitos y el caso de los militares de México que han aparecido directamente implicados en casos de narcotráfico, cuando tienen a su cargo su lucha, es el mayor ejemplo de que esa función sólo añade otro elemento de corrupción e las Fuerzas Armadas.
Pérez aseguró que la vía para luchar contra el narcotráfico es declararlo un crimen de lesa humanidad, lo que permitiría su concertado combate internacional.
El ex mandatario abandonó la última presidencia ocho meses antes de concluir su mandato, al encontrársele méritos para ser juzgado por el desvío de fondos secretos. Permaneció 28 meses arrestado y se le condenó por derivar recursos para cooperar con la creación de una policía en Nicaragua, en 1990. (FIN/IPS/eg/dg/ip/97


