La mosca blanca, una plaga que hace estragos en los cultivos de algodón de India y Pakistán, podría ser el motivo de un proyecto de cooperación entre científicos de ambos países, rivales tradicionales.
En los últimos tres años, la mosca blanca perjudicó la agricultura de los estados de Punjab, Rajastán y Haryana, en el noroeste de India, pero lo que causa preocupación no es el insecto en sí sino el virus que porta, que causa la muerte de las hojas.
"Sospechamos que el virus procede de Pakistán", expresó A.K. Raheja, director general del Consejo Indio de Investigación Agrícola (ICAR).
"Tanto el virus como la mosca blanca ignoran las fronteras internacionales. Las condiciones del viento también ayudan al insecto en su vuelo a través de las fronteras", agregó.
Los cultivos de algodón de Pakistán fueron devastados por el virus, que causó una pérdida de 2.300 millones de dólares en los últimos cuatro años, informó Anwar Nasim, representante del paquistaní Consejo Islámico para la Ciencia y la Tecnología, en un taller celebrado el mes pasado en Delhi.
La enfermedad es relativamente nueva en India y las autoridades aún no sienten inquietud al respecto, pero la mayoría de los productores agrícolas tuvieron problemas económicos por su causa.
"La destrucción tuvo un enorme impacto social y económico sobre los agricultores, la mano de obra, los comerciantes de algodón y la industria desmotadora", afirmó M.S. Kairon, de la Universidad Agrícola de Haryana.
La producción de algodón en el noroeste de India cayó de 816.000 toneladas en 1993, antes de la llegada del virus, a 765.000 toneladas en 1996, aun cuando el terreno cultivado aumentó de 1,6 a dos millones de hectáreas.
Se prevé que, para cuando el virus esté firmemente establecido, la pérdida de cultivos aumente más aún.
El virus de la mosca blanca llegó a Pakistán en 1990 junto a importaciones de semillas de Estados Unidos. Científicos de ambos lados de la frontera sostienen que el virus prosperó luego del uso por los productores de grandes cantidades de fertilizantes para estimular la cosecha.
Su experiencia en común habilitó la colaboración informal entre científicos de India y Pakistán para hallar variedades de algodón resistentes al virus. Hoy, los agricultores tienen sólo dos opciones: quemar sus cultivos o rociarlos con pesticidas.
La última alternativa no es válida, afirma K.S. Murthy, del ICAR. "La mosca blanca en ambos países desarrolló sus propios mecanismos contra los pesticidas, por lo que la eliminación total no es posible. En el mejor de los casos, la peste sólo podrá ser controlada", sostuvo.
En privado, científicos del ICAR, la principal organización de investigación agrícola de India, admiten que no saben qué rumbo tomar. "El problema es muy nuevo en el ámbito internacional y hay muy poca investigación en la materia, aun en países avanzados", señaló un patólogo.
Pero la excepción es Pakistán, donde el virus ha sido investigado en profundidad.
Luego de que los científicos paquistaníes descubrieran que las variedades genéticas de algodón autóctono fueron sustituidas por tipos exóticos, en su mayoría de Estados Unidos, emprendieron un proyecto para estudiar todas las especies genéticas de algodón.
En India también comenzó la investigación sobre el algodón autóctono. Científicos de ambos países piensan que con el intercambio de información y la construcción de una base de datos podrán identificar el gen o los genes resistentes al virus.
La cooperación científica es informal debido a las malas relaciones bilaterales entre los dos gobiernos, aunque comenzaron negociaciones de afianzamiento de la paz en los últimos meses.
Científicos de ambos estados sólo participaron en iniciativas regionales multilaterales, siendo la más importante el proyecto entre India, Pakistán, Nepal y Bangladesh para analizar y contrarrestar, durante cinco años, la menguante productividad del arroz y el trigo en la región.
La actual mejora de las relaciones entre India y Pakistán podría ser la oportunidad para formalizar un proyecto conjunto sobre el virus de la mosca blanca, sugirieron científicos indios.
Raheja, del ICAR, señaló que científicos paquistaníes ofrecieron su colaboración. "Ellos también tienen interés y estamos considerando su propuesta", dijo.
Investigadores agrícolas independientes piensan que es esencial que los gobiernos de Asia meridional colaboren en la región que alberga a los más pobres del mundo. La mayoría de la población depende de la agricultura de subsistencia.
"La agricultura de ambos países tiene tanto en común. Sus cultivos, prácticas y problemas son similares. ¿No es razón suficiente para cooperar?", preguntó Devinder Sharma, del Foro para la Biotecnología y Seguridad Alimenticia, un centro de investigación agrícola y ambiental. (FIN/IPS/tra-en/bbp/an/aq-ml/dv/97


