PERU: La Iglesia Católica y la crisis de la embajada de Japón

La Iglesia Católica de Perú no sólo respalda la solución pacífica del problema de los rehenes capturados por el Movimiento Revolucionario Tupac Amaru (MRTA) en la embajada de Japón, sino que habría anticipado su conformidad con un acuerdo de paz entre el gobierno y el grupo guerrillero.

El obispo de Ayacucho, Juan Luis Cipriani, el miembro de la jerarquía católica peruana más proximo al presidente Alberto Fujimori, ingresó este miércoles a la embajada de Japón, en donde el MRTA retiene todavía a 104 rehenes, y este jueves explicó los alcances de su iniciativa.

Cipriani, quien aclaró que no era mediador en el conflicto, dijo haber conversado amplia y libremente con Néstor Cerpa, jefe del comando guerrillero que tiene en su poder la embajada, y expresó que todos, rehenes y captores, tienen "deseos de Paz".

"Hay una semilla de paz, debemos tratar de conocer la huella de Dios que todos los hombres de bien tienen en su espíritu", expresó el obispo, quien recalcó en una de sus respuestas que se refería a todos los que se encontraban en el interior de la sitiada sede diplomática.

Su alocución, que incluyó el anticipo de un fragmento del mensaje de fin de año del Papa Juan Pablo II, recalcó dos conceptos morales básicos: perdón y reconciliación.

Estos conceptos, en la actual coyuntura peruana, pueden ser leidos como de apoyo a la propuesta del MRTA de iniciar conversaciones que conduzcan al desarme de la organización guerrillera y su conversión en un partido político legal.

Fujimori rechazó la posibilidad de iniciar conversaciones forzadas mediante un fusil en la nuca de los rehenes y dijo que esa posibilidad se podría explorar después que Cerpa y la veintena de guerrilleros que los secundan liberen a todos los cautivos.

El domingo fueron liberados 225 rehenes y todo indica que actualmente se realizan negociaciones entre el MRTA y el gobierno para salir de una situación que podría prolongarse infinitamente, pues Fujimori no ordenará un rescate militar y parece claro que los guerrilleros no asesinarán a sus rehenes.

El ingreso del obispo más proximo al gobierno se produjo en esas circunstancias, cuando los interlocutores parecen trabarse en la discusión de detalles que probablemente son más significativos para ellos que para la solución del conflicto.

Exhortó a todos "a hacer gestos, por pequeños que sean, pues estos abrirán paso a decisiones mayores".

Cipriani es miembro distinguido del Opus Dei, organización católica conservadora a la que pertene el rehén peruano de más alto rango, el canciller Francisco Tudela.

Según fuentes vinculadas a la Iglesia Católica, el MRTA rechzó el primer día la oferta de mediación que formuló la Conferencia Episcopal, de modo que cuando Cipriani obtuvo autorización para ingresar y oficiar una misa de navidad el día 25, los demás obispos no se opusieron.

Por otro lado, las mismas fuentes señalaron a IPS que el sector progresista de la Iglesia Católica ya habría tomado contacto con Cerpa, a través del sacerdote jesuita Juan Witch, un rehén que se negó a salir en libertad el viernes pasado, "porque quería proseguir su misión de paz".

Una horas después de la conferencia de Cipriani, el MRTA hizo otro gesto en dirección a sus objetivos políticos al liberar al embajador de Guatemala, José María Argote.

El diplomático centroamericano dijo en breves declaraciones a la prensa en la puerta de la embajada que su liberación "es un reconocimiento al proceso de paz que se está produciendo en Guatemala", país donde el gobierno y la guerrilla firmarán la paz el día 29. (FIN/IPS/al/ag/ip/96

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