NICARAGUA: Actitud de EE.UU. hacia Managua se torna más ambigua

Justo dos semanas antes de las elecciones en Nicaragua, el Departamento de Estado lanzó aquí un ataque frontal contra uno de los candidatos en carrera, el ex presidente Daniel Ortega.

El ataque, montado por el vocero del Departamento, Nicholas Burns, causó sorpresa en Washington, en parte porque la administración del presidente Bill Clinton se abstuvo hasta ahora de hostigar a candidatos específicos en comicios foráneos.

También llamó la atención porque pareció contradecir la política oficial estadounidense de mantener neutralidad en las elecciones de Nicaragua. Si bien una docena de candidatos se disputan la presidencia, la carrera parecería definirse entre dos contendientes, Ortega y el ex alcalde de Managua, Arnaldo Aleman.

Ortega, uno de los líderes de la insurrección sandinista de 1979 contra el extinto dictador Anastasio Somoza, asumió la jefatura del estado en 1984 tras comicios impugnados como irregulares por la administración del ex presidente Ronald Reagan.

Reagan, que comenzó a financiar, entrenar y armar a rebeldes antisandinistas en Honduras poco despues de haber asumido el poder en enero de 1981, denunció que los sandinistas pretendían hacer de Nicaragua una "playa de desembarco" para que Cuba y la Unión Soviética difundieran la subversión en el continente.

Tras ocho años de sangrienta y ruinosa guerra civil entre los "contras" respaldados por Estados Unidos y las fuerzas del gobierno sandinista, Ortega negoció un acuerdo de paz con ayuda de otros líderes centroamericanos. En febrero de 1990, resultó derrotado en elecciones por la actual mandataria, Violeta Chamorro.

La primera ronda de las elecciones está prevista para el 20 de octubre. Si ninguno de los candidatos logra más del 45 por ciento, los dos más votados disputarán una segunda vuelta en noviembre.

Aleman, un antisandinista de derecha que prometió mejores vínculos con Estados Unidos, ha liderado la mayor parte de la campaña, según sondeos de opinión, porque contaría con un 40 por ciento del favor de los electores.

Sin embargo, Ortega, que hace seis años apenas se adjudicó un 28 por ciento, ahora le está pisando los talones a Aleman.

Como la fecha de las elecciones se acerca, Burns, que goza de mayor amplitud que sus predecesores para comentar asuntos de política exterior, abandonó la prudencia diplomática para atacar abiertamente a Daniel Ortega.

El viernes pasado, por ejemplo, David Ensor, comentarista de la cadena televisiva ABC, le preguntó si Washington creía que Ortega se había convertido en un "buen demócrata", y si Estados Unidos consideraba aceptable a cualquiera que ganara las elecciones.

"¿Se trata de una pregunta tramposa, David?", inquirió Burns desde su podio en el departamento de Estado. "Estoy buscando palabras en mi mente, pero la verdad es que no usaría el término 'demócrata' para describir a Daniel Ortega".

Interrogado cómo lo describiría el Departamento de Estado, Burns contestó: "Es un nigaraguense con… un pasado. Todos conocemos muy bien ese pasado. Considerando sus anteriores actividades contra Estados Unidos, creo que debemos tenerlas presentes".

El martes último, Burns atacó de nuevo a Ortega, señalando que Washington había objetado formalmente el uso de un video en el cual el líder sandinista aparecía junto con el republicano Bill Richardson, un hombre de confianza de Clinton que realizó difíciles misiones diplomáticas para el presidente.

Burns dijo que las imágenes en el video sugerían que "de alguna manera Daniel Ortega tiene una bella relación con el gobierno estadounidense. Yo puedo asegurarles que no es el caso".

El miércoles, Burns ratificó lo dicho. "Voy a atenerme a las declaraciones que formulé la semana pasada", dijo. Luego indicó al diario Wall Street Journal las versiones sobre "la cálida relacion de Ortega con (el presidente iraquí) Saddam Hussein y (el líder libio) Muammar Kadhafi".

Las afirmaciones de Burns fueron una auténtica sorpresa para muchos analistas, incluyendo otros funcionarios de política exterior. "La política estadounidense debe ser escrupulosamente equilibrada y no involucrarse en elecciones libres y justas", dijo a IPS un funcionario de la Casa Blanca.

Elaine McDivitt, una funcionaria de prensa en el despacho de Burns, afirmó que Washington permanece "estrictamente neutral con respecto al resultado de las elecciones. No hemos tomado partido ni lo queremos hacer, en los comicios de Nicaragua", declaró el miércoles, pocas despues de los exabruptos de Burns.

Además, "reconoceremos a cualquier candidato que resulte electo presidente de Nicaragua en elecciones libres y justas, y respete el juego democrático".

Analistas independientes opinaron que, dejando de lado los comentarios de Burns, no hay indicios que Washington esté tomando partido en las elecciones. "No creo que estén contentos ni con Ortega ni con Aleman", apuntó Jeff Thale, un especialista de la Oficina Latinoamericana de Washington.

"Hubieran preferido algún candidato más moderado", dijo.

"Ciertamente, la embajada (en Managua) ha tratado de ser estudiadamente neutral entre ambos", agregó, indicando que "es difícil considerar los dichos de Burns en los últimos tres días como algo distinto a una interferencia".

Burns, un ex especialista en cuestiones soviéticas en el Consejo Nacional de Seguridad, es un funcionario de carrera en el servicio exterior quien, se dice, goza de la confianza del secretario de Estado, Warren Christopher. Actualmente, Christopher está realizando una gira de una semana por varios países africanos. (FIN/IPS/tra-en/jl/yjc/ego/ip).

= 10100949 DAP002

Este informe incluye imágenes de calidad que pueden ser bajadas e impresas. Copyright IPS, estas imágenes sólo pueden ser impresas junto con este informe

Lo más leído

[wpp heading='Popular Posts' limit=6 range='last24hours' post_type='post' stats_views=0 ]