/AMBIENTE/

La fuente de los recursos necesarios para la conservación de la biodiversidad mundial aún es objeto de debate en la Cuarta Conferencia Técnica Internacional sobre Recursos Genéticos Vegetales, que termina hoy en esta ciudad.

En la segunda reunión el jueves del grupo de contacto que negocia el Plan Global de Acción, los estados donantes y cooperantes se negaron a comprometer los fondos adicionales que pretenden los países en desarrollo.

Las referencias a "fondos nuevos y adicionales" en el borrador del plan global, elaborado por el grupo de contacto para su discusión en el plenario, fueron controvertidas y por consiguiente colocadas entre paréntesis.

"Los países donantes están comprometidos con la Agenda 21 y la Convención sobre Biodiversidad Biológica, según la cual la ayuda oficial para el desarrollo (ODA) debe representar 0,7 por ciento del producto nacional bruto", señaló Tewolde Egziabher, delegado de Etiopía.

Sin embargo, la ODA cayó a sus niveles más bajos en 20 años y sólo los países noreuropeos cumplen con el objetivo del 0,7 por ciento. "Pese a esto, algunos países donantes no comprometerán nuevos fondos. ?Es este un nuevo estilo de doble discurso? Si no hay fondos, no habrá Plan Global de Acción", advirtió Egziabher.

La actitud de las naciones industrializadas demuestra la escasa importancia que otorgan a la Agenda 21, la Convención sobre Biodiversidad Biológica y los recursos genéticos vegetales, opinó el delegado malasio Eng Siang Lim. "En definitiva, la seguridad alimentaria mundial no es su problema", concluyó.

La falta de compromiso de los estados donantes amenaza con estancar las negociaciones sobre el Plan Global de Acción, pero los países en desarrollo están dispuestos a seguir luchando hasta el fin del encuentro, este domingo, según fuentes de la conferencia.

Sin embargo, para algunos observadores estuvo claro desde el comienzo de la conferencia que no se obtendrían fondos adicionales y que las naciones donantes simplemente redistribuirían los recursos existentes.

"Una redistribución de fondos podría ser una buena idea", manifestó Patrick Mulvany, del Grupo de Desarrollo Tecnológico Intermedio, con sede en Gran Bretaña. "Ya que no hay nuevos fondos, debe haber al menos un compromiso de reasignación de los recursos actualmente asignados a la investigación agrícola", añadió.

Según estimaciones de la Organización de las Naciones Unidas para la Agricultura y la Alimentación (FAO), varias agencias internacionales invirtieron en 1995 unos 131 millones de dólares en la conservación y utilización de recursos genéticos vegetales para la agricultura y la alimentación.

El mayor gasto individual, de unos 106 millones de dólares, correspondió al Grupo Consultor para la Investigación Agrícola Internacional (GCIAI), una red de 16 centros de investigación agrícola, de acuerdo con el informe de FAO. La inversión en el banco de genes de GCIAI se estima en 35 millones de dólares.

Organizaciones no gubernamentales y países en desarrollo señalaron que, aunque la mayoría de los fondos destinados a la conservación y aprovechamiento de recursos genéticos vegetales se asignaron a GCIAI, son los pequeños agricultores los que mejor han conservado esos recursos y la biodiversidad agrícola por décadas.

"Si no se puede implementar el Plan Global de Acción, los agricultores que han conservado semillas y material genético durante siglos dejarán de hacerlo poco a poco", advirtió Mulvany.

"Si eso sucediera, todos los conocimientos sobre la conservación de los recursos genéticos se perderían, y el mundo entero perdería con ello", concluyó. (FIN/IPS/tra-en/fa/ao/mk/ml/en/96)

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